La compañia, de la mejor, mi amigo Miki, Jorge, y una acompañante muy especial para mi, Virginia, que con solo 18 años, vive la montaña de una forma que me hace volver un poco atrás, cuando yo comenzaba a dar mis primeros paseos por el Monte Dobra en Torrelavega.
El día comienza un poco gris, dejamos el coche en Pandecarmen, en donde a las horas a las que nosotros llegamos (las 10:00 de la mañana) ya hay una veinatena de coches más. Iniciamos la marcha con un objetivo en nuestras cabezas, o por lo menos en la mía visto lo ocurrido después, la cima de la Torre del Torco.
Durante el camino, y después de un rápido comienzo nos encontramos con un animalillo muy especial:
Aproximadamente una hora después de salir del coche llegamos al refugio de Vegarredonda y seguimos hacía la Llampa Cimera. El día sigue algo nublado y las esponjas blancas corren a una velocidad endiablada por encima de nosotros, haciéndome pensar que la cumbre se puede poner fea si el tiempo no cambia. Cogemos la desviación hacía el Jou Santu y vamos con paso firme por el sendero que nos lleva hacía nuestro objetivo, en el camino algunas tiendas de campaña y una gran tienda comedor, que suponemos que será de algún grupo de espeleólogos.
Durante toda esta parte del camino únicamente nos encontramos con cuatro personas que van en nuestra misma dirección, dos de ellos padre e hijo.
Por fin, después de un buen rato caminando llegamos a la boca del Jou Santu, las imagenes del Jou y de las cumbres circundantes son impresionantes, las nubes juegan con sus cúspides y entran y salen en el macizo a una velocidad endiablada. La presencia al fondo del Jou de nuestro objetivo nos hace acelerar la marcha.
Por buen camino llegamos al Collado del Jou Santu, en donde las vistas del Boquete y del central son impresionantes.
AQUÍ COMIENZA LA AVENTURA.
Mi compañero Miki, desconocedor del macizo occidental se lleva una grata sorpresa al verse debajo de Peña Santa y comienza a ver la posibillidad de ascenderla. A mi la cosa no me gusta ya que tenía en mente la ascensión de la Torre del Torco, y la hora ya era muy tarde para comenzar la ascensión, erán las 3 cuando después de consultar la opinión del resto de acompañantes comenzamos la subida de la reina de Picos, dejando a un lado a la pobre Torre del Torco, que se queda sin ser ascendida y sin compañia en el día de hoy.
La ascensión nos resulta impresionante, con una continua trepada con pasos muy elegantes y en donde disfrutamos como niños.
La emoción de Virginia cada vez que mira hacía atrás y ve lo que esta subiendo me hace sentir bien, aunque también me pone los pelos de punta el pensar por donde esta subiendo, creo que ella aún no es consciente de lo que esta haciendo.
Durante toda la subida tengo sentimientos contradictorios, espero que me entendais, por un lado me siento feliz de subir peña Santa, me siento cómodo subiendo, por otro lado la responsabilidad de llevar conmigo a Virginia me hace estar en constante tensión. A pesar de no ser mi hija la conozco desde pequeñita y subir junto a ella la Peña Santa me hace recordar el mensaje del forero Ceci y su ascensión al Picu con su hijo Jesús. La sensación de compartir una experiencia tan gratificante para ambos me hace sentirme bien.
Llegamos a la llambrialina aérea antes de hacer cumbre, y las vistas del Jou Santu meten miedo.
Pasamos encordados para evitar problemas sin solución
(Pedro Yubero, me acorde de tí al ver esta imagen)
Hacía unos días habíamos ascendido la Robliza
La satisfacción es muy grande y Virgina no para de sonreir y de mirar para to asombrandose de lo que hemos subido. Ha pasado de ir a Cabaña Verónica y Horcados Rojos a la cumbre reina del Occidental.
Yo, aunque contento, pienso en la bajada, peña Santa, para mi, es de esas cumbres que cuando consigues ascenderla no disfrutas tanto en su cima, pensando siempre en la bajada.
Iniciamos el descenso en que montamos un total de 5 rápeles.
Las nubes cada vez amenazan más y de vuelta nos coge el agua y la nieba en la Boca del Jou Santu. bajamos todos excitados y felices después de la ascensión, pero muy cansados por la actividad. Llegamos al coche con una buena mojadura a las 10:15 de la noche, después de 12 horas y sabiendo que aún nos quedaban dos horas más de coche para llegar a casa, pero inmensamente felices y emocionados por haber vivido una experiencia para nosotros única.


.jpg)
