Rosario de Acuña por La Canal del Embudu (1890)

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Ramón Sordo Sotres
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Rosario de Acuña por La Canal del Embudu (1890)

Mensajepor Ramón Sordo Sotres » Mié May 28, 2008 2:56 pm

ROSARIO DE ACUÑA POR LA CANAL DEL EMBUDO (1890)

Últimamente se viene creyendo que la librepensadora Rosario de Acuña, afincada en Xixón [Gijón] y montañera aficionada, integró la primera expedición que coronó la cumbre de La Torre Cerredu. Pero un atento examen del artículo donde apareció esta noticia parece desmentir esta atribución.

Tengo ante mí una copia, proporcionada por el Servicio de Reprografía de la Biblioteca Nacional, del artículo "Una carta de Rosario de Acuña", escrito por ella el 19 de abril de 1891 y publicado en la primera página del periódico de Madrid Las Dominicales del Libre Pensamiento, número 445, del 25 de abril de este año de 1891.

La intrépida escritora nos cuenta que "Seguíamos explorando la cordillera de "Las Peñas de Europa," y digo explorando, porque los tres que formábamos la expedición (el guía, mi valeroso compañero y yo) hollábamos con nuestras plantas sitios en que jamás otras plantas se habían posado; al menos no había memoria de ello.

Dos días hacía que, con algunas galletas por provisiones, los trajes hechos trizas y el calzado dejando al descubierto los ensangrentados pies, trepábamos cruzando ventisqueros, precipicios, torrentes y pedrizas, viendo huir delante de nosotros las manadas de esbeltos rebecos, y escuchando allá, en el fondo de los bosques que dominábamos desde la región alpina, el aullido de los lobos, el chillar de las zorras y los bufidos del oso...

Necesitábamos pernoctar en Espinama, aldea donde debían estar esperando nuestras yeguas, y el día iba ya algo vencido; nos esperaban dos leguas de bajada, y para mayor quebranto el guía, hábil hasta entonces, dió muestras de hallarse algo desorientado; el lance era serio; teníamos que atravesar un bosque inmenso, secular, inestricable, guarida predilecta de los osos; no era conveniente pasarlo de noche, pues aunque armados con buenos revólvers, no bastaban para defendernos de tan corpulentas fieras; se hacía, pues, precisa la bajada, y la bajada pronta, rápida; los tres hicimos consejo, y el guía se confesó inexperto en aquellos terrenos; por un momento los tres enmudecimos, y algunas gotas de frío sudor se desprendieron de nuestras sienes; de quedarnos á pasar la noche en la abrupta cumbre de "Torre Cerredo" (2.343 metros sobre el nivel del mar), el caso era grave; en aquella elevación colosal, el frío, así que cae el sol, es cruelísimo; no teníamos abrigos, el hambre nos acosaba ya, y ni la sed podíamos calmar, porque las neveras se hallaban en precipicios inabordables... Se imponía la bajada, so pena de jugarnos la vida quedándonos sobre las agudísimas aristas que nos servían de pedestal, y en las cuales les pareceríamos á las águilas, que giraban en torno nuestro, tres gigantescas puestas en pie".

El caso es que descendieron por "aquel repliegue abruptísimo del flanco de "Torre Cerredo" [que] se llamaba "La olla de los embudos" ¡el nombre decía algo!; era una sucesión de embudos, cinco ó seis, de diámetros disformes y distintos, de menor á mayor, engarzados los unos en los otros, por cuya parte central se despeñaba el torrente, y cuyos bordes de roca lamida por el paso de las avalanchas y en pendiente, casi vertical en muchos sitios, no ofrecía otro punto de apoyo que afiladas guijas, ó manchones de tierra revestida de aquel heno traicionero tan perfumado como escurridizo".

También nos relata que "Peña Vieja" (...) 2.665 m. sobre el nivel del mar" y que el mes en que discurrió la aventura era agosto.

La Torre Cerredu, por lo menos en su ubicación actual, está lejos de La Canal del Embudu y nuestra autora puede haber llamado Torre Cerredo --cima a la que otorga unos 322 metros menos que a Peña Vieja-- a La Peña Remoña, y entonces al bajar de ésta hacia Juentedé [Fuente Dé], haya llegado por malos vericuetos a La Canal del Embudu sin dar con el camino de Los Tornos de Llordes.

Llama la atención que en 1890, año de un siglo donde mandaban los varones, una mujer, aparte de ser la que redacta la crónica, haya sido la jefa del pequeño grupo (aunque al respecto nada más disponemos de su versión): "Evocando en mi memoria el recuerdo de mi valeroso padre, intrépido cazador de reses en las humbrías de Sierra Morena, y del oso en los montes de Reinosa, hice un ligero estudio del terreno, valiéndome de aquellas prácticas del progenitor de mis días, hábil para sortear despeñaderos y encontrar rutas factibles en las fragosidades de los montes. Valió mi opinión en el reducido consejo, no sé si por ser la mejor, ó por la convicción con que la expuse, y recordando el guía, gracias á mis indicaciones, que, en efecto, por allí en otro tiempo tuvo él noticia de haber una regular bajada, empezamos á descolgarnos con pies y manos por las asperezas, agujas y rebordes de las rocas, pues se trataba nada menos que de bajar por el cauce de un torrente seco en aquel tiempo...".

Rámón

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