Hace unos días Alemany falleció víctima de accidente de motocicleta, y PEÑALARA ha querido reproducir ahora algunos de sus párrafos de entonces:
“La dama del alba, que durante once días y once noches estuvo de guardia permanente para cobrarse su codiciada presa en la vertiente Oeste del Naranjo de Bulnes, ha consumado otra de sus tremendas crueldades arrancando una vida joven”
“Cuando en la conquista de cualquier empresa destacada de la vida cae vencido un gigante, salen todos los enanos del bosque y, empinándose sobre las puntillas de los pies, dan un profundo respiro de satisfacción… Otro los pusilánimes, otro los encogidos de espíritu, otro los sabelotodo y otro los coristas de turno que hablan por boca ajena sin el menor conocimiento de causa para dársela de entendidos, aunque sea difundiendo los más erróneos y tendenciosos comentarios”
“…. ya casi no queda tinta para estimar los sentimientos de quienes hemos calibrado la hazaña en toda su humana valoración, y satisfacer también a los ciudadanos pacíficos, cuyo plácido “far niente” no debe ser turbado por estas escaladas inútiles, donde el hombre arriesga su vida y compromete la tranquilidad de todos… aunque las críticas más censurables, en este caso, no sean precisamente las más idóneas ni las más autorizadas para imponer criterios apodícticos, pues para ello, como para emitir cualquier resolutivo dictamen, hace falta hallarse en posesión de los datos y conocimientos indispensables para interpretar todo el significado de cada una de las circunstancias deportivas, arriesgadas, generosas y cívicas que se han puesto de manifiesto en la aventura y salvamento de Lastra y Arrabal….”
“Conviene subrayar que tanto Lastra como Arrabal eran dos excelentes montañeros…. quedando por tanto descartado el calificativo de “inconsciente temeridad”, cuando se trata de correr el riesgo inherente a toda escalada de alta montaña no prohibida y en aquellas circunstancias en que la conquista se hace mas valorable. En cuanto a los servicios de salvamento, funcionando con el esfuerzo aunado que requería el caso, fueron progresiva y normalmente realizados sin riesgos más desorbitados de lo que exigían y obligaban las apremiantes circunstancias”
“Por lo tanto es de suponer que ya dormirán tranquilos quienes tanto han gemido por “la millonada” de pesetas que a ojo de mal cubero calculaban que costarían las operaciones de salvamento, toda vez que ya, mejor informados, sabrán que la intervención de los helicópteros actuantes, por pertenecer a las fuerzas nacionales del Servicio Aéreo de Rescate o Tráfico, cumplieron una misión más de su cometido, y todos los gastos, tanto del material empleado, así como la extraordinaria cooperación personal de los montañeros desplazados, son cubiertos por la Federación Española de Montañismo que, por tener previsto un capítulo especial para tan posibles emergencias, no pasa factura a nadie, y mucho menos a quienes no sienten el maravilloso deporte del montañismo, ni comprenden las tremendas luchas que a través de todos los tiempos viene sosteniendo el hombre contra las incitantes resistencias de la Naturaleza…., que solamente pueden intentar los audaces, los elegidos”
Y porque intuyó que era uno de éstos, PEÑALARA tendió una mano a José Luis Arrabal. Su posterior ejecutoria montañera entre nosotros fue tan breve como brillante.
¡Paz a los muertos!
Revista PEÑALARA del 2º trimestre del año 1970
José Luis Arrabal "El Miembro"



