No sabía donde ponerlo, pero al ver las fotos de este "post" le pongo aquí.
Si fuera en hilo aparte le titularía
CAMBIOS EN LA CUMBRE.
Y es que en medio siglo pueden ocurrir las cosas siguientes.
Será que el tiempo que pasa rápidamente, desquicia los goznes de la memoria y se repite siempre lo de “cualquier tiempo pasado fue mejor”.
El caso es que repasando fotos veo que las cumbres que parecen eternas, no lo son tanto sobre todo si sobre ellas se decanta la actividad humana.
Y es así, para bien o para mal, que de unos pocos “románticos”, que transitaban por ellas sin dejar apenas rastros, porque quizás creíamos que esa actividad nos hacía mejores al ver el universo desde arriba. ¡Pobres ilusos! Se ha pasado a una masificación, como especie de moda, que transita por ellas, analizando tiempos y dificultades como medida de su poderío.
Cierto es que esto, tendríamos que tomarlo como una mejora del género humano y de sus inquietudes por lo natural. Por recuperar ese estado primitivo y pensar que el hombre no ha dominado definitivamente la naturaleza.
Pero tengo muchas dudas de que así sea.
Ayer me encontré con un compañero de una escalada invernal de hace 40 años. Sus ideas posteriores sobre la naturaleza me separaron por muchos años. Hoy, siendo más joven, pero con peor salud que la mía, sigue empeñado en que todas las montañas, Espigüete, Curavacas… tenían que tener su funicular para llevar la gente –masas- a las cumbres.
Él, constructor, cree que ese es un buen método para ganar dinero. Y lo llama turismo.
Yo, en las antípodas, se me erizan las carnes sólo de pensarlo. Cierto que ni él ni yo (posiblemente) estamos para llegar de nuevo a las alturas, pero sus propuestas (intentó conseguir la de Espigüete) le convierten en un peligro para la comunidad de montañeros.
Si desde luego, las cumbres que conocemos ahora, no son eternas, -algún día serán planas-, pero siempre habrá otras para desafiar el esfuerzo humano, suponiendo que nuestra estirpe continúe. Algo que nos empuje a superar nuestras limitaciones. Ha desaparecido la soledad, pero quedan el miedo, la fatiga, la sed, el hambre, los amaneceres, los atardeceres, la nieve, la lluvia, las tormentas …
Confiemos en que así sea.
La cumbre de Curavacas a través de medio siglo.
Foto de 1955, después de hacer “La Diagonal”. Un pequeño montón de piedras, debajo una “petaca” de plomo colocada por montañeros de Torrecerredo, con un bloc y medio lápiz.
Foto de 1956. El lugar de la “petaca” señalado con dos estacas.
Foto de 1960. En la cumbre hay una cruz con un buzón. La han fijado al lugar unos entusiastas montañeros de Barruelo en 1958. La petaca ha desaparecido.
Foto de 1964. Sigue la cruz, pero un grupo de entusiastas coloca una estatua de la Virgen de las Nieves. Es de dos piezas de piedra, diseñada por el escultor Barriuso.
Foto de 1986. Se ha colocado una Virgen de la Nieves de bronce. La anterior los rayos han destruido la parte superior, aún queda la pieza de la base. De espaldas J.A. Odriozola y Cayetano, de Gijón.
Fotos de 1990. Hay un cilindro, como los que se pueden contemplar en muchas cumbres. Está penado dañarles. No hay otra cosa. Tente busca y ve en un cortado difícil la cruz de los Barruelanos, arrojada desde lo alto… De la Virgen ni rastro.
Parece que nada queda a salvo, también la cumbre habrá bajado de estatura, he visto hacer rodar y lanzar piedras por puro entretenimiento. Salvo que siga presionando el geosinclinal del Cantábrico sobre la Meseta.
Triste.
En las fotos anteriores veo que ahora hay otra cosa. ¿Cuanto tiempo?
Saludos.