Entrevista a Miguel Ángel García Gallego, El Murciano

Foro general de Picos de Europa. Informaciones, preguntas,...de todo un poco.
Reglas del Foro
Aquí tiene las normativas generales. Por favor, respételas. Evitemos mensajes y argumentaciones repetitivos o ya expuestos y, entre todos, conseguiremos un foro mejor organizado.
luisja
Mensajes: 75
Registrado: Mar Dic 23, 2003 9:56 pm

Entrevista a Miguel Ángel García Gallego, El Murciano

Mensaje por luisja » Lun Sep 06, 2004 9:01 am

Miguel Ángel García Gallego. Alpinista, miembro de la primera cordada que conquistó en invierno la cara oeste del Naranjo de Bulnes: «Los Picos son la basílica natural en la que se apoya Asturias; el Urriellu, la piedra filosofal del alpinismo»

«Los mejores escaladores de cada época han estado presentes en esa universidad vertical que es la cara oeste del Naranjo»



Miguel Ángel García Gallego, apodado «El Murciano», es un mito viviente del alpinismo español. Está casado, tiene tres hijos, ha cumplido 52 años y fue el pionero de un destacado grupo de escaladores murcianos que han protagonizado numerosas gestas por cumbres de todo el mundo, incluido el Picu Urriellu. Fue protagonista, junto con César Pérez de Tudela, José Ángel Lucas y Pedro Antonio Ortega de la primera escalada invernal al Naranjo de Bulnes por la cara oeste, en febrero de 1973. Fue una ascensión épica, que marcó un antes y un después en el montañismo español y que tuvo una repercusión enorme, ya que anteriormente varios escaladores habían perdido la vida intentando superar aquel reto. Junto con sus tres hermanos, José Luis, Carlos y Javier, ha logrado incontables éxitos, como ser los primeros alpinistas no americanos que abrieron una ruta en la mítica pared de El Capitán de Yosemite (Estados Unidos) y abrir nuevos itinerarios en las Torres del Trango (Pakistán). Ha abierto rutas en las más difíciles paredes de los cinco continentes. Además, es submarinista, y ha practicado este deporte, por ejemplo, en Micronesia o en el Ártico.
Carreña de Cabrales, Ramón DÍAZ

-¿Qué significa para usted el Picu Urriellu?

-Ha sido mi doctorado. Ese monte fue decisivo en mi vida. Es una suerte para Asturias tener un lugar tan excepcional y de esta talla universal, tanto desde el punto de vista estético como desde el técnico y el histórico. El Naranjo de Bulnes es una roca de una calidad extraordinaria y, al mismo tiempo, de una dificultad técnica importante.

-¿Y qué significa para el montañismo español?

-Es la piedra filosofal, el tótem calcáreo donde empieza y acaba todo. Ahí nació el alpinismo español. Pero además cuenta con la pared más difícil e interesante de España: la cara oeste. Cuando, en 1962, los aragoneses Rabadá y Navarro la conquistaron después de seis días de escalada, el alpinismo español entró en otra dimensión. Y la posterior épica de las escaladas invernales y la evolución de los itinerarios que se han abierto, cada vez más inverosímiles, reunieron a la élite alpinista del país y corroboraron la excepcionalidad y el carácter único de esa pared. Los mejores escaladores de cada época han estado presentes en esa gigantesca universidad vertical que es la pared oeste del Naranjo.

-¿Cuándo comenzó su idilio con el Picu Urriellu?

-Cuando tenía 17 años y cayeron en mis manos los primeros relatos sobre esa montaña. Subí por primera vez en el verano de 1970, por la cara oeste. E inmediatamente toda mi obsesión y mi ilusión fue intentar la primera escalada invernal, que nadie había logrado. Me entrené durante dos años con mi compañero José Ángel Lucas. Junto a él, a César Pérez de Tudela y a Pedro Antonio Ortega, «El ardilla», completamos en febrero de 1973 la primera invernal. Pero luego viví una década entera de idilio con el Naranjo, y llevé el «veneno» de esta montaña a Murcia. En 1974, Carrillo, Del Campo, Cantabella y yo abrimos la «Directísima invernal», que nos llevó trece días en la pared. Sólo soy el más veterano de un grupo de alpinistas murcianos como Félix Gómez, Miguel Díaz Vives, Ángel Ortiz, Antonio Gómez, y mis hermanos José Luis, Carlos y Javier, que hemos abierto en el Urriellu multitud de itinerarios. Todo ello desembocó en la apertura de una ruta legendaria, de proyección mundial, «Sueños de invierno», que supuso la mayor permanencia en pared de la historia del alpinismo mundial: sesenta y nueve días.

-¿Cómo se pueden pasar 69 días colgado de una pared?

-Fue una escalada espectacular, en uno de los peores inviernos que se recuerdan en los Picos. Hubo que luchar contra vientos de más de cien kilómetros por hora, con temperaturas muy bajas y por una ruta anormalmente difícil desde el punto de vista técnico. «Sueños de invierno» es una escalada cabeza abajo, con un desnivel superior a la vertical. No se buscaba ningún récord: estar un minuto menos habría sido estupendo. Pero la escalada exigió aquel esfuerzo.

-¿Mereció la pena?

-Todo en ese lugar merece la pena, porque es una montaña increíble. Eso sí, creo sinceramente que no ha habido ninguna ascensión al Naranjo superior, ni técnica ni psicológicamente, a la que protagonizaron Pedro Pidal y Gregorio Pérez, «El Cainejo» en 1904. Cada ruta tiene su momento y sus problemas.

-¿Cuántas veces ha conquistado el Urriellu?

-Tendría que echar cuentas. Sólo he subido por la cara oeste. Siempre he recorrido los mil kilómetros que separan Murcia y Asturias con un objetivo concreto: la pared oeste. Y, salvo en dos ocasiones, siempre he subido abriendo un camino nuevo. Venía a eso. Pero volveré con mis hijos para vivir la ascensión de una manera mucho más plácida, ya que vale tanto la pena subir tranquilo como complicarse la vida con las grandes rutas.

-¿Qué lleva a un hombre a aventurarse en la montaña?

-En mi caso es una necesidad de búsqueda de libertad. Tengo un padre estupendo, pero excesivamente autoritario, que tenía unos planes muy concretos para mí. Yo era el típico estudiante dócil y razonable, pero tuve la suerte de que su hermano, mi tío, me sacaba a la naturaleza los fines de semana. Y elegí esta opción. Un día, mi tío me dijo que había una pared en Murcia, en el valle de Leiva, que nadie había escalado, y que iban a venir unos catalanes a conquistarla. Me preparé durante cuatro años para llegar arriba. Luego tuve la suerte de que los retos estaban ahí, esperando a ser superados.

-¿Cuál es el principal aliado en la montaña?

-Aliados deben ser la pasión, el respeto al lugar, el conocimiento de la historia, la información y la experiencia de campo. La mejor virtud es tener miedo, porque en ninguna montaña del mundo merece la pena hacerse daño. Es muy hermoso escalar montañas, es mucho menos duro de lo que se cree, está al alcance de más gente de lo que parece, pero hay que hacer los deberes, como en cualquier otra actividad. El sentido común es fundamental.

-¿Y el mayor enemigo?

-Tener la mala suerte de ser un valiente, un Tarzán de los monos.

-¿Dónde está el límite?

-Está en hacer algo que exceda a tus posibilidades. No me gusta la dificultad, no el riesgo.

-¿La montaña nunca tiene la culpa de los accidentes?

-Nunca. La montaña es un gigante inanimado que se limita a seguir sus ciclos naturales. Quien comete errores es el ser humano. No hay casualidades en las aventuras de cierta envergadura.

-Asistió al centenario de la primera escalada al Urriellu. ¿Qué le pareció la ausencia de dirigentes del Principado?

-El centenario fue extraordinario, muy digno. Supongo que habría algún motivo que justificara la ausencia de los primeros espadas regionales. Y si no lo había, es que aún desconocen el verdadero valor no de la efeméride sino de lo que hay alrededor de ella: la auténtica valoración del Naranjo, de los Picos de Europa y de esa autenticidad rural que se respira en ellos; la misma que ya ha desaparecido, por ejemplo, en los Pirineos. Si la ausencia institucional se debió al desinterés es que los gobernantes no se enteran de la película y desconocen lo que realmente tienen en los Picos: la basílica natural en la que se apoya toda Asturias.

-Paisaje y paisanaje juntos.

-Sí, y uno y otros conforman un todo. Es difícil encontrar algo que represente mejor la idiosincrasia de Asturias. Los Picos de Europa son Altamira multiplicado por diez billones.

-Pero el mundo urbano se está comiendo al rural...

-Sin duda. Y el problema es que muchos de los que llegan de ese mundo urbano son especuladores, tiburones.

Fuente: La Nueva España

Responder

Volver a “PICOS DE EUROPA”

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: Google [Bot] y 106 invitados