Para demostrar que el Macizo Oriental también existe quiero compartiros esta ascensión que realicé a principios del verano.
Tras casi dos horas de viaje por tortuosas carreteras, alguna en obras, llego al pueblo de Sotres (1.045 metros). En el comienzo de la caminata me dejo caer por la carretera hasta coger la pista que baja hacia los Invernales del Texu y que luego remonta el curso del Río Duje por su margen derecha hasta las Vegas de Sotres (1.065 metros).
Un poco antes de llegar a ellas se abre a la izquierda una canal un poco oculta por unos montículos herbosos en los que encuentro alguna senda de animales. Al superar el montículo se me muestra el Canalón de Jidiellu en toda su inmensidad, con un desnivel nada despreciable que supera los mil metros. El centro del canalón está cubierto por el cauce seco, en parte rocoso y en parte pedregoso, de la Riega del Onzón, con dos laterales herbosos que se cuelgan de los contrafuertes rocosos que se desprenden del Pico Valdominguero y de la Pica del Jierru
Para subir yo me decido por la loma que tengo a la izquierda, la cual remonto con un calor insoportable cuando son poco más de las nueve de la mañana. Pisando hierba y matorral rastrero subo hacia un peñasco que tomo como primera referencia, luego unos Riscos (1.600 metros) (2 horas), atravieso un pedrero y bajo ligeramente para tomar contacto con el lecho rocoso del Canalón de Jidiellu muy arriba ya.
El lecho seco de la riega está encajonado y tiene una gran pendiente pero resulta un auténtico gozo transitar por él, utilizando las manos a menudo en suaves trepadas sin dificultad alguna. Llega un momento en que el canalón se estrecha, se corta y la trepada resulta algo más complicada pues tiene pocos agarres.
Al cabo de un buen rato la riega desemboca en una Campa Herbosa (1.945 metros) de extremada pendiente en la que pastan algunas ovejas que salen a la carrera al verme llegar, asustadas sin duda de ver a un humano en estos terrenos en los que solo se aventuran ellas, sus hermanas las cabras y sus primos los rebecos. Para complicarlo un poco más he de realizar una travesía horizontal por terreno resbaladizo de tierra y piedrecilla en la que he de ponerme a cuatro patas para gozar de mayor estabilidad.
De manera un tanto penosa por la pendiente y el calor logro llegar a la base del canalón final, una estrecha chimenea con una pared musgosa, húmeda y resbaladiza que me obliga a desviarme a la izquierda en una trepada de cierta dificultad que me crean sentimientos de inquietud, nerviosismo y emoción contenida. Creo que habría que cambiar el nombre de Canalón de Jidiellu por "Jodidiellu".
El canalón se abre ahora a la verde y mullida pradera que se forma en el Collado Valdominguero (2.145 metros) (3 horas 15 min.), colchón natural que aprovecho para tumbarme y recuperarme de las emociones vividas.
No me estoy mucho rato pues pronto emprendo la subida hacia la izquierda por unas estrecha viras rocosas sin dificultades reseñables, aunque he de ayudarme de las manos a menudo. Sí me encuentro con un paso algo aéreo donde una panza de burra me saca un poco de la vertical hacia el vacío pero tampoco tiene mayor problema pues hay buenos agarres. Llego así al Pico Valdominguero (2.265 metros) (3 horas y media) que cuenta con unas vistas espléndidas sobre el Macizo Central, parte del Oriental, las praderas de Áliva y la costa con un mar de nubes.
Lo que tengo ahora por delante presenta un aspecto muy agresivo y Adrados habla de la conveniencia de llevar una cuerda para seguir por todo el cresterío hacia el Norte. Yo no la llevo pero sigo a ver qué pasa.
Bajo en principio a una horcada sin mayores dificultades pero aquí he de realizar ahora una primera trepada bastante vertical pero con buenos agarres y disfruto del vértigo a tope. La bajada es ahora más larga y de mayor dificultad con un primer tramo herboso muy inclinado y una pared final que he de destrepar con un pequeño salto final para situarme sobre una estrecha brecha con caída a los dos lados.
Me encuentro ahora con un nuevo risco de mayor altura y verticalidad, en cuya base hay un bastón de madera que alguien dejó en la travesía pues es más un estorbo que una ayuda. La trepada tiene cierta complejidad pero resulta preciosa pues cuenta con unos agarres muy aéreos pero seguros, donde la adrenalina vuelve a fluir con intensidad. Superado este punto bajo a una horcada donde veo excrementos de vaca, lo que me hace ver que ya estoy salvado pues a donde llega una vaca puedo llegar yo también.
Efectivamente la cresta se ensancha y lo rocoso deja paso a lo herboso. La cresta se divide y sigo a la derecha para subir al Pico Soriano (2.161 metros), luego a la izquierda para ascender a las Picas del Jou Sin Tierra (2.159 metros) y más adelante al Cueto Tejao (2.129 metros) (4 horas y media), todas ellas sin más dificultad que el contínuo subir y bajar.
Desde el Cueto Tejao hay una vista aérea e impresionante sobre el pueblo de Sotres. Tras la obligada comida emprendo el largo descenso hacia el Cueto Los Calabreros y las cruces que señalan el lugar donde se estrelló un helicóptero de la Guardia Civil en humanitarias labores de rescate. Luego me complico la vida por un lapiaz con abundante matorral rastrero pero logro salir de él para tomar dirección a la Pica Fuente Soles, en cuyo Collado (1.500 metros) (5 horas y media) me regalo unos minutos de merecido descanso tumbado en su mullida pradería.
Una bonita senda desciende ahora por una panda herbosa hacia el Oeste hasta el Collado del Medio (1.280 metros) con unos invernales en buen estado y tras complicarme un poco con las diferentes pistas consigo llegar en un recorrido más largo del previsto al pueblo de Sotres (1.045 metros) (6 horas sin contar las largas paradas).
Las mesas de los restaurantes están a tope de gente dando buena cuenta de platos pantagruélicos pero no los cambio por el bocadillo que tan a gusto me he comido en el Cueto Tejao disfrutando de una panorámica espléndida. Me siento bastante cansado pero lo disimula mucho la enorme satisfacción que siento por el precioso recorrido que he realizado, no exento de ciertas dosis de aventura que me han hecho sentir vivo y libre.
Un saludo.
GUAU.
Jose

