Salimos de Torrelavega Alex, Miki, Tolanu y el que escribe. Hemos quedado en Colio con Ferdy para dar una vuelta por la zona del Canchorral de Hormas, pero esta vez recorriendo nuevos terrrenos del oriental desconocidos para todos.
El Pico del Acero nos recibe a nuestra llegada a Colio.
Iniciamos la marcha en el barrio de La Parte (arrasado en su día por los desprendimientos desde el Canchorral) para dirigirnos por una pista ganadera hasta el collado Jumales.
Desde el Collado damos vista al recorrido que vamos a realizar, por el margen izquierdo del Canchorral.
Vistas del Pico Paña.
Vistas de la Cordillera. Peña Prieta al fondo.
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Dejamos detrás la Peña Jumales y el Pico Soliveño y nos acercamos al abismo del Canchorral. Debajo nuestro, en los derrumbres del mismo canchal, un grupo de jabalies se esconden de nuestras miradas mientras nos fotografiamos con el Pico del Acero detrás nuestro.
Las vistas del Canchorral desde esta posición son incluso más espectaculares que las que se observan desde el Prao los Treños, cuando se llega al canchal desde Bejes.
Nos adentramos en el Canchorral con el objetivo de bordearlo para situarnos por encima.
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A nuestras espaldas dejamos el Cueto Butrero (llamado por Adrados), o llamado por otros Picón, próximo objetivo una vez superado el Canchal.
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Superamos el Canchal y nos situamos por encima de él. Nos dirigimos al Picón y de camino a él nos encontramos con algo que a ningún montañero le gustaría encontrar. La nieve ha desaparecido del lugar y ha dejado al descubierto algunas pertenencias de los dos ingleses que perecieron en el lugar en fechas cercanas. Sus raquetas de nieve y un taper con comida nos hacen pararnos y reflexionar sobre lo dura que es a veces la montaña con los montañeros que tanto la amamos. Recogemos el material y nos dirigimos al Picón para posteriormente volver por nuestros pasos hacía el Pico de las Agudinas y Collado de la Llaguna.
Las vistas del Samelar , el Alto de las Verdianas y la canal y pico de San Carlos son preciosas.
Un fúturo objetivo aún mantiene al nieve. El paso del Rendijón.
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Las cabras poco a poco vuelven a adueñarse los pastos altos.
las nubes comienzan a hacer acto de presencia y decidimos volver por nuestros pasos a subir el Pico del Acero y el Pico Paña, dos preciosas atalayas sobre el Canchorral la primera y el pueblo de Colio la segunda.
Después de ascender a ambas cumbres secundarias en cuánto a altura pero de vistas espectaculares nos disponemos a bajar por la canal de Palomera o de la Mora como me conto hace ya tiempo un paisano de Colio, para cerrar el recorrido alrededor del Canchorral.
Como inagen curiosa pudimos observar en la bajada por la pista a Colio como tuvo que soplar el viento los días aquellos del trágico accidente. Una imagen vale más que mil palabras.
Un especial recordatorio para aquellos dos montañeros que perdieron la vida en estos maravillosos parajes que a mi me traen tan buenos recuerdos.


