LA DELGADA LÍNEA

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Invitado

LA DELGADA LÍNEA

Mensajepor Invitado » Mar Nov 02, 2004 11:52 pm

Es posible hablar de recorridos inocentes por montaña o imprudencias temerarias.
Es posible discutir si un Refugio es innecesario o si su existencia convierte unos metros hostiles en humanos.
Se puede establecer una responsabilidad, si alguien decide que una persona o varias pueden o van a morir y no lo saben, y ese alguien actúa y lo evita, y nadie es consciente de ello.
Este pasado y largo fin de semana ha sido un relajado ir y venir de la vida y nadie sabe que la muerte la acompaña, está ahí y parece que nadie quiere verla.
Es sábado, un día gris pero apacible. Las nubes fijan su residencia en Picos y deciden taparlo todo por encima de 2.200 metros. No hay viento, nieva ligera e intermitentemente pero es agradable caminar así. Sólo cuatro o cinco centímetros de algo blanco aislan el suelo de la vista pero los relieves del camino son perfectamente perceptibles.
Mientras camino repaso los últimos quince días de llamadas telefónicas requiriendo información, preguntas incoherentes que reclaman satisfacer las dudas de quien quiere la aventura masticada, gente que quiere saber, controlar lo indeterminable.
En el refugio, las primeras horas del día son tranquilas cuando madrugas como para llegar con diferencia el primero. Abres las puertas, colocas las cosas, limpias, peleas contra el hielo que todo lo atasca, abusas de la técnica para tener agua líquida a uno bajo cero.
Estoy cansado, acumulo cansancio y aquí todo cuesta esfuerzos.
Pasa el día y nadie a la vista. Nieva a ratos. Pero sé que luego será diferente.
A las 22:00 todavía estoy cocinando para treinta personas. Acabo de fregar a media noche con el hilito de agua que milagrosamente se cuela por entre el hielo de la tubería.
Es domingo, cafés y más cafés. La gente se va marchando para abajo. No hay más nieve que el día anterior pero el tiempo empeora por momentos y la predicción no es nada buena.
Más llamadas telefónicas de personas que no saben qué hacer, subir o no. Yo transmito información objetiva de la situación y me abstengo de opinar, pues no puedo decidir por nadie, aunque alguno estoy seguro de que es lo que pretende.
Finalmente empieza a llegar gente, animados por el aburrimiento y las ganas de caminar por la montaña.
A las 20:00 suena el teléfono (bendito aparato que da una seguridad etérea capaz de hacernos sentir indestructibles). Son cinco, de Burgos, tres chicos y dos chicas. Después de una descripción atropellada y llena de incorrecciones toponímicas acabo decidiendo que están perdidos en la niebla y la noche entre Collado Solano y Argayo Berón. No conocen el camino, nunca han estado en Collado Jermoso, alguno/a es la primera vez que sale al monte. Poniendo a funcionar mi empatía valoro la situación y me doy cuenta que no sé qué es peor, si que se den la vuelta o que sigan subiendo. Sinceramente creo que están metidos en un buen marrón.
Nieva por encima de 1.800 metros, niebla cerrada, un grado bajo cero.
Ellos, mal equipo, peor experiencia, nulo conocimiento de la zona.
Les explico como puedo algo inexplicable, que es las opciones que tienen. Creo que lo mejor es que bajen a La Sotín y busquen la cueva.....y a pasar la peor noche de su vida. Pero dudo realmente que sean capaces de hallar la bajada.
Cuelgo el aparato convencido que bajarán.
A las 22:00 vuelven a llamar. Están subiendo. Realmente me enfado en silencio. ¿Como es posible?
Por menos hay gente que se muere en Picos. Después de varias llamadas inútiles me asomo a la Torre Jermosa, grito pero no escucho más que algo lejano, tan lejano que me desanima. La niebla y la oscuridad me permiten sólo ver los tres metros que iluminan mi frontal. Me cuesta incluso bajar de la Torre hasta el refugio. La nieve hace que todo sea diferente, todo sea lo mismo.
Son las 22:30. Están bloqueados, en algún punto de las traviesas del Congosto. Lo sé porque pueden oir el agua abajo en el argayo.
Y no me queda más remedio que bajar a por ellos.
No tengo que hacerlo. No estoy obligado. Si además ocurre "algo" en el transcurso del "rescate" todavía" hasta tendré yo la culpa.
Pero ¿y qué hago?. Están mojados, helados, perdidos, en un lugar en el que no hay ni donde pasar la noche sentados, nevando y con grados negativos. Si llamo al GREIM es como no hacer nada pues así no podrían hacer nada, y es que además todavía "no ha pasado nada".
Así que venga, trajecito de goretex, botas de plástico, frontal, ganas que no tengo y al agujero oscuro del congosto.
Nieve, niebla, oscuridad y Argayo Congosto. Buena combinación.
Mientras bajo a trompicones sintiendo el relieve de las rocas archivado en la memoria hasta la saciedad bajo las botas recuento cuantas veces he tenido que salir así a por alguien. Y es que ya van unas cuantas.
Llego al collado de las Traviesas del Congosto y ya veo sus luces, 200 metros por debajo del invisible sendero, en una zona mala, mala, rodeada de abruptos cortados que desembocan en el embudo del Congosto bajero. Antes de hacerme presente me quedo unos segundos viendo sus luces, intentando razonar esa situación. Me acuerdo de aquel que murió de hipotermia allí enfrente, después de una situación similar a la de estos, un día de esfuerzos, casi sin comer, una noche en medio del temporal, se acaban las pilas y se acabó. Y si el frío te espolea e intentas salir, es más fácil resbalar y caer que salir de allí.
Les guío, llevándoles por lo bueno, indicándoles las llambrias ocultas por la nieve. Dos horas y llegamos al Refugio. Ya todos duermen y nadie sabe nada, nadie sabe que en Picos, por menos, la gente se muere.
Les doy unos espaguetis con tomate y se van a dormir sin saber ni donde están.
Amanece que no es poco.
Ha caído casi medio metro de nieve durante la noche, hay dos bajo cero y sopla aire. La predicción es que empeora.
La gente se inquieta. Todos quieren irse.
Hay veintiséis personas. La mitad deciden marchar ya. Hay una niebla cerrada que todo lo difumina, todo lo oculta más allá de los diez metros. La nieve oculta el sendero, las piedras, las formas.
Yo les digo que esto es la oscuridad blanca, que se puede leer, pero no caminar.
A los de Burgos les digo que yo marcharé después del mediodía, que pueden venir conmigo, pero se van con esa primera andanada de gente.
Intento explicarles las complicaciones de lo que van a encontrar o, más bien, de lo que no van a encontrar.
Da igual.
Ya salen mal desde el mismo Refugio. Les doy media hora.
A los quince minutos vuelven todos menos cinco.
Dicen que no hay manera.
Los otros cinco se comunican conmigo por el teléfono (ya se sabe, el bendito aparato) y dicen que han encontrado dos hitos y que van a seguir. Pues vale, menos mal que tengo el dia tranquilo.
A la hora y media están de vuelta, mojados y frustrados.
Estan atrapados.
Les digo a los veintiséis que se metan pa¨dentro otra vez y que me dejen un par o tres de horas que tengo cosas que hacer, y luego que se vengan detrás.
Yo mientras tanto en medio de la nevada hago varios viajes a la fuente para recuperar la bomba y sus artilugios pues ya están aquí las avalanchas, que corren a dos metros de donde me encuentro, descargando las laderas de la Peñalba. Luego vaciar el depósito, bajarlo al refu y amarrarlo, recoger todo, en fin, dejarlo todo preparado para el crudo invierno.
En el comedor todo son bromas y risas. Yo voy y vengo y pienso que sin el Refugio este sería ahora el lugar más inapropiado que conozco para la vida humana.
Alguno se impacienta y no comprende qué hago de aquí para allá todo afanoso. Alguno pensará que yo cobro por hacer esto y luego sacarles de allí, donde ellos sólos se han metido.
Yo no tengo ningún problema para marcharme, pero ellos morirían si lo intentaran.
Menos mal que tengo el día tranquilo.
Marchamos todos a la una del mediodía. Nieva sin cesar y la visión de del Refugio entre la niebla y veintiséis personas detrás de mi mujer y yo en fila india me parece irreal y una resposabilidad que no quiero
Se me salen los ojos de las órbitas intentando escudriñar entre esa mezcla de aire blanco y paisaje blanco. No se ve ni el suelo, los imperceptibles cambios de rasante hacen tropezar con la misma nieve una y otra vez.
No estoy seguro de que se de cuenta nadie de la dificultad incluso para mi de encontrar la ruta de esta manera.
He hecho este camino, entre idas y vueltas, unas ochocientas veces durante quince años, y llega un momento en que hasta me enfado cuando me cambian de sitio una piedra del camino (una de esas pequeñas neurosis que uno se permite con el paso de los años).
Eso quiere decir que ya no memorizo el sendero, memorizo las piedras, sus formas, sus detalles, su silueta.
Ya antes de llegar a las Colladinas tienen que ayudarme a abrir huella porque ya voy cascao, así que cojo el mando a distancia y voy guiando a gritos al que le toca ir delante, que no hace más que salirse contínuamente de la ruta que sólo está en mi cabeza.
Y llegamos a lo complicado, el Sedo de la Padierna, que el viento se ha ocupado de tapar entero de nieve polvo prensada, así que hay que abrir huella en pendiente de 45º con el abismo ahí mismo.
Después de casi cuatro horas llegamos hasta el alto del Sedo de Remoña.
Han venido detrás los que iban a Cordiñanes, los que iban a Fuente Dé y los que iban a Pandetrave. Nadie ha querido salirse de la fila en Liordes para sus respectivos destinos.
Creo que todos están de acuerdo que no hubieran salido de allí si es detrás de mi.
Pero yo no pienso eso, pienso en lo que pudiera haber pasado y no pasó.
Porque si yo no hubiera ido al Refugio, como otros puentes de invierno con parte adverso, muchos hubieran ido de todas maneras, y el tiempo hubiera sido el que fue.
De hecho, los de Burgos perdidos en el Congosto ni siquiera habían llamado para ver si iba a estar abierto.
¿Y que quiero decir contando esta experiencia?
Pues que cada uno piense lo fácil que puede llegar a ser verse metido en una situación como esta, y que aunque parezca una visión negativa (para mi profundamente realista) es muy fácil traspasar esa delgada línea que separa un espléndido fin de semana o un trágico fin de semana.
Y es que en Picos, por menos, la gente se muere.
Un saludo.

hunter
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Mensajepor hunter » Mar Nov 02, 2004 11:58 pm

No hace falta que lo diga, ¿no?. ¿Si? Era yo. :lol:
Las olas del corazón no estallarían en tan bellas espumas, ni se convertirían en espíritu, si no chocaran con el destino, esa vieja roca muda.
Friedrich Hölderlin

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Madison
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Mensajepor Madison » Mié Nov 03, 2004 12:10 am

Por supuesto que eras tú :lol: :wink:
Desgraciadamente, mucha gente no tiene ni idea de donde se mete, Picos............ es picos
Gracias por estar ahí.
Belen Casariego

Pedro Yubero
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Mensajepor Pedro Yubero » Mié Nov 03, 2004 12:14 am

extraordinario relato. Extraordinarios sentimientos.

Celebro tu regreso, Hunter.

Gracias.

Tiatordos
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Mensajepor Tiatordos » Mié Nov 03, 2004 12:16 am

Tu relato deberia tener un postit permanente para que todos los que alguna vez entren en este foro lo lean.
Gracias por compartirlo.

Un saludo
Antonio

David León
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Ubicación: León - Zamora

Mensajepor David León » Mié Nov 03, 2004 12:22 am

Fantastico relato hunter, me ha gustado e impresionado mucho. Gracias a ti y a los demás guardas de refugios por esa labor que desarrollais y la ayuda que prestais desinteresadamente.

Saludos

pucavi
Mensajes: 2877
Registrado: Mar Sep 02, 2003 3:57 pm
Ubicación: Torrelavega

Mensajepor pucavi » Mié Nov 03, 2004 12:30 am

Hola Hunter, gracias por la reflexión. Yo no soy el más adecuado para decirte esto ya que soy uno de tantos que en alguna ocasión se han metido en algún embolado de estos y precisamente en Collado Jermoso. Cuando he leído tu relato me he acordado del momento que pase subiendo por el Argayo Congosto, con gran cantidad de nieve un 1 de Mayo. Me acuerdo que te habíamos llamado por telefono para reservar en el refugio y después, puestos en contacto contigo de nuevo, decidimos desistir ya que tú tampoco ibas a estar en el refugio. La cuestión es que al final subimos por el Argayo Congosto con grandes dificultades, y arriesgando a que cualquier mínimo alud nos hubiese hecho traspasar esa delgada línea que comentas. La cosa al llegar al refugio empeoró y decidimos bajar entre la niebla y la nieve. Nunca olvidaré aquella experiencia, y espero que me sirva para no repetirla más. Gracias.

Por cierto Hunter, una pregunta: ¿Por donde sube la Gente a Jermsoso en invierno, por las colladinas o por el Argayo Congosto?


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