Una vez en Bulnes tomamos el camino de Camburero hasta que llegamos a la majada del mismo nombre. Allí nos encontramos con dos personas que nos comentan que han escapado de Urriello debido al viento que había.
Este dato nos dice que el objetivo que teníamos en mente puede complicarse dado que deberemos recorrer una larga cresta de III. La velocidad de las nubes corroboran los comentarios de estas dos personas.
Continuamos camino desviándonos en este punto en dirección al Llagu Rasu. La subida por todo este valle hasta la zona de la Horcada Arenera no tiene pérdida posible.
Sólo se tienen que seguir los cientos de marcas de pintura rosa que algún impresentable se ha dedicado a ir dejando. ¡ Encima están hasta mal puestas, ya que sólo se ven si vas ascendiendo! Una de las mayores aberraciones de Picos y mal precedente.
La cuerda sigue en su sitio aunque con un aspecto poco fiable. De todas maneras la zona que protege no es para nada complicada por lo que ni siquiera la tocamos no nos vayan a caer las manos;
pasamos también, como no, al lado del Llagu.
Al llegar a la zona de la Horcada decidimos que no nos vamos a molestar ni en intentar el objetivo de hoy. El fuerte viento y las negras nubes que amenazan con descargas lluvia en cualquier momento nos indican que debemos renunciar. Sobre la marcha decidimos que iremos hasta Cabrones, quizá el más bajo de los Picos Dobresengos nos de tregua.
Al llegar a Cabrones saludamos a los espeleólogos húngaros que están recogiendo todo el material que tienen allí. No muetran precisamente buenas caras, aunque no por ello dejan de ser amables.
En el refugio nos tomamos un café que sabe a gloria y charlamos un rato con Sergio. Comentamos lo de las marcas de pintura y nos comenta que ya está denunciado al parque. También nos informa que el río Casaño ha sido marcado de la misma forma.
Nos pregunta sobre la posibilidad de limpiar dichas marcas y le mostramos nuestro pesimismo ya que estamos hablando de cientos de puntos.
Desde el refugio decidimos ascender al Pico Dobresengos ( al más bajo). Subimos poco a poco hasta el colladín que separa dos de los Dobresengos, donde el viento entra con mucha fuerza.
Canal de Ría
Desde el colladín acometemos la parte final. Se trata de una trepada de unos 50m con pasos de II.
Las vistas son sencillamente espectaculares.
En la cumbre empezamos a barruntar el descenso. El cielo cada vez está más negro y la opción de bajar por la canal del Agua cada vez nos convence menos. Si empieza llover seguro seguro que va a hacer honor a su nombre.
Bajamos de nuevo el refugio para coger el camino del Trave. Al llegar a esta zona nos encontramos con los espeleos húngaros que están haciendo porteos a Bulnes. Van como mulas.
Bajamos en Trave y ya en la parte baja vemos como en el Cueto del Albo está lloviendo. Aceleramos el paso porque seguro que en breve nos tocará a nosotros.
Enfocamos en dirección a la canal de Sabugo. En la parte superior nos guarecemos debajo de un gran bloque ya que está lloviendo con ganas aunque al poco rato para.
Comenzamos entonces el descenso de la canal que no tiene más ciencia que la de mantenerse en posición vertical.
Poco a poco vamos perdiendo altura hasta que llegamos al Cares. El Farfao escupe agua con ganas.
Cruzamos el río con las botas al cuello y con un dolor de pies para recordar. El agua en este punto está gélida.
El tramos de la Canal de la Raya hasta la Senda se hace pesado a pesar de lo corto del tramo. El resto de camino hasta Poncebos no tiene ya mucha ciencia. Desde los Collaos la vista con los juegos de luces con las nubes es llamativo
Así llegamos a Poncebos 11 horas después con unos 2700 de desniveles acumulados en las piernas y con las suerte de haber llegado en el momento justo. A los 20min cae un chaparrón de los que hace época.


