Empiezo por lamentar que de los nombres que se han dado a este lugar, haya prevalecido éste de COBRE y no el de COBLE.
Y es que ambos nombres son castellano antiguo, y ambos relacionados con la actividad ganadera. Se recogen en los diccionarios de la RAE. de finales del XIX y principios de XX. Siento no disponer en este momento de ninguno para transcribir sus significados.
Lo decepcionante es el triunfo del primero, dado qué COBRE metal es algo inmensamente conocido. Pero de ese metal ni rastros. Lo único cercano son unas pequeñas explotaciones de BLENDA, que seguro todos relacionaréis con Áliva.
Tan pequeñas eran las cantidades de mineral, que se transportaba mediante reatas de burros y era sacado de la montaña con ímprobos esfuerzos.
Vayamos al tema. Acompañado de dos naturales de Santa María de Redondo, hicimo el trayecto en ¡cinco horas con un lento como yo! subiendo por el bosque y una vez arriba por el largo sendero levemente descendente hasta llegar a la gran oquedad, reconocido nacimiento del Pisuerga. Ha sido tan explorada que todos sus incognitas ha sido ya desveladas. La bajada por el sendero del río, complicadamente cerrado y obstruido por áboles que han fenecido este largo y nivoso invierno en esta comarca.
Lo que me ha sorprendido es la falta de indicaciones en todo el recorrido. Igualito que en mis visitas anteriores hace luengos años.
E imitando a los que hacen relatos de cosas grandes, pongo el mío, pequeñito.
El bosque y el último de los añosos robles a 1600 m. Con una herida en la base, producto de la hoguera antigua de algún desalmado "campero".
Desde lo más alto, un zoom a Tres Mares.
La entrada de la Cueva del Coble.
Y como no, una bella planta, ADENOSTYLES ALLIARAE (PYRENAICA) con una ORTIGUERA encima.
El interior, húmedo y frío entusiasma a uno de mis acompañante que conoce la Cueva hasta el final. Yo no tanto, desde siempre las entrañas de la tierra me han infundido bastante respeto.
Mis compañeros en la entrada lateral
Los dos acompañantes sobre un campo de ERYNGIUM BOURGATII, CARDO AZUL.
Como todos saben este año verano hay falta de agua. Ver estos chorros alegra el corazón.
Mi mujer, esperándonos, siempre preocupada, esta vez menos, porque nos calculó el tiempo con precisión, pese a mis bravatas.
Saludos sin tirar cohetes.
Edito para añadir dos fotos y alguna anotación.

