El viento

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Pepe García
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El viento

Mensaje por Pepe García » Lun Sep 17, 2012 6:55 pm

Traigo otro artículo de mi "amigo" el "loquero" de El Norte de Castilla, Fernando Colina. En esta ocasión dedicado al viento, una de las grandes fuerzas de la naturaleza.

Pero, antes de poner el artículo, querría contar algunas cosas mías sobre el mismo asunto.

Para mí, el viento posiblemente sea uno de los fenómenos meteorológicos, de los que nos encontramos en las montañas, más inquietantes. Y quizá ello es debido a experiencias que viví de pequeño.

La escuela de Sietes en la que vivíamos, estaba (ya no existe más que algún resto, se desmontó para aprovechar materiales para arreglar la iglesia) situada en el filo de una loma expuesta a todos los vientos. Lo que se conoce allí con una palabra que me gusta mucho: “estar al ventestate". Era el edificio que está en primer plano del siguiente dibujo, que ya he puesto más veces en el Foropicos:

Imagen

Bien, pues, como por allí circulaban todos esos vientos de los que después hablará el Sr. Colina y había unos fresnos pegados a la escuela, sus ramas estaban golpeando casi siempre contra las ventanas. A mi me daban miedo y, como creía que los árboles eran los que generaban el viento, pedía a mi padre que cortara los fresnos.

Pero un día ocurrió otra cosa que me hizo coger más miedo al viento.

Pasó un ciclón por Sietes. Al menos, así lo denominaron: “ciclón”. Y sí que debió ser, por los efectos que causó. Esos efectos se notaron mucho más en la escuela (que estaba al ventestate) que en el pueblo.
Durante la noche del ciclón las camas se movieron (quizá porque se movía la propia escuela). Mis padres decían de salir y refugiarnos en un “oratorio” (esas pequeñas capillitas que hay por los caminos en los pueblos de Asturias) que había junto a la escuela. Pero no lo hicimos y pasamos toda la noche con mucho miedo. A la mañana siguiente, entre otros desastres, casi todas las tejas de la escuela (eran tejas de las clásicas, bastante pesadas) habían volado, llegando muchas de ellas hasta el pequeño prado que se ve en el dibujo a la derecha de la escuela, más allá del prado grande que está pegado a ella.
El ciclón también había tirado, desarraigándola, una gran haya (“La Fayona la Vega”, la llamábamos) que había en el camino de Sietes a la escuela. Esta haya dio mucho juego los días siguientes por los métodos que emplearon (incluso con cartuchos de dinamita) para deshacerla y apartarla. El tronco era demasiado grueso para serrarlo con las sierras (“tronzones”) que se tenían. Recuerdo el grito que daban los encargados de la dinamita cuando daban fuego a los cartuchos: “¡fuego ardiendo!”
En una ocasión, pasando los críos junto a la “fayona” derribada (que estuvo así bastante tiempo) camino de la escuela, dijo uno de ellos: “Esta faya no hay paisano que pueda con ella”. Y otro (un tal Juanito, algo inocente) contestó (eran tiempos en los que el general Franco estaba mitificado): “¿Y Franco, y Franco?”.

En fin, el caso es que, desde entonces, en cuanto noto un viento fuerte, los árboles se doblan, las nubes se mueven de prisa, … siento siempre una inquietud irracional. Hace poco, sin ir más lejos, cuando sopló mientras pasaba la noche en la cima de Torrecerredo. Hace más tiempo, cuando nos castigó otro, bastante más fuerte, en la arista final del Mont Blanc.

Mis miedos…

Y va el artículo de Fernando Colina:

Imagen

Me gusta eso de: "Pocas personas conocen hoy en las ciudades, ..., en qué dirección sopla, ni saber por tanto orientar las calles en relación con los puntos cardinales". Qué razón tiene.

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piolin
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Re: El viento

Mensaje por piolin » Mar Sep 18, 2012 1:14 am

Pepe, yo con el viento no tengo esa sensacion, mas bien me acuerdo que cuando en Jove siendo guaje se desataban aquellas nordestadas que metian en casa a todos yo salia a sentir esa fuerza que venia del cielo y disfrutaba un monton de ver como mientras los arboles, las casas, los matos y casi todo se bamboleava al son del viento yo disimuladamente lo espiaba y me escurria entre sus arrebatos. Tambien recuerdo una vez no se en que arista de Picos que escuchaba el viento venir y cuando llegaba entonces la cuerda hacia una comba hacia arriba como si en vez de reposar en la arista estuviesemos colgando de ella, y como nos aferrabamos a la piedra para no salir volando, tambien el caso de una ventolera en la vega de Camayor, pasamos noche en un chozo de piedra que habia a su comienzo y tuvimos que tapar todos los pequeños agujeros que habia en la pared por que por ahi nos entraba aire y nos enfriaba un monton, en un descuido deje una fiambrera de aluminio en la puerta y de pronto desaparecio de alli, la encontre al dia siguiente ya casi dando vista al Valle del Lago al otro extremo de la vega. El ultimo viento que me dejo recuerdos fue por estas tierras, como me aventure a conocer el Salto del Angel me meti en una salida por varios dias y cuando los componentes de la expedicion ya dabamos por realizado el asunto yo andaba rumiando (como buen piquero que se precie) que la cosa no terminaba alli, aun quedaba un trayecto hasta la vertical del salto y aquella pared descomunal era como un iman para mi. El caso es que coincidia que habia un gallego en el grupo y cuando medio insinuo que igual se podia llegar mas cerca eso fue como prenderme la mecha y rapidamente empece a urdir la manera de pertrecharnos con lo necesario para salir al dia siguiente bien temprano hacia el objetivo, y asi fue, como si fuesemos delincuentes nos apoderamos de una lata de melocotones en almibar de la despensa comunal y despues de comentarle nuestro objetivo a uno de los indigenas que nos guiaban empezamos la travesia, comenzamos a subir desde el campamento por una senda que llegaba al mirador de Laime, alli terminaba y entonces yo tome la cabeza y comence a trazar el camino hacia nuestro objetivo a traves de una selva que no oponia mucha resistencia pero que no dejaba de hacernos trabajar para poder avanzar. asi bregando un buen tramo que nos llevo horas por fin salimos a una zona donde la vegetacion cedia espacio y podiamos ver el salto a poca distancia de nosotros, solo nos separaba una zona de verde pasto que parecia facil de caminar. Llegado a este punto creia que deberiamos dar cuenta de la hermosa lata de melocotones y alli mismo le dimos cristiana sepultura a su contenido. En este punto ya comenzamos a recibir un viento constante y fuerte que transportaba una neblina humeda que mojaba todo lo que tocaba, por eso no pude sacar la camara de fotos aunque termino bajo el agua del rio Churun como si fuese una venganza por no usarla, lo que no sospechabamos era que el aparente "cesped ingles" que nos separaba del objetivo en realidad era una masa de graminea tan espesa que no podiamos caminar, incluso no sentiamos contacto con un suelo firme y seguro bajo los pies y los palos que a guisa de bastones y machetes teniamos cuando los clavava en la "hierba" se iban a fondo sin tocar firme, evidentemente que llegados a este punto en vez de caminar "nadabamos" en semejante vegetacion y asi llegamos a la zona donde ya ni estas hierbas crecen, ahi si habia una pedrera pero tambien descubrimos que el agua del salto no llega en la forma normal del agua, al caer desde semejante altura se nebuliza y la que llega al suelo es una neblina humeda que va transportada por un viento implacable que no para de soplar, no baja de intensidad y no cambia de direccion en lo mas minimo, seguramente que ese viento que sopla desde la base del paredon es producido por la masa de agua que cae, y en la caida arrastra aire y produce semejante vendaval en la base que por cierto te mete agua por cada uno de los rincones del cuerpo incluyendo los que no deben ser enseñados. Lo de ponernos en la geometrica vertical nos lo pensamos un poco por que viendo lo que hacia el agua no teniamos intenciones de averiguar lo que haria una piedra, de todas maneras la ducha ya nos la estaba dando hacia un buen rato.
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Pepe García
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Re: El viento

Mensaje por Pepe García » Mar Sep 18, 2012 9:07 am

Me han gustado mucho tus percepciones, distintas a las mías, del viento, piolin.
Y lo de la "excursión" al Salto del Ángel es impresionante kk2:)
Me da la sensación de que antes nos "relacionábamos" más con los fenómenos meteorológicos. Hoy día las ciudades parece que nos alejan de ellos y no sabemos ni por dónde nos sopla el aire.
Saludos.

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Re: El viento

Mensaje por vianero » Mié Sep 19, 2012 5:01 pm

Amigo Pepe, tu siempre tan evocador...
Yo al viento no lo recuerdo como drama. En el pueblo se decía que las casas que ardían, traían el pan de las indemnizaciones del seguro. Y no tenían lugar los dias de fuerte cierzo.
Yo temí mucho más al súbito ruido del trueno, quizá porque la 1ª llantina que recuerdo fua a causa de los cohetes de la fiesta.
Y es que el estruendo súbito que anunciaba el rayo( aunque en realidad le precediera), traía a mi mente aquellas consejas de los viejos, al amor de la lumbre, con esa luz mortecina y oscilante, con aquellas sombras agrandadas a nuestras espaldas.
- La de aquel carbonizado al que le había entrado la chispa por la guadaña al hombro.
. O la de aquel "caganer", más afortunado, que estaba tirando el pantalón, y el rayo que quemó al arbol cercano, le aculó sobre sus miserias.
. O aquel otro, tan lleno de esperanza, del pastor, que habiendo perdido todo su rebaño por causa de una descomunal granizada, soltando al corderillo más fragil, que había protegido bajo su manta, excalmó: Chospa, rabón, que de 150 tu eres el mejor.
Ahora, en el retiro pinariego entre piñoneros, temo al viento solano (menos frecuente por estos pagos que sus hermanos cierzo, regañón y gallego) por el riesgo de la chispa en su bochorno.
Pero cuando barrunto la tormenta oscura, me encierro en mi habitación y leo (rezo?). "Marcados por la niñez".
Un abrazo

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Re: El viento

Mensaje por vianero » Dom Sep 30, 2012 7:10 am

Amigo Pepe, estoy esperando tu comentario al artículo de Colinas sobre el corredor en pena de compañía y en busca de endorfinas.
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Pepe García
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Re: El viento

Mensaje por Pepe García » Dom Sep 30, 2012 4:29 pm

Amigo, vianero, no te había respondido.
Hombre, a mi el rayo siempre me ha dado también bastante acongojono. Lo bueno es que, si oyes el trueno, es que ya no te ha dado el rayo, por aquello de las velocidades de una cosa y de la otra ;)
Muy bueno lo del aculado sobre sus miserias. En cualquier caso, mejor sobre las de uno mismo que sobre las de otro :lol:
A lo de "tirando el pantalón" mi padre lo llamaba "tirar el calzón" :lol:
Y ahí, con esos pinares, que son casi pólvora en verano, no me extraña que temas al viento solano.
Respecto a lo de mi amigo Colina, te agradezco mucho el aviso, porque se me pasó este sábado. Nos haremos con ello y ya lo comentaremos.
Un abrazo.

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Re: El viento

Mensaje por piolin » Vie Nov 02, 2012 11:51 pm

Estos dias me acorde de un caso muy curioso que me ocurrio con el viento, resulta que como para ir de monte se necesita estar pertrechado en vituallas y para mi eso es importantisimo, en una escapada de pesca estabamos acampados en una isla en medio del rio Caroni, y eso es como ir de monte y el tema gastronomico es lo que mueve musculos y neuronas. El asunto estaba bien pertrechado, dos tiendas de campaña bien puestas en medio del descampado que creamos y entre ellas tambien armamos un techo de lona de 6 x 6 que cubria la zona de mesa de camping, sillas plegables, lamparas de queroseno para la noche, una "cava" que aqui consiste en un hermoso cajon de fibra de vidrio con un aislamiento termico generoso para disponer de 50 litros de hielo ademas de un generoso surtido de botellas de cerveza y otras bebidas mas espirituosas con que mitigar los 38º con 80% de humedad que el tropico nos regala, en un rincon similar a un templo teniamos las cañas de pescar con toda la palafernalia que ameritan para estas aguas, anzuelos de una pulgada ( eso son 25,4mm.) "guayas" o sea cables de acero de 0,5mm de diametro para los dientes que por aqui navegan, despojos de algun desolle para cebar los anzuelos y para los mas tecnicos unos señuelos de diez centimetros de eslora de los que ademas de unas plumas muy llamativas tambien asoman 6 puntas de dos hermosos anzuelos que habilmente se esconden en el artero parapeto similar a un inocente pescadito. Con semejante tinglado en pleno frente de batalla ya nos suponiamos vencedores, cuando sin mas ni mas empezo a ponerse el cielo feo, una nube negra como el carbon comenzo a tapar nuestros horizontes y la mañana luminosa empezo a convertirse en algo perverso, y empezo el viento, pero no un viento comun no, un viento racheado que iba y venia de un lado, luego de otro, luego de ninguno y de pronto como si fuese una explosion regresaba de donde nadie lo esperaba. En tan repentina voragine cada uno de los presentes se ocupaba de salvar algo y lo que mas nos exigia era el techo de lona de 6 x 6, aun recuerdo a mi actual cuñado, gallego por cierto que con ambas manos agarraba una esquina y en algunos momentos lavantaba vuelo agarrado de la lona, era tan fuerte el vendabal que el suelo donde teniamos el campamento a pesar de estar pulcro para tal fin nos regalaba con arena que a la velocidad que se movia ya comenzaba a hacer daño en las piernas de los que ibamos en traje de baño o pantalon corto. Una debacle total tiendas de campaña a punto de salir volando y arrancando piquetas, la lona hinchada que parecia un globo, hojas, arena, polvo,ramas y sabe dios que mas volando sin control y mientras esto ocurria yo me ocupaba de salvar la comida que cuando la batalla empezo estaba en pleno proceso de creacion y yo era el cocinero asi que me encargue de que la olla de 20 lts donde la pasta hervia no sufriese ningun parcance incluyendo que no perdiese el hervor por que el italiano que me enseño a cocinar pasta lo hizo bien,por otro lado tenia la sarten con la salsa que le daria vida a la pasta, hermosa sarten con un surtido contenido sofrito con cuidado pero con fuerza, y cada ingrediente añadido en su exacto momento y cantidad, aceite de oliva virgen, ajo, cebolla, chorizos de los buenos que sabemos conseguir por valija diplomatica, tocino con mucha hebra que casi amerita cocinarlo como si fuese el principal, unos toques de pimienta blanca, sal, un cubito de caldo deshidratado que todos conocemos, un par de huevos previamente hervidos y troceados con alevosia, oregano, comino,alguna otra hierba que no se nota pero se hecha de menos y bastante tomate que termina el sortilegio. De pronto la batalla con el huracan igual de violenta que empezo .... termino, nos quedamos revisando las perdidas si las hubiere, los daños causados al campamento y a los acampados, lo que pudimos salvar que fue mucho y de pronto en medio del desastre aparezco yo con la olla y en la mesa de camping la coloco y destapo con lo que al dar salida a sus vapores en la calma chicha que dejo la tempestad todo el mundo se olvido de lo ocurrido y se dio cristiana sepultura al guiso que desde entonces lo bautizamos como "espaguetti tempestad".
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