Su emplazamiento en uno de los lugares más agrestes y apartados de los Picos así como su situación sobre el profundo cañón del Cares, proporciona desde su cumbre una gran visión paisajística que abarca un amplio territorio.
La primera ascensión conocida a esta montaña corresponde al día 24 de julio de 1.933 por parte de José González Folliot y Miguel López los cuales suben por la cara SE. en una serie de superaciones de llambrías y gradas hasta llegar al nevero central de la pared. La última parte de la vía es por una fisura que lleva a la cumbre. Su dificultad es de D. inf. 430 m. de desnivel sobre buena roca.
Estos ascensionistas subieron directamente pasando entre la brecha existente entre la Aguja Occidental de los Cabrones y el propio Pico de los Cabrones desde el Jou del mismo nombre, es decir, entraron desde la cara Norte.
La segunda ascensión fue llevada a cabo casi un mes después, el 16 de agosto de 1.933 por parte de Emilio Ribera Pou (El Noy) y un vecino de Bulnes: Carlos Mier. Suben a la cresta S. a través de la pared SE desde el Jou Negru. Parece ser que subieron por el centro de dicha pared y poco después se descubrió una ruta más fácil por la que hoy en día constituye la vía normal de ascensión. Dificultad: A.D. inf.
A continuación el relato de El Noy, que el día anterior había ascendido también en compañía de Carlos Mier, la Torre de la Párdida y el Neverón de Urriellu como primeras absolutas registradas para la historia. Tras estas ascensiones bajan a dormir a Amuesa y al día siguiente vuelta para arriba hasta el Jou de los Cabrones. Téngase en cuenta que por esas fechas no existía refugio en la zona.
Dice Noy:
[i]“A las 6 me levanto. El tiempo está indeciso con grandes nubes altas. A las 7 nos ponemos otra vez en camino de las alturas, llegando otra vez al Hoyo de los Cabrones; ascendemos un duro repecho para introducirnos en el Hoyo Negro; faldeamos por la parte superior un gran nevero y llegamos al pie del Pico de los Cabrones (9,50) Desde este lugar (Jou Negru) empezamos la trepada ganando cornisas escalonadas y llenas de gravilla; continuamos por un gran canalón hasta llegar a una altísima Forcadina (2.500 m.); estamos cerrados en una espesa niebla y aguantando una granizada; siguen luego unos metros casi verticales hasta llegar a la cresta, que la recorro a gatas, pues, un fortísimo viento me puede tirar al fondo del Hoyo Negro. Pronto llegamos a la cumbre (10,25) encontrando una torreta. En una cajita encuentro las tarjetas de los peñeros peñalaros Miguel López y José González Folliot y el texto siguiente:
Hemos subido por la cara Norte no hallando en la cumbre vestigios de haber subido nadie. Día 24 julio 1933
Por lo que se desprende hicieron la escalada por la vertiente opuesta a la seguida por nosotros. Sigue granizando y como voy casi desnudo y además sopla un viento terrible a los 15 minutos descendemos hasta la alta forcada y en donde se está mas resguardado. De improviso viene un despeje a las Peñasantas y lo que observamos es aterrador. A una espantosa profundidad (Un poco más de 2000 metros) vemos a Caín¡ Es decir! Casi no lo vemos, pues cuesta trabajo distinguir los rojizos tejados. ¡Mas arriba! Los pastos de Dobresengos; es también magnífica la vista al hermosísimo y feraz valle de Valdeón; Cerredo casi lo tenemos pegado a n/. peña y entre la gasa de la niebla no se ven mas que difuminadas verticalidades que oprimen el corazón.
Debajo de la cúpula de Los Cabrones hay una serie de imponentes y salvajes riscos en que el alpinista-fotógrafo tendría ocasión de filmar impresionantes fotos; Maldigo mi mala suerte de no haber llevado en esta excursión una buena máquina fotográfica.
Hasta ahora, esta es la cumbre que me ha dejado mejor recuerdo alpino.
De las Peñasantas vemos venir una nube feísima que presumimos que trae mucho malhumor, y rápidamente empezamos a bajar antes no nos coja; pero al tener descendidos unos metros nos cae encima nuestros cuerpos una torrencial lluvia; las corizas de goma, agarran estupendamente, pero se nos hielan y los agarres se ponen muy resbaladizos; no obstante, bajamos a cien por hora, por el canalón, hasta encontrarnos en las cornisas. Al llegar a los colosales peñascos desprendidos de Cerredo y Cabrones que existen al fondo del Jou Negru para de llover e incluso escampa algo.
El viento esparce las nubes
Y vuelve la claridad
Y el nublado de mis penas
Con ningún viento se va
Al resguardo de una cueva devoramos las viandas que traemos. Carlos Mier me cuenta que la denominación de esta cumbre se debe con toda seguridad a que antiguamente se criaban en esas peñas una raza de cabras silvestres, hoy día, completamente extinguida. En la glacial agua de la fuente de Los Cabrones, apagamos nuestra sed
En el Hoyo de los Cabrones
Hay una fuente de nieve
Quisiera beber en ella
Pero mi corazón no se atreve.
Antes de llegar a Amuesa vuelve otra vez a llover y en una cueva tenemos que refugiarnos por espacio de dos horas. No me aburro en este lugar, recojo numerosas florecillas silvestres, destacándose varias clases de margaritas; también encuentro malva, sanguinaria y otras plantas medicinales. Varios ratoncillos están jugueteando; el aguacero es formidable y cuando mas distraído estaba caen dos chispas eléctricas en la cúspide del Cueto del Albo y que tenemos al frente: Siento un escalofrío, al pensar que podríamos estar en este momento en su cumbre (pues, de estar buen tiempo, habríamos intentado escalarla).
A las 17 llegamos a la cabaña. Estoy muy contento del éxito alpino conseguido hoy. Hoy es la última noche que paso entre esa buena gente y sentado en una “tayuela” al amor de un buen fuego oigo contar numerosas historias y cuentos ¡muy curiosos todos ellos! También me enseñan numerosas seguidillas y “cosiquielles” (adivinanzas que son antiquísimas y que componen las viejas del pueblo. Algunas ya conozco por estar divulgadas por el gran folk.-lorista asturiano Sr. Llanos, no obstante, copio a continuación algunas aunque en buen castellano, pues temo que si los copio en el bable de estos pastores, en incurrir en algún error:
En el monte nací yo
Donde nació la verbena
No quisiera haber nacido
Para morir en tierra ajena.
Los pajaritos y yo
Nos levantamos a un tiempo
Ellos a cantar al alba
Y yo a llorar mi sentimiento
Estoy ronca que no puedo
Cantar alta la tonada
Soy pastora del puerto
Y me daña la rosada
Vale mas una morena
De los Puertos de Cabrales
Que todas las marineras
De las marinas de Llanes[/i]
Y así hasta 17 “seguidillas” más nos cuenta El Noy.
Este bravo montañero, por mi siempre añorado, continuó el día siguiente (día 17) para Caín bajando por la Canal de la Teya, Piedrabellida y continuar por el antiguo camino que enlazaba Bulnes con Caín.
El día 18 hace la Peña Santa y la Torre del Torco. El 19, la que él llama Peña Santa de Enol (Torre de Santa María) y abandona la ascensión a la Torre del Medio por la sed que le acompaña. Baja a beber a Fuente Prieta donde tiene que esperar “porque hay un cliente: un toro que tiene la cabeza metida en la fuente y está bebiendo con mucha calma”. Come cebollas silvestres que recoge por la zona y le dan sed nuevamente por lo que continúa al lado de la fuente. Baja al refugio de Vegarredonda a dormir. Baja andando hasta Covadonga por la carretera donde llega a las 13,30 para continuar en autocar hasta Arriondas y de allí a Gijón en el tren. Cuando está esperando la llegada de este en la estación, se encuentra que también están aguardando el tren “dos tipos disfrazados de alpinistas, que van con muchísimo postín y bigotitos a la moda y que están armando un gran revuelo en los corazones femeninos que hay en el lugar”
Llega a Gijón a las 21,15.
Me place grandemente leer y releer los relatos del Noy y sus compañeros de la época por el romanticismo que los mismos conllevan y por la fortaleza que estos hombres demostraban por aquel entonces. Sólo hay que fijarse en los tiempos que echan en realizar sus ascensiones y los largos desplazamientos que por entonces deberían de llevar a cabo sin refugios intermedios y con malos medios de comunicación.
Posteriormente, el día 24 de agosto de 1933, nuevamente José González Folliot y Miguel López vuelven a Cabrones y escalan la Arista E. con un desnivel de 250 m. desde la brecha que separa el Pico de los Cabrones de la Aguja Occidental. Dificultad: A.D. Inf.
Y nuevamente tenemos por estos lugares al Noy, en agosto de 1962 (29 años después de su primera ascensión a esta cumbre) en compañía de Prudencio Martín, Alfonso Martinez, Luciano Nicieza y Manuel Valiente.
Escalan entonces la Chimenea Norte con dificultad de A.D. y un desnivel de 340 m. desde la base de la pared. Esta vía se convertirá en una de las mas interesantes de escalada en hielo en los Picos de Europa.
Igualmente existe, junto con la vía normal, otra clásica de ascenso a este precioso pico: la Arista NO. de dificultad A.D inf. Es la vía que mas se realiza junto con la normal. Es un recorrido aéreo con mucha roca descompuesta que requiere gran atención y con un gran ambiente sobre la Canal de Dobresengos.
Otra vía abierta el 22 de agosto de 1958, fue la del Espolón O. conocida como Espolón del Viento. Dificultad: M.D. con 350 m. de desnivel y abierta por Manuel Álvarez en compañía de Fernando González.
Posteriormente se han abierto algunas vías en la pared SE de las cuales no tengo datos.
A continuación datos sobre las escaladas invernales en su pared N.
CHIMENEA NORTE
La chimenea N. es fácilmente visible desde el refugio del Jou de los Cabrones. Aparte de la vía en sí deberás de tener en cuenta su aproximación a la base de la pared con una importante pala que va ganando inclinación.
1ª ascensión: Gonzalo Suárez Pomeda, Baldomero Rguez y Juan J. Iglesias Arrieta, el 3 de enero de 1981
Longitud: 350 m.
Dificultad: IV/4/ M4 Horario: 3 a 5 horas. Material: 6 tornillos, aliens, fisureros y clavijas.
Descripción: Ya en la chimenea, esta discurre un poco en diagonal a la izquierda, hasta llegar a un punto en que deriva a la derecha. Aquí, hay un buen emplazamiento para reunión. En ocasiones puede encontrarse un importante resalte difícil de pasar por lo que muchos siguen un diedro helado que desemboca en la arista NE.
Esta variante hecha por una cordada cántabra, graduó sus dificultades de 70º y IV en roca.
Descenso: Se puede bajar por la normal de la cara S aunque quizás lo más recomendable sea rapelar la vía.
ARISTA NE.
Entrar por la marcada canal existente entre el Pico de los Cabrones y la Aguja Occidental.
1ª ascensión: Baldomero Rguez y Gonzalo Suárez el 10 de febrero de 1980.
Longitud: 350 m.
Dificultad: IV/3 Horario: 3 a 5 horas. Material: 6 tornillos, aliens, fisureros y clavijas.
Descripción: En la propia canal de unos 100 m. se puede encontrar algún resalte de nieve o hielo. Desde la brecha a la cumbre hay unos 250 m. de arista que pueden ser en roca o mixto con pasos de III/IV. Los últimos largos pueden tener dificultades si escasea el hielo siendo entonces posible llegar a la cumbre a través de los neveros de su cara S.
Venga amiguinos, a poner fotos que el mi cacharru ye muy lentu.


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