“El Canalón del Infierno”.

Después de varias semanas quejándonos de poca nieve, el destino o quien sea se apiada de nosotros y nos envía un nevadón de los que ya han hecho historia.
Seguimos con las frasecitas hechas: “¿No quieres caldo? Pues toma taza y media”.
Demasiado caldo, demasiada nieve…. Ni un solo día para disfrutarla y demasiados días para comprobar que la meteo seguía prediciendo nieve. Demasiados días para utilizar las raquetas, para coger pulperas de agua, para enterarnos de que tenemos abductores… En fin, un invierno atípico. Nunca habíamos visto tanta nieve y nunca la habíamos catado tan poco.
Pero al fin llegó. Casi a las puertas de la primavera, el anticiclón hace su aparición ese fin de semana y las ideas se van barajando y concretando. Hay una que siempre estaba en la cabeza de los tres, “El Canalón del Infierno”, corredor que ascendía desde los Joyos de Cueva Palacios hasta la cima del Fariñentu.
Trasgu ilustró en el foro su ascensión el año pasado. Al ver el ambiente del corredor nos quedamos con las ganas… y con ellas contábamos quedarnos, ya que aquello tenía pinta de ser mucho bacalao para nosotros. La pendiente inicial anda entre los 40 y 45º y más adelante se pone entre 50 y 55º.
Pero mientras seguíamos repartiendo cartas sin hacer la jugada definitiva, se añade uno más al trío. Y con experiencia. Ya no seguimos haciendo conjeturas… ¡Al infierno de cabeza!
Pero este infierno no era mundano sino que estaba en un recóndito lugar del Macizo de Ubiña… ¡Vamos! Que esta vez era casi más fácil ir al cielo que al infierno.
En su día Trasgu y Niblap llegaron a la base del corredor, situado en los Joyos de Cueva Palacios, desde Lindes. Pero nos pareció que este itinerario era muy largo. Así que pensamos que la manera más corta de llegar a su base era desde Tuiza por la Forqueta del Portillín para desde allí perder altura y llegar a él atravesando los Joyos de Cueva Palacios.
Cuando llegamos a Tuiza, vimos que no íbamos a tener un buen puesto en la “pole”. Aquello estaba abarrotado de coches y de gente que como nosotros necesitaba encaramarse a algo nevado.
Y además, no hacía ni gota de frío… malo, malo… ¿pero? ¿no íbamos al infierno?
El camino hacia El Meicín aparece tomado por restos de avalanchas que han desnudado buena parte de las empinadas laderas de la derecha.


Y así, la nieve luce caprichosa en algunas zonas bajas mientras que brilla por su ausencia en algunas zonas más o menos extensas de aristas y cumbres.


En la subida a la Forqueta del Portillin el diablo hizo de las suyas y nos puso a prueba. Y como buenos pecadores, sufrimos sin rechistar la nieve blanda y el calor.

Pero las vistas desde la Forqueta nos compensan de todo… o casi.

Al otro lado nos queda un descenso rápido hacia los Joyos de Cueva Palacios. La nieve aquí, tal y como esperábamos, está perfecta.


Y al fondo, cerrando nuestro horizonte, se intuye el “Canalón del Infierno”.


El nevadón de este año nos sigue descolocando. Amplios pedreros se dibujan en los Joyos de Cueva Palacios y en la pala que da paso al “Canalón del Infierno”. La lluvia –o el viento- debió llevarse gran parte de la que aquí había.


Remontando la amplia pala de acceso.


Aunque estéticamente estas “sequeras” desdicen un poco, la entrada del canalón parece que promete.


Un reposo merecido antes de adentrarnos en la estrecha hendidura del canalón en dónde nos envuelve la magia de este rincón de Ubiña.
Joyos de Cueva Palacios con los Fontanes destacando a la derecha.


Praos de Agüeria con el Ranchón, Huertos del Diablu…

Las Torres.

La nieve está muy dura. Para el “profesional” es un paseo. Para los “pofesionales”… un paseo al borde del abismo. Prohibido tropezones.




El “profesional” se diferencia del “pofesional” no sólo en la r. En la montaña, el “profesional” no práctica la redención por el sufrimiento. Su lógica es aplastante, disfrutar de la montaña, hacer caso omiso a las tentaciones y así el infierno se evaporará como por arte de magia. A los “pofesionales”, esto nos cuesta más. El diablo nos tienta y nos engaña. Si le prestamos demasiada atención nos acaba llevando a lo más profundo del infierno. Nuestra lógica es un poco diferente.. cuánto más sufrimos… más nos redimimos.
En pleno disfrute.

En plena redención.



(continúa)

















