Hace un par de días Vidal me preguntó si había contado por aquí alguna vez la que fue su primera al Espigüete, lo que se podría considerar como un hecho histórico
Alguna vez he puesto alguna foto de ello, pero no el relato completo, así que, pidiéndomelo quien lo me pide, he buscado, con mucho gusto, y encontrado las fotos en el montón de diapositivas; y aquí va:
Parece ser, según me ha dicho Vidal, que fue exactamente el 3 de Octubre de 1992. Mi hijo, Miguel Ángel (para el que también fue su primera vez en el Espigüete), conserva una piedra de aquél día, cogida en la cima, pero no anotó la fecha:

A principios del verano de aquél mismo año habíamos organizado una "expedición pesada" a los Picos, a Ario y al Jultayu, que fue precisamente la primera vez que estuvo Vidal en los Picos de Europa y que ya se contó aquí:
http://www.foropicos.net/viewtopic ... 89&start=7
A finales del mismo verano Miguel Ángel había subido conmigo la Torre de Santa María, que también se contó aquí:
http://www.foropicos.net/viewtopic.php?f=5&t=21430
Por aquellos años, mi familia y yo compartíamos urbanización en Viana de Cega, Valladolid, con la familia de Vianero, a la que pertenece Vidal. Lo que Vidal llamó el "Comando Montañero Coto del Cardiel"
http://www.foropicos.net/viewtopic ... ht=#141813
Y, por situarlo más en el tiempo, el 92 fue el año de las Olimpiadas de Barcelona y de la Expo de Sevilla, en la que estuve con mi familia poco antes de la "expedición" al Espigüete:


De la Expo, atiborrada de gente en Septiembre, el mejor recuerdo que me ha quedado no es de ella, sino de los días que pasamos en Ayamonte:


y en la costa del sur de Portugal:



Por cierto que, inmediatamente después de aquellos grandes eventos, con grandes derroches estatales de dinero, vino una crisis, pero, o bien fue menor que la actual (y más corta), o bien yo, por ser más joven, la viví sin ninguna preocupación.
Pero vamos al grano, una vez que me he regodeado en la nostalgia.
Según comenté antes, aquellos tiempos del Coto del Cardiel eran días de vino y rosas y organizábamos una juerga cada poco:

En una de ellas (en la de la anterior foto), supongo que yo (¿quién iba a ser?) lancé la idea de ir al Espigüete (en el que había estado un par de veces). Se apuntó un montón de gente y el día acordado salimos en varios coches lo más temprano que pudimos (supongo que no mucho, tratándose de una "expedición pesada") hacia Cardaño de Abajo.
Yo conocía la subida por la cara norte, así que avanzamos con los coches por la carretera de Cardaño de Arriba y guié a los expedicionarios hacia el arranque de la ascensión.
Supongo que les metería un poco de prisa (en "estilo alpino y sin oxígeno"), para bajar a tiempo de comer, y según subíamos por el camino, la expedición fue perdiendo miembros, de modo que cuando la norte estaba a nuestra vista sólo quedábamos cuatro:

Al final, perdimos un último miembro y atacamos la subida Miguel Ángel, Vidal y yo.
(No tengo muchas fotos porque aquello eran tiempos de diapositivas y las que quedaban en el carrete imponían la cantidad a sacar).
En una de las zonas más pendientes de la norte, Miguel Ángel ayudado por Vidal con un "empuje de culo":

Cuando salimos a la cresta, hacía un fuerte viento, que se llevó la gorra de Vidal.
Y poco después, los vencedores del Espigüete en la cima (momentos históricos):


La bajada se nos complicó bastante, por mi culpa. Bajábamos por la cara sur y se me ocurrió derivar hacia la izquierda para atajar hacia donde habíamos dejado el coche en la carretera a Cardaño de Arriba. Metí a mis dos compañeros en un enguarre terrible, en el que el que más sufrió fue Miguel Ángel, por ser el más pequeño.
Finalmente, llegamos a un bosquecillo de robles con bastante pendiente por el que nos despendolamos ya hacia la carretera:

Llegamos a Cardaño de Abajo un tanto tarde, pero aún a tiempo para comer. Había por entonces allí un bar en el que daban comidas y en el que estaba el resto de los miembros de la expedición.
Posado final de todo el grupo en Cardaño de Abajo (con el gran Espigüete al fondo) con satisfacción general, ya que, al fin y al cabo, se había logrado la cima:

Perdón por el rollo que he metido, pero al encontrarme con varias de las diapositivas de aquellos tiempos, no pude evitarlo.
No sé si Vidal tendrá alguna corrección o complemento a lo que he contado. La memoria hace lo que puede.
Dedicado, naturalmente, a mis dos compañeros de "cordada" (bueno, y a todos los miembros de la expedición