Hola a todos.
Aquí dejo una rutilla hecha el domingo 23/05/04.
El recorrido descrito, en mi opinión, no debe hacerse con lluvia, nieve o niebla, y en lo posible, evitarlo como descenso. La senda es difusa en algunos tramos, y la equivocación del camino puede llevar a situaciones comprometidas.
La claridad del día, obliga a subir hasta el monasterio de Santo Toribio, la vista sobre el Oriental, con la luz de la mañana y el cielo limpio, merece la pena.
Emprendo la marcha cruzando la pradera de Fuente Dé, empapada en agua por el rocío de la noche y las lluvias de ayer, por el camino que sube hacia los Tornos de Liordes, llegado al cruce, sigo de frente, dejando una pareja que por delante de mi, ya afronta los primeros tornos. Con dirección a la Jenduda, sigo la cuesta, paso por encima de la cascada, por tras suben dos o tres personas mas, me desvío en dirección al antiguo casetón, mientras ellos suben a la canal. Aún da la sombra en las paredes cuando veo dos rebecos, que me miran durante un momento, y deciden ignorarme, dándome la espalda, y bajando tranquilamente por las peñas. Llego al casetón, intento volver a verlos, pero ni rastro de ellos.
Parada obligada, para hacer alguna foto, observar el ir y venir de las cabinas por encima de mi, y tener una perspectiva distinta de la estación superior, aparentemente cercana. Por cierto, algún problema tienen, ya que en un par de viajes, las cabinas se paran antes de llegar al final del recorrido (o eso me parece a mi).
El casetón, es una ruina, que apenas sirve para nada, sucio y abandonado, quizás para un apuro...
El camino se ensancha unos metros y baja hasta dos oscuros agujeros excavados en la roca, unos metros por debajo, los restos del teleférico por el que bajaban el mineral a Fuente Dé, Silencio expresivo de duro trabajo, apenas unos metros llanos para descansar y respirar, el resto, mundo vertical de paredes grises, sin salida.
Pasada la segunda bocamina, sale un sendero, casi horizontal, que se dirige a una collada, donde desaparece en una canaluca herbosa, muy empinada. Retrocedo, vuelvo a una pequeña pedrera que cae sobre la bocamina, y aparece un sendero que sube otra pequeña collada, parece el bueno, así que, adelante.
Húmedo y estrecho, el sendero no permite poner los dos pies juntos, sólo uno delante de otro, se salva así la canaluca herbosa, que se despeña mas abajo.
La verdad es que dudo si seguir o darme la vuelta.
Despacio y asegurando los pasos, atento a no perder el camino, se superan otras dos colladas mas, atravesando laderas muy pendientes, en algunos puntos los argayos se han comido parte del camino, pero se pasa bien por encima de la inexistente senda.
De esta forma, salgo a terreno más placentero, donde aparece algún jito (¿los que colocó José S.??), el camino gana un poco de anchura, la pendiente se suaviza, y el sol hace olvidar los sombríos despeñaderos que acabo de cruzar.
Nuevos grupos de rebecos, pastan tranquilamente, me miran indiferentes.
En un punto, el camino gira a la izquierda, siguen los jitos, en lo que supongo es el Camino del Hachero. Aquí decido abandonar la senda, e ir directamente al collado de Valdecoro, subo por una loma, siguiendo una difusa senda, que me conduce a una pequeña vaguada. Desde un punto de vista mas alto, se puede ver, y a lo lejos intuir, el trazado del Hachero, que dejo para mejor ocasión.
En el punto donde abandoné la senda jitada, de haberla seguido, parece llegar a un lugar en que se bifurca, un ramal se dirige a El Cable, y otro, bajo las paredes del El Butrón al Collado de Valdecoro.
En medio de estas disquisiciones, tengo la oportunidad de ver un espectáculo único. No sé por qué, un grupo de rebecos que está bastante por debajo de mi posición, se espanta, el grupo inicia una carrera que poco a poco los va colocando en fila india, por algún motivo, dos de ellos inician una carrera hacia abajo, totalmente alocada, por sitios realmente increíbles. La escena dura apenas un minuto, pero es un imagen que creo que no olvidaré.
Tras la demostración hecha por los señores de la peña, vuelvo a mi lento caminar, me dirijo a un cueto próximo, que dejo a la derecha, encontrando un camino que me lleva directamente al collado, y que en sentido contrario, desciende no sé hacia dónde.
Parada en el collado, de nuevo, varios grupos de rebecos, vistas estupendas en un día muy despejado, brisa fresca, nieve abundante por encima de los 1800 m, Donde yo estoy, apenas unos manchones de recuerdo.
Ya que estamos donde estamos, me acerco a la modesta Peña del Joracu, con vistas aún mejores.
Parada y almuerzo, fotos, un cigarrito, y abajo, por la Valleja de Valdecoro, a la izquierda Cueto Redondo, en el camino huesos, muchos huesos, blancos, secos, de todos los tamaños, cráneos rotos, caderas, costillas, uñas de caballo, de no ser porque de frente está Igüedri, ésto podría pasar por un cementerio en plena sabana africana, como nos lo enseñan en la tele.
Siguiendo la valleja, llego a la Fuente de Valdecoro, cerca de la parte superior de la cascada de Aguasel, se ven en la riega los esqueletos, casi enteros de al menos cinco vacas o caballos, alguno de ellos aún tiene parte de la piel; no me acerco a verlos. ¡¡Aquí si puedo decir que de esta agua no beberé!!
Me dirijo a la pista que baja a Espinama, pero encuentro un sendero muy marcado, por encima de la pista que baja por los invernales de El Tobin, así que los sigo a la derecha, entre subidas y bajadas, llego a la parte baja de la cascada de Aguasel, embarrado en muchos tramos, entrando y saliendo entre árboles con ramas que obligan a doblar es espinazo, llego a una pedrera, sigo la senda, que me lleva casi hasta la base de la pared de Valdecoro. Unas voces me obligan a levantar la vista, cuatro escaladores están en una reunión en una vía, empezando, lo que supongo, es el último largo.
Salgo a una pequeña pradera, La Dehesa, donde parece que se acaba el sendero, pero aparece a la entrada del bosque, que conserva algunos buenos ejemplares de hayas.
Llego a Buseco, aquí pierdo definitivamente el camino, mas o menos, estoy enfrente de la entrada a la Quesería de Pido (ojo con los perros), y decido bajar hacia la carretera, intentando encontrar, sin éxito, alguna senda que me lleve a Fuente Dé.
En la parte baja de los encharcados prados, salgo a la pista que desde el Caserío de Naranco lleva al parador, así que un último esfuerzo, para pasar por en nacimiento del Deva, y llegar al coche a eso de las 15h 30 min.
Salu2
Javi
