Esta travesía abre nuevas posibilidades para completar un circuito con base en Fuente Dé.
Es posible que alguno de los escaladores del foro conozca la senda de acercamiento a las paredes del Pico Valdecoro. Pues coincide con la primera parte de este recorrido que voy a tratar de describir, tarea que me va a resultar difícil porque se trata de una zona boscosa e intrincada, sobre todo en el segundo tercio del recorrido.
Es muy recomendable para los meses de floración – junio y julio – pues se pasa por parajes casi vírgenes, en los que abundan toda clase de flores. Esta primavera pasada crecían los lirios ocupando gran parte de los prados con su peculiar colorido.
En otoño no la he hecho, pero supongo que también será guapa.
El tránsito por estos lugares no tiene dificultad técnica, pero anticipo que es algo rompepiernas, sobremanera si uno ya viene cansado de haber estado pateando por Picos.
La única dificultad estriba en acertar con la dirección adecuada para atravesar la fronda y salir al lugar correcto.
Arranca el sendero en la curva siguiente a las portillas del Boquejón, justo donde ya se da vista al valle de Camaleño bajando de Aliva.
Allí se abandona la pista por su derecha, se cruza el rio Nevandi y se toman unos senderillos que van descendiendo por la cuesta alejándose de los prados de Iguedri en dirección al pico Valdecoro.
Una vez el sendero se torna horizontal sobre los 1300 m., va serpenteando por las lomas buscando los mejores pasos e introduciéndose en parajes sumamente solitarios como es la cascada del regato del Aguasel, la cual vierte agua desde una altura de mas de 50 metros.
A partir de esta riega la senda se introduce entre espinos , acebos, avellanos, servales…, obligando al caminante a agacharse y defenderse de la punzante vegetación durante un trecho de cien metros, para salir poco después, en ligera subida, a un pequeño altozano libre de vegetación, en el cual es casi obligado parar y admirar el entorno para, acto seguido, orientarse en el nuevo cambio de dirección.
Hay que buscar la vereda por la derecha de la braña, hácia el NO, semi escondida entre la hierba. Se continúa subiendo entre brezos hasta alcanzar la base del vertical murallón del pico Valdecoro, y unos metros mas adelante, a1400 m., la senda deja de ascender para dar un pequeño quiebro a la izquierda y perder 20 metros salvando la parte mas vertical de la pendiente ladera.
Aquí la referencia buena son los últimos robles que se ven en la parte alta de la inmediata loma.
El sendero pasa justo al lado del último roble.
Llegados a este punto de la loma, 1370 m., se entra de lleno en una especie de meseta sobre el tupido bosque con grandes zonas de pastizales y también pequeños bosquecillos.
Estamos en los dominios de la fauna (rebecos, venados, corzos…) y, sobre todo de la flora. Crecen multitud de flores de todo tipo. Aquello es para verlo, no para contarlo.
¡ Un espectáculo de colores que te deja hipnotizado ¡
Se atraviesa el pastizal por la izquierda hasta llegar a un cotero que hace de transición entre la parte llana y la parte inclinada de la ladera que cae hacia el monte. Buen lugar para sentarse un rato a descansar y contemplar.
Realmente, hasta este lugar se llega con bastante facilidad en cuanto a que la senda a seguir está bastante marcada, pero a partir de aquí la cosa se complica, ya que tenemos que atravesar bosques y prados con la vegetación bastante tupida, donde los senderos se difuminan. A partir de aquí entra en juego la capacidad que cada uno tenga para orientarse y salvar obstáculos como charcas,escobales, etc.
Como orientación principal recomiendo descender desde el cotero donde nos encontramos buscando una escondida senda que se adentra en el monte unos 30 m.por debajo del citado cotero y continuar con rumbo oeste sin bajar de 1350 m. hasta llegar a una inconfundible pradería que corta el monte de arriba a abajo.
Estamos en los prados de Busecu.
En un árbol de estos prados tuve el privilegio de ver un hermoso gato montés hace dos años .
Ahora hay que perder unos 50 m. atravesando la pradería y buscando en la parte opuesta la mejor manera de internarnos de nuevo en el bosque, para ir subiendo rumbo NO. entre frondosos helechales y demás arbustos.
En esta zona hay una antigua pista maderera que, en caso de cruzarnos con ella, se debe seguir en sentido ascendente.
De esta manera llegamos a un colladín, 1350 m., donde acaba la frondosidad y entramos de lleno en un hermoso y limpio monte de hayas, el cual hemos de atravesar en diagonal perdiendo altura y en dirección a la estación superior del teleférico hasta dejar atrás los árboles, llegando de esta manera a la píndia ladera, libre de árboles, que cae sobre la gran campa de Fuente Dé, por la que descendemos buscando un senderillo poco marcado que baja pegado al monte, pasa por los restos de antiguas construcciones mineras y desemboca en la citada campa, cerca del parador.
Seguro que no quedará defraudado quien haga esta travesía.
Saludos.
