Arnandes desde la entrada a La Vanoria
Mal día cogimos, porque una niebla cerrada se apoderó de Main mientras avanzábamos por el incivilizado paso de La Vanoria. Aún así, decidimos adentrarnos en el macizo confiando en los recientes contactos de mi amigo con la Nasa. O sea, que “aprenderíamos a navegar tirándonos a la niebla”. A partir de ahí, no puedo ilustraros sobre una bella transición por el macizo, sino contaros la peripecia para salir de él.
La incivilidad de La Vanoria queda reflejada en esta fotucas:
Una vez superado el muro rocoso, nuestra intención fue llegar hasta Argandobín atravesando un salvaje bosque de hayas.
Vano intento, porque a la salida del bosque lo único que reconocía nuestra vista eran las amenazantes cuchillas de caliza bajo nuestros pies. Mientras que la voluntad y los aparatos de la Nasa nos indicaban un rumbo, la tozuda garma nos imponía otro, descubriendo al menor exceso de confianza lo fácil que resulta dar vueltas en la niebla. Así que al cabo de tan anárquicos como vanos intentos, decidimos orientarnos hacia una salida segura por el Este, encomendando a los satélites la guía metro a metro de nuestros pasos. O sea, que sin perderle el ojo a los datos del aparatejo, buscamos la salida de Pandébano para evitar el destrepe del muro y regresar a Bulnes.
Descubrimiento arquitéctonico entre las nieblas de Main
Muy a nuestro pesar, siempre entre una espesa niebla y, al cabo, entre una persistente morrina, nos vimos en el itinerario de Argandobín a Groseda que, con buen criterio, José Luis desaconsejaba a Puertochico. Doy fe de que era un sabio consejo. Entre el meridiano 353 y el 354.5, el terreno es penoso y obliga a extremar las precauciones para mantener íntegros la tibia y el peroné. Por fin, a partir de ese punto fuimos aliviándonos con un terreno paulitanamente más amable y, no sin salvar aún alguna deslizante llambria, encontramos el alivio pleno en el senderuco que nos dejó en Pandébano, sobre las cabañas de Canero.
En fin, puedo aseguraros, sin exageración alguna, que si no es por La Nasa aún estábamos haciendo compañía a las cabras de Main.
(Espero que, salvo las cabras, nadie se hubiese alegrado de ello)
Saluducos, y que sirva la peripecia para tenerle mucho respeto a la niebla





