Tras superar la cantera y les Colladielles alcanzamos el colláu Llano Canto.
Del otro lado el sol va comiendo la xelada en la pradería de Aranga.
Seguimos por esta crestería hasta la mayada Cerboes. Al fondo, a la izquierda ya se adivina el Pierzu.
Una vez aquí, decidimos abrir una “nueva vía” al Pierzu. Abandonamos la subida usual directamente por el sur y tomamos hacia la izquierda, rodeándolo por el oeste.
Tras faldearlo un tiempo, cogiendo altura poco a poco, subimos ya más directamente hacia la cima. Cruzamos algún tramo de nieve y extremamos el cuidado.
Alcanzamos así el Campu les Fuentes donde se nos aparece de repente el Cornión.
Un breve repecho y llegamos a la cima. A la derecha, el Carriá por debajo de Los Picos. Falta Rubén, que baja resbalando de pié por la nevada ladera este hasta casi la mitad.
En veinte minutos vuelve a subir con nosotros.
Al norte, la línea de costa.
Y Ambingue:
Al sur, la cresta de subida habitual por donde vamos a bajar. Un cúmulo de niebla amenaza con echársenos encima pero al poco se disuelve. Llegamos los primeros de la mañana, pero ahí sube más gente
Iniciamos la bajada por ahí.
El descenso por la nieve nos ofrece momentos más espectaculares que en la subida.
Pedro y Javier se recortan contra el Tiatordos.
La “Comunidad del Anillo” surcando las Montañas Nubladas.
Hacia todos lados la vista no tiene desperdicio. Al oeste la Peña Sobanciu, según los ponguetos; conocida comúnmente por Tiatordos del otro lado y por los que somos de fuera. Si no lo digo; Pedro, que hizo las funciones de guía nativo, igual se enfada.
Al sur los Llanos del Agua, el Picu Lluengu, Colláu Zorru y Picu la Collada de izquierda a derecha.
Al oeste se alza la Peña Santa en el Cornión.
A nuestras espaldas, al norte, queda el Pierzu hasta la próxima vez que volvamos.
Esperemos que nos regale otra visita tan aprovechable como esta.


