¡Por fin subí por el Sedo Inabio!
La verdad, ya le tenía ganas y la última alusión al dichoso sedo y la foto que hizo Puertochico desde Cabeza Llambria fue el detonante para ir a hacerle.
Bajé al rio por la cabaña de la Sota que está situada entre las canales de Sollambrio y Cerezales a la izquierda yendo hacia Caín.
Esta bajada está cada vez en peores condiciones debido al casi nulo uso que se hace de ella, la vegetación lo invade todo y oculta las escasas señales que quedan de lo que en su día fue senda, así que hay que bajar con mucha precaución.
Una vez en el cauce, se cruza el rio y se sigue su curso por el margen derecho de piedra en piedra hasta encontrar una gran roca en forma de cuchilla que se salva por su derecha para trepar por un corto sedo un par de metros sobre el agua y seguidamente destrepar de nuevo hasta la orilla.
Pocos metros mas adelante el rio se estrecha y ya no hay manera de continuar por él si no es nadando.
Es en este punto donde arranca un sedo invadido por la vegetación que en varias revueltas gana 35 metros sobre el rio salvando la vertical panda de la derecha hasta llegar a un paso casi horizontal labrado en la roca viva por el que se llega a la canal de la Raíz. Este paso es el Barrenao, de escasa dificultad comparado con el sedo que le precede.
Es algo incómoda esta canal debido a su piso irregular y a la pedrera que la surca de arriba abajo, pero bueno… poco a poco y con cuidado en la pedrera se sube sin problema.
Yo subí hasta la collada final, Ventaniella, desde donde se da vista a las canales de Ria, Cuebre y Agua. Después di la vuelta y descendí hasta el inicio del sedo Inabio que es muy evidente porque además de estar muy marcado se ve una de las paredes que hacen de armadura.
Así que subí por el dichoso sedo que es una obra, mas que de ingeniería, yo diría de arte.
Arriba, en Impividre, un oasis de tranquilidad y verdor.
En Pando Culiembro no tropecé con ninguna garrapata…. pero abajo en el sedo que precede al puente, cables de acero por todas partes… es decir, una via ferrata….
¡Animaros! Que merece la pena.



