La ruta además presenta otros alicientes, como ascender la canal de la Jerrera, los sedos de Oliseda y bajar por la canal de Mesones, ambas canales no conocidas por mi y por ninguno de los integrantes de la excursión.
Como he dicho anteriormente, comenzamos desde Caín después de la paliza de coche desde Torrelavega, el que escribe, acompañado de Miki y Alex (Ferdy se desligo a última hora, cuídate ferdy que te pierdes las mejores
La canal de la Jerrera se nos muestra en toda su grandiosidad:
Atacamos la canal por su lado derecho por una muy buena y marcada senda que va ascendiendo dejando la riega a su izquierda. La sombra aún se mantiene pero las rampas son inclinadas y duras lo que hace que el corazón se acelere.
Por fin llegamos a los sedos de Oliseda. Estamos expectantes ante tan nombrados sedos, que ascienden por un contrafuerte rocoso, por terreno bien marcado y menos exigente de lo que nos esperabamos. Pasamos sin dificultad y proseguimos la marcha.
Una vez superados los sedos el camino se pierde en ocasiones y se vuelve un poco más pestoso, el sol comienza a darnos cuando las nubes le dejan, y la subida se hace un poco más pesada, a pesar de las vistas de las cumbres de Los Cabritos.
En el Callejo decidimos desviarnos a la izquierda y llegamos a una gran helero incrustado en una sima bastante profunda. De ahí a la Horcada Arenizas llegamos con bastante rapidez a las 11:30.
Al final hemos tardado 2 horas y 50 minutos en subir la Jerrera y damos vista al Joon y a las cumbres de la Verdilluenga.
Viendo que aún nos queda tiempo decidimos hacer una travesía por debajo de Peña Blanca, dejando a nuestras espaldas la altiva cumbre del Cuvicente y teniendo a nuestro alcance visual la gran arista de la Robliza.
Observando la cercanía de la cumbre nos alzamos a ella para poder disfrutar de las vistas sobre la Jerrera, Moñero, Caín y los Puertos de Cuba, así como del macizo central, con sus cumbres tapadas por las nubes. La ascensión de Peña Blanca la realizamos por terreno muy descompuesto y con una trepada final con bastante patio, cuando llegamos a la cima nos damos cuenta que a nuestra derecha existe otra cumbre un poco más alta, y que hemos subido a una cumbre secundaria, pero las vistas no desmerecen a pesar del cielo nublado.
Bajamos de peña Blanca y seguimos la travesía hasta alzarnos en la arista de la Robliza, las ansias de subir a la cumbre se hacen cada vez más presentes, pero también la cautela ante el patio que se abre ante nosotros. Tenemos ciertas dudas ya que en la guía de Adrados y en todas las demás guías sobre Picos señalan esta cumbre con pasos de III y con una dificultad considerable, sin embargo, animados por la descripción del pirata Morgan nos lanzamos a por el botín, llegando a la cumbre tras una trepada constante, en donde hay que ir con mucha calma y con toda la atención del mundo, sobre roca no tan mala como ponen en las guías. La alegria es tremenda por mi parte, aunque contenida por la bajada que nos queda. Sin ningún percance bajamos toda la cresta.
¿No se parece a la última parte del Cerredo?
Una vez ascendida la Robliza, son las 2:40 de la tarde, iniciamos el descenso de la misma con la inquietud que nos produce la niebla que entra y sale por Mesones. Disfrutamos como enanos de la bajada de Mesones, guapa canal y guapos sedos, y llegamos a Caín a las 5:40 de la tarde, después de 9 horas de maravillosa ruta.




