
Has recorrido con nosotros los Picos de Europa, a pesar del calor, a pesar de la caliza, a pesar de las alforjas... ...y siempre con ganas de mas, con ganas de seguir, con ganas de no parar.

Tu gran pasion era la nieve, a pesar del frio, a pesar de que queman las patas.

Los bosques te embelesaban; la llamada de lo salvaje te atraía de una manera sobrenatural; veías cosas que yo no veía, oias sonidos que yo no escuchaba, olias vidas que yo no sentía.

Siempre el primero, siempre tirando, siempre delante... ...pero siempre esperándonos, siempre cuidándonos, siempre queriéndonos.

La misma admiración que despertabas en los humanos, la despertabas en los de tu especie; no sé cómo explicar a Pepa que ya no volveremos a verte nada más que en nuestros sueños.

Los grandes paisajes desde las alturas lo único que hacían eran engrandecerte aun más de lo que tu nobleza ya hacía por si sola.

Cuantas noches me desperté y ahí estabas tú, siempre vigilando, siempre atento, siempre protegiéndonos.

Tambien sabías disfrutar del merecido descanso... ...aunque yo creo que, por si acaso, mirabas de reojo las mochilas por si nos marchábamos sin tí


El invierno nunca supuso mayor problema para tí; los crampones los tenías incorporados de serie y los músculos en movimiento generaban tal energia que jamás te vi temblar de frio....

...ni siquiera aquel día que tu y yo sabemos, cuando tu poderío empequeñeció casi al filo del ridículo al mismisimo Urriellu....

...o aquel otro día cuando atravesabamos los bosques buscando las veredas que sólo tu, yo y los corzos conocíamos.

Incluso al lado del mar buscabas la roca, por si acaso habia que agarrarse, por si acaso el agua te llevaba. Por si acaso eso te separaba de nosotros... ...y al final ha sido un cancer.

No hemos podido hacerlo mejor; igual que aquel dia parecía que despedias al Sol como si de verdad le admiraras, así te despedimos hoy nosotros: como si fueras nuestro Sol. Ojalá salieras de nuevo mañana.

Iremos a Liordes a rendirte tributo ante las montañas que conquistaste, que se rindieron ante tí a pesar de la afilada arista. Subiremos de nuevo a Salinas como aquella vez, y te haremos de nuevo presente gritando tu nombre.

Aquel día ni siquiera el viento te doblegó, a pesar que a nosotros nos obligó a dar la vuelta. Menudo cabreo te cogiste. Hoy me arrepiento de haberlo hecho, pero no tuve tu fortaleza. El viento pudo conmigo y por eso nos llevó de vuelta a todos.

¿Porque siempre mirabas a los Picos cuando estaban a la vista? ¿Qué tenías con la Peña Santa, con el Cerredo, y con la Morra, que siempre que se les veía daba la casualidad aparente de que les mirabas? ¿Qué te decían? ¿Qué les decias?

Las cosas grandes, que tanto te gustaban, tampoco te quitaban el sueño...

...y sin embargo las cosas pequeñas te atraían de una manera casi racional, casi científica; algo inexplicable para nosotros.

En Peña Vieja me di cuenta de que te hacías como ella, viejo, pero sólo por fuera.

Porque por dentro hasta esta mañana has seguido joven y fuerte como la hierba, como el viento, como un rayo de sol.

Para mi has brillado más intensamente que nada en este mundo; así es como quiero recordarte.

Ya nunca más tendrás que vivaquear sobre las duras piedras, a partir de ahora siempre será sobre un mullido colchón, sin frio, sin heridas en las patas.

Todas las cumbre que subamos serán también tuyas. Las trepadas ya no te dejarán fuera de ruta. Por fin podrás subir al Cerredo, las llambrías no serán ningún obstaculo.
Siento todo lo que no hice y pude hacer. Me arrepiento de todo lo que hice y no debí hacerlo.
Un honor para nosotros el haber tenido tu confianza y tu cariño.
Hasta siempre, compañero.

(pido disculpas a todos, pero... ..para nosotros era un forero más)
