Cuando bajamos desde Potes por el Desfiladero abierto por el Río Deva, a medida que nos acercamos al pueblo de La Hermida va apareciendo sobre éste una hermosa peña que se levanta más de setecientos metros sobre la vertical de sus viviendas. Se trata del Cuetodave y cuya ascensión recomiendo a todo aquél que no la conozca pues merece la pena a pesar de su modesta altitud.
En el inicio de la ascensión me acompaña Justo partiendo de Urdón (75 metros), allí donde se inicia la popular Senda de la Peña que lleva a Tresviso. Después de pasar la Central Eléctrica y atravesar por un puente las cristalinas aguas del Río Urdón, abandonamos la transitada senda tomando un camino a la izquierda que asciende en cortas revueltas por la Canal de las Aileras.
Es bueno tomarse la subida con calma pues la pendiente es fuerte y al cabo de un rato hemos de atravesar toda la canal hacia la izquierda pasando sobre el tubo que baja el agua desde el Canal de Reñinuevo. Más arriba el sendero va a estrellarse contra la pared del Cuetodave y allí parece acabarse todo. El camino se pega a la pared protegido por unos pasamanos que ayuda a vencer el vértigo en un trazado impensable y cuando la continuación parece imposible se abren las entrañas del Cuetodave para subir por unos túneles con un agujero que constituye un vertiginoso asomo al vacío y un magnífico mirados sobre el Desfiladero.
Salimos del túnel y la senda sube ahora por unos escalones rocosos protegidos también por pasamanos de acero para llegar al Casetón de Viesgo (478 metros) (1 hora), lugar donde finaliza el Canal de Reñinuevo que conduce las aguas hacia la Central Eléctrica. Este liugar es realmente impresionante por lo atrevido de su emplazamiento, colgado del vacío sobre el Barranco del Urdón, y por la hermosa panorámica sobre este cañón y el Desfiladero de La Hermida.
Subimos ahora por unas escaleras que enlazan con una estrecha senda que abandonamos enseguida, junto a una columna del tendido eléctrico. Ahora el camino nos lo hemos de trazar nosotros pues por delante tenemos una ladera muy incómoda, bastante inclinada y cubierta de rocas, piedras sueltas, hierbas y punzante matorral rastrero.
Subimos siempre por donde mejor lo vemos, ayudándonos a veces de las manos pero sin mayores dificultades hasta alcanzar la cresta divisoria que nos abre un vertiginoso asomo sobre el Desfiladero. Siguiendo por la aérea pero fácil cresta y remontando una cuesta herbosa final llegamos a la cumbre de Cuetodave (828 metros) (1 hora 45 min.) que nos ofrece una magnífica panorámica a pesar de su modesta atitud.
Destaca la Senda de la Peña en su sinuoso trazado hacia Tresviso, el pueblo de Bejes, su sierra, los Picos de Europa, Peñarrubia, Peñasagra, Los Ageros, el Desfiladero y la Sierra de Cuera. Para asomarnos sobre La Hermida hemos de perder un poco de altura por la arista oriental.
Para el descenso lo más sencillo es volver por el mismo lugar pero nosotros nos proponemos realizarlo por el Collado de Osina, en la vertiente opuesta, y para ello nos dejamos caer por una canal de extrema pendiente que cuenta más abajo con un canalón herboso donde hemos de descolgarnos agarrados a las altas hierbas. En varios lugares arrastro la culera sin importarme el qué dirán y tras unos destrepes un tanto peliagudos damos con una plataforma menos inclinada.
Estamo en el inicio del Sendero Bermejo (690 metros), un paso inverosímil y poco claro pegado a unas paredes rojizas, más vertiginoso que difícil y que solo se complica con una panza que nos saca de la vertical hacia el vacío y que se puede pasar perfectamente a gatas. Por desconocimiento del recorrido realizamos después un par de destrepes algo chungos que podíamos haber evitado siguiendo un poco más el sendero.
Pero bueno, fue la mejor manera que vimos para bajar al Collado Osina (559 metros) (3 horas). Seguimos ahora por toda la Sierra de Bejes en ligero ascenso dejando atrás las cabañas de Las Veneras, El Cabezu y Los Ancinos para detenernos a comer en la cabaña de La Robre, desde donde vemos, sin acabar de creérnoslo todavía, la impresionante canal por donde hemos bajado.
Continuamos luego progresando por lo alto de la sierra para dejar la cresta al desviarnos a la izquierda en busca de las Cabañas de La Coyambrosa y Verdelices, pasando entre los robles por sendas de ganado hasta embocar con un impensable camino que nace poco más adelante. En algunos lugares abierto en la propia roca a golpe de barreno y armado en largos tramos de su recorrido desciende vertiginosamente hacia el Barrio de La Aldea de Bejes y hasta la Iglesia (510 metros) (4 horas 30 min.) que hay entre los dos barrios.
Subimos ahora hacia el Barrio de La Quintana para tomar un camino hormigonado que abandonamos más arriba para desviarnos a la izquierda hacia el Cueto Cunorio (697 metros) (5 horas), lugar con una mesa de orientación y una bonita panorámica, principalmente sobre el Cuetodave. De nuevo en el camino hormigonado subimos hasta el Collado Pebe donde hay un panel con indicación de los yacimientos de fósiles marinos que hay en las proximidades.
Aquí comienza el largo descenso por la Canal de Pebe que pasa en principio junto a una gran estabulación y que sigue después por un camino que no hace mucho estaba cerrado totalmente por la vegetación y que ahora se ha abierto de nuevo para los amantes de estos senderos que nunca se han de perder. Pasando por la Cabaña del Castillo y las Cuevas del Sorbal tomamos contacto con la carretera de Bejes a La Hermida en Los Mollares (290 metros) (6 horas).
De aquí se baja con facilidad hasta La Hermida y queda después lo más desagradable de este precioso recorrido, los dos kilómetros de carretera por el Desfiladero hasta Urdón (75 metros) (6 horas y media). Queda así un circuito muy guapo donde la única dificultad se centra en el descenso del Cuetodave al Collado de Osina, donde los que sufren del vértigo han de abstenerse.
Un saludo.
GUAU.
Jose.
