Otra idea para los que gusten de las tierras bajas sin renunciar a las vistas de las tierras altas.
El Jueves llegamos a la aldea de Vis con un dia explendido. Desde la capilla situada en lo alto del pueblo ya tenemos una bonita vista del Pierzo, enmarcado por el porche de la iglesia y un texo que la hace sombra.
Salimos por una pista que discurre paralela al Dobra, que nos acompaña unos metros mas abajo. Al poco de salir del pueblo, mirando hacia al rio, ya podemos ver la Olla del Dobra, magnífica poza de aguas turquesa.
Continuamos por la pista que nos va regalando cada vez mejores vistas, hacia la derecha desde el Carria hasta el Pozalón y el Niajo y toda la zona de Ponga. Hacia la izquierda la zona de Orandi. Al frente la mole del Porro Canto la Cueva, con su enorme cueva en la parte alta, y después de doblar una curva ya se atisba el magnífico Cornión.
Llegados al Cdo. Sañín enfilamos ladera arriba, hacia el Canto la Cueva, 350 m de desnivel. Las vistas arriba ya no las puedo describir: Carria, Tiatordos, Pierzo, Recuenco, Zorro, Sen de los Mulos, todo Ponga, los Beyos, Pozalón, Niajo, hasta el Benzua. Al lado contrario el encañonamiento del Dobra. Y al frente el hipnotismo de las cumbres del Cornión.
Bajamos hacia un collado que hay al E y bordeamos un poco al N para llegar hasta la cueva: es de las mas grandes que he visto.
Después continuamos hasta el Bescoba y de aquí por toda la sierra hasta el Priniello. El aire es "fino" y a poco que te pares te penetra. Mi compañero le llama el "efecto Picos", estar frente a los Picos es como estar frente a una nevera con la puerta abierta. Caminamos hipnotizados, sin poder quitar la vista del frente, es una imagen sobervia, que te atrae si remedio: Ordiales, Cotalba, Requexón, las Cebolledas, Peña Santa, todos con una capa blanca espectacular, sobre todo Traviesos, enorme la capa que lo cubre. Mas allá Ozania, las Garitas y destacando la Torre de la Cabra Blanca, afilada como un cuchillo.
Llegamos al Priniello y obsevamos que todavía hay otro pico entre nosotros y el Dobra que nos impide ver el desfiladero. Así que enfilamos hacia él, Los Redondos.
Aquí casi podemos tocar el Cornión. Por abajo desde Angón al Dobraseco y la Mecedura de los Rios que está a nuestros pies. Mas al O. sobresle el Canto Cabronero con esa falda característica que teñida de blanco parece el velo de una novia y que refulge como el cristal. Estuvimos aquí un gran rato, imposible desviar la mirada. Pero al fin hay que volver.
Bajamos a la pista que va de Amieva a San Roman y caminamos por ella siguiendo las marcas de un GR que nos llevan de nuevo hasta Vis.
Fin.

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