Ya sé que no es un recorrido de Picos, pero me acojo a vuestra benevolencia para poner el reportaje de un itinerario que es inusual y que os recomiendo por su extraordinaria belleza, con un final que presenta altas cotas de intensidad montañera. Permitidme que dedique este reportaje a Chus*, que no pudo sumarse a la expedición, y a Carlinos, tan amante de esta tierra de Ponga. Vamos a recorrer la Ponga profunda, la desconocida, exponente de un tiempo pasado, la que llegó a albergar una intensa vida de pastoreo con majadas riquísimas, alguna casi un pueblo por el verano, y que hoy tienen todas sus cabañas derruidas.

El inevitable prólogo es Tiatordos:

Nos metimos en la carretera a Ventaniella con dos coches, para repartirlos en los lugares de comienzo y de terminación. Empezamos en la rampa del sendero que sigue por el valle del río Vallizón:

Pronto nos desviamos para la derecha y nos adentramos en el Monte de Fana:

Encontramos algún ejemplar de haya curioso:

Enfrente tenemos el asiento de la majada de Enol, bajo el cuidado del Recuenco:

La Foz de Los Argayos, por donde discurre el río Vallizón y la senda de Enol. La ladera que tenemos enfrente se llama Los Carambones:

Llegamos a Fana. Vista general de su majada:

Saludamos al Maciédome:

Seguimos la arribada al Collado Chorco, desde donde damos vista atrás y nos despedimos de Fana y la atractiva y quebrada tierra norteña de Ponga:

Desde el siguiente y superior collado, el Collado Potro, contemplamos Ventaniella:

Y el tan hermoso Valle Ambenes:

Desde esta collado tenemos ya a la vista las Colladinas de Obrango, al fondo a la izquierda, y el Porrón de Viaño, en oscuro y empastándose en la sierra que finaliza en el Pileñes:

A nuestra izquierda dejamos las declinaciones del Colláu Zorru:

Llegamos a la majada Las Fuentes:

Reponemos nuestro abastecimiento en el manantial de Las Fuentes:

Fauna (huevos de rana) y flora en el abrevadero de Las Fuentes:

Llegamos a las derruidas cabañas de la majada siguiente: Cureño:

En ella tenemos otra vista diferente del Maciédome:

Hay que bajar decididamente a la gran laderona que, con terreno incómodo, nos lleva a las Colladinas de Obrango:

Por fin llegamos. La majada de Obrango bajo La Peña:

Perspectiva del Occidental, presidido por Peña Santa, desde Obrango:

Nuestro siguiente objetivo. El Porrón de Viaño:

Desde su falda tenemos esta conjunta vista de La Peña, Obrango y los Picos:

Después fuimos hacia el Collado Zamárzanu, donde se produjo el gran espectáculo. La vista del escondido, amplio, maravilloso y abandonado valle en que se ubica la antigua majada de Viaño. Sus numerosas cabañas, todas ellas derruidas y con sus grandes y asombrosas llábanas tiradas por el suelo, atestiguan que llegaba a ser un verdadero pueblo durante el verano. ¿Cuánto hará que no siente la pisada humana? Arriba nos contempla la puntiaguda cúspide de Les Pandes de Pileñes y a la derecha el muro de La Cuesta Los Polleros. Aunque a todo lo largo del recorrido no hemos encontrado a nadie, aquí hemos sentido hasta casi físicamente la soledad, y también la tristeza del abandono. ¡Qué hermosura más desperdiciada!:

Hay que bajar por el angosto valle del río Cabañón:

Al principio el camino es asequible en la cercanía del río:

Empiezan a complicarse seriamente las cosas:

El río se encajona y tenemos que buscarnos la vida por la ladera de la vertiente derecha, hacia la cresta que desciende del Porrón de Viaño:

Cuando llegamos a la cresta tenemos algunos pasos en que hay que poner cuidado:

Nos dirigimos hacia el Sedo de salida, que permite pasar a la carretera de Ventaniella:

La guinda final, es decir en el Sedo:

Vista del Sedo:
A unos metros de donde salimos, se despeña el río Cabañón:
Esto es todo. No quiero terminar sin repetir el consejo de visitar estos lugares:
Saludos.