¡Pues va a ser que sí!
Porque ya estaba uno hasta el gorro de escuchar repetida hasta la saciedad la negativa y manida frasecilla de marras, que pretende ser gracioseta y enrollada, y que en el fondo le deja a uno hecho polvo con ese poso de mala leche, como quien no quiere la cosa. Lo malo del asunto es que a fuerza de oír y repetir la frasecilla uno se la acaba creyendo.
Uno creía que "iba a ser que no" se podría seguir esquiando cerca de casa en escapadas relámpago:
- Valdezcaray había cerrado por escasez del blanco elemento.
- El centro de esquí de Lunada lo mismo.
- El contacto en Las Machorras decía que se había ido toda la nieve que había caído en la última nevada.
- La gente de Espinosa abundaba en lo mismo.
-
Fuser, a pesar de no haberse podido acercar el domingo, opinaba parecido (gracias de nuevo).
- Incluso la información de primera mano y del día anterior, de una persona de las que trabajan en la instalación de los molinos de viento, decía que,
a pesar de no llegar a ver el Castro Valnera, en la cota 1400 por la que se movían ellos sólo quedaban ventisqueros discontinuos.
Y uno que estaba un tanto harto de tanto negativismo, de tanto va a ser que no, de tanto hinchársele los cjnes. calentando el sofá, se dijo que por los mismos iba a ser que sí. Iba a buscar ese centímetro cúbico de suerte, ese milímetro de nieve, esos grados centígrados de menos. Porque la previsión meteorológica pintaba "calva" y porque nadie como yo conocía como se comportaba el manto nivoso en ese Gran Hermano que ha sido durante varios años el Castro. Uno salió escopeteado de trabajar, cargó todo el "armamento", y se metió dos horas de coche entre pecho y espalda para, próximo el milenio de los Monteros, ir de caza. Al enfilar hacia el Portillo de Lunada no pudo menos que bajar la ventanilla y gritar al mundo:
¡Pues va a ser que síííííííííííííííííí!
La triple cima y todo el plateau a sus pies lucía vestido de blanco. Es más no sólo lucía, brillaba ¿podría ser cierto? ¿hielo? El "Tubo" estaba ya en sombra y totalmente cubierto de nieve, al igual que el Collado, descendiendo ésta hasta las cabañas del Bernacho.
No hay suerte. El que la persigue, la consigue.
Y por lo tanto ...
¡Fue que sí!
No iba a faltar a la cita invernal de todos los años con el Castro. Nieve primavera en el bosque y excelente nieva dura arriba (cuchillas). Puesta de sol desde allá en lo alto, viendo volver las nubes,
lanbroak, ...
"Cendal flotante de leve bruma,
rizada cinta de blanca espuma, ..."
"Es ver volver todo un retorno perdurable,
eterno; ver volver todo - angustias , alegrías
esperanzas, como esas nubes
que son siempre distintas y siempre las mismas
como esas nubes fugaces e inmutables."
... que ascienden por esos vertiginosos corredores por los que parece impensable que un día no muy lejano subiera uno, aprendiendo a sentirse a gusto en situaciones así, endureciéndose haciéndose más sensible, encontrándose encontrando respuesta a la eterna pregunta.
Más allá está el territorio Comanche, tierra de caza, tierra de lobos, quién sabe si de piratas, de los sin Ley ...
Sale la luna y declina el día. Le recorre a uno un escalofrío. La nieve está dura, muy dura y los primer metros no admiten errores. Una vez en el "Tubo" se recupera el pulso y los giros se encadenan, sin ver, sólo sintiendo, al tacto, ...
PD.: ¿no hace falta que firme, no? ¿o sí?