Entre las raquetas y los esquíes me decanté por los últimos, y entre el piolet y la pala dearbañí elegí esta última, que seguramente le iba a sacar más partido.
Salí a las 7,30 de Cordiñanes. Las tablas en la mochila hasta pasar la Rienda, y en los pies al inicio del bosque.
A pesar de mi decrépito estado de forma con las tablas se avanza rápidamente. El calor húmedo que se siente en el aire no transmite mucha confianza, hay rastros de avalanchas por todas partes.
Endejamás había visto tanta nieve acumulada en la canal Honda, pero menos aún en el Congosto.
A pié del Congosto escondo las tablas y las botas a salvo de avalanchas y amigos de lo ajeno. He tardado hora y media desde el coche.
Comienzo la ascensión por los restos de aludes, los toboganes que forman son muy agradecidos cuando la nieve está blanda. La avalancha prensa la nieve y permite subir con los crampones bastante bien.
Voy tomando altura con cierta velocidad, las piernas amenazan con rebelarse ante el esfuerzo.
Desde aquí la Peñalba siempre parece que se ha inclinado hacia delante y amenaza con caerse encima de uno.
Los últimos 200 metros se hacen muy pesados, la nieve está insufrible.
Otra hora y media y llego al refu. Se nota que se ha ido mucha nieve, porque se le ve.
Aún así nunca tanta nieve había visto aquí. Muchas toneladas de agua helada aplastándolo todo.
Una paradita y a cavar. 4 metros de agujero y ya localizo la puerta.
Cavar y disfrutar del paisaje. Hay cornisas irreales por todas partes, avalanchas tremendas en lugares donde nunca se habían visto.
El Friero....
El Llaz....
El Merequeté...
La Palanca....
El Refu.....
Formentín me hizo una visita, espectacular, como siempre...
Las Colladinas, con unas acumulaciones irreales...
El refu por dentro....
Después de contabilizar los destrozos e imaginar los que todavía no se ven, emprendí el descenso Congosto abajo.
Habrá que seguir paleando en SS.
Saludos.


