Esta vez toca una de las cimas más emblemáticas de Cantabria, el PORRACOLINA. La ascensión escogida, es a mi gusto, la más exigente y hermosa de cuantas existen para hacer cumbre, y el descenso a parte de recorrer bucólicos lugares atraviesa una de las zonas más salvajes y desconocidas de todo el macizo del Alto Asón.
Partimos de la carretera que une Arredondo con Asón (160 m. sobre el
nivel del mar), ascendiendo decididamente hacia el pequeño poblado de Socueva. Las revueltas de Cubillas del Aire nos situan en las majadas de
Ojomartín a 700 m. sobre el nivel del mar. La ascensión hasta aquí ha sido realmente dura, el camino aquí llanea hasta adentrarse en uno de los lapiaces más impresionantes del Alto Asón, bordeando el hoyo cojoso se
adentra en un pequeño hayedo que nos situa en la boca de la sima el cueto.
Desde aquí ya vemos la horcada que nos situa en el largo
cordal que nos llevará ascendiendo primeramente el Mosquiteru (1213 m)
y más tarde Peñas Gordas y el Alto Ripiones a la emblemática Porracolina (1414m).
El día asurado a no poder más, nos muestra prácticamente todos los macizos más importanes de nuestra región, todos ellos, amenazados por el frente nuboso pronosticado por el INM para este sábado. Después de un pequeño descanso y una proteínica comida para recuperarnos de los mas de 1200 metros de desnivel empezamos a descender hacia las cabañas de sotombo
y de aquí en vez de seguir el conocido barranco de Rolacía nos desviamos hacia Entrepeñas, dondo bucólicas brañas son bañadas por numerosos saltos de agua que hacen que la zona se convierta en paraiso natural invitándonos a detener nuestra marcha y presenciar tales fenómenos naturales.
Emprendiendo de nuevo el descenso nos situamos sobre el arroyo de la Sota que vertiginosamente encauza sus aguas hasta la maravillosa cascada del avellano. De aquí a las cabañas del chumino y
posteriormente siguiendo el arroyo Carcabón llegamos al pueblo de Asón, y siguiendo el PR Asón-Socueva retornamos a nuestro punto de partida, después de casi 10 duras horas de travesía, pero con gran satisfacción por haber realizado una de las más bellas rutas que se pueden realizar por estas montañas tan cercanas a Santander y tan poco conocidas.

