Fuera de sus caminos más transitados y mejor conservados, los Picos de Europa resultan ser un escabroso mundo de imponentes desventíos. Peñas; agujas, murallones y torreones de piedra conforman una obra faraónica aparentemente levantada para disuadir al ser humano de su presencia.
Sin embargo, quien se adentra por sus entrañas guiado por la noble curiosidad, puede ser agraciado con el descubrimiento del que antaño hizo lo propio guiado por la más urgente de las necesidades: la necesidad de supervivencia.
El Sedo Inabio es uno de esos descubrimientos. Una revelación de la intimidad de los Picos al pastor que buscaba el paso por paredes imposibles. Una obra perfecta y precisa del más ingenioso arquitecto para que los pastores pudieran transitar en un tiempo mínimo entre Impividre (por encima de Pando Culiembro) y la Canal de la Raíz. Un regalo en forma de mínima cornisa para que, antaño los pastores y ahora los nobles y curiosos montañeros, pudieran ser invitados al “placer” de caminar por los abismos.
Hay momentos en los que, allí donde ya sólo parece que nos espera el vacío, lo que nos aguarda es una maravilla arquitectónica como el Sedo Inabio.
De esos momentos se nutre un corazón de montañero.
De los cuales, nada como unas buenas fotos para dar fe:
La falsa collada de acceso al sedo desde Impividre.
Subiendo a la falsa collada entre la niebla.
La entrada al sedo.
Nobles placeres montañeros.
La senda del Cares desde el sedo
El Sedo desde la Canal de la Raíz (foto de otra jornada anterior)

Collado Ventaniella y Canal de la Raiz desde el sedo
SEDO INABIO
Referencias en el foro:
viewtopic.php?t=3866&highlight=inabio
Referencia bibliográfica:
Ballesteros Villar, Francisco: “El Sedo Inabio y la Canal de Los Medianos”, en Las Gargantas del Cares y sus caminos. De Caín a Poncebos. Ediciones Nobel. Pp. 98- 102


