Nunca he sentido demasiado interés por la escalada, pero hace seis años realicé un cursillo de iniciación en las paredes del Agero con el único propósito de intentar algún día la ascensión al Picu Urriellu, cumbre de la que me enamoré a primera vista cuando la descubrí hace un mogollón de tiempo. En estos seis años apenas me he puesto los pies de gato un par de veces pero la ocasión la pintan calva y una velada invitación del hijo de mi amigo Antonio no se puede obviar así como así.
Es el día 15 de septiembre, festividad de la Bien Aparecida en Cantabria, la patrona de mi "tierruca". Fecha por otra parte muy productiva en mi vida montañera pues en un día como hoy de diferentes años he ascendido a Peña Santa, Monte Perdido, Posets, Balaitus, Almanzor, Llambrión y algún que otro etcétera.
A las nueve de la mañana me encuentro en la base de la cara Sur del Picu acompañado por Kemajo y un Clon de mi camarada Antonio. Su hijo es la viva imagen de su progenitor con veintitantos años menos y más pelo en la cabeza, pero la clonación no es solo en lo físico pues tienen la misma elegancia en su desplazamiento por la montaña, similar carácter y disponibilidad hacia los demás.
Pero hoy no voy a subir al Picu pues ya lo hice ayer, solo vengo a dar ánimos y confianza a otro miembro del foro, Kemajo, que ayer no pudo acompañarnos y va a intentarlo hoy. Mi compañero es un manojo de nervios y preocupación, sentimientos que ayer me asaltaban a mí cuando veía de tan cerca esta imponente pared.
Mientras contemplo a mis compañeros prepararse para la escalada no puedo evitar un sentimiento de sana envidia que por otra parte ya esperaba, por lo que he cargado en mi mochila con los pies de gato, el arnés y el casco que me coloco con la disculpa de que cuanto más cerca esté de Kemajo más confianza tendrá.
Ayer éramos seis los que iniciábamos la escalada y hoy solo tres, pero el embotellamiento en la pared es superior, por lo que me temo tendremos que armarnos de paciencia. El Clon de Antonio escala de primero con la decisión y seguridad que le da su autoconfianza, superando el primer largo con cierta facilidad. Kemajo sube por la verticalidad de los primeros canalizos (IV+,V-) con más soltura de lo que él mismo esperaba y yo vuelvo a encontrarme con los mismos problemas de ayer aunque ya me aprendí algún truco.
Para empezar es el paso de mayor grado de la Directa de los Martínez y eso se nota, pues llega un momento en que me quedo pegado a la pared como una lapa sin ver posibilidad de continuar. Mis débiles manos se aferran a los canalizos sin la fuerza necesaria como para impulsarme hacia arriba, pero al final, no sé de qué manera (quizás la Virgen de las Nieves de la cumbre o la Bien Aparecida tengan algo que ver) puedo alcanzar una buena presa en la que me impulso para llegar a la primera reunión del nicho.
Aquí nos encontramos otro tipo de problema pues por delante tenemos otra cordada con tres muchachos de Torrelavega guiados por Ure y por detrás nos vienen presionando otros escaladores. Para dar tiempo a los primeros nos vemos obligados a descansar un buen rato en la primera reunión.
En la salida del segundo largo hay una pequeña travesía horizontal hacia la derecha de bastante verticalidad (IV) y ayer creí que en un momento dado iba a "volar" pues no encontraba los apoyos necesarios. Sin embargo hoy lo supero casi sin despeinarme pues tengo grabados en la memoria los lugares donde hay presas algo escondidas; luego la cosa mejora y me siento como un gato trepando los pasos de III y III+ a los que estoy más acostumbrado.
En la terraza central el embotellamiento es total pues aquí coincidimos tres cordadas y otra que está rapelando, vamos que ni en la hora punta de los mejores tiempos del cruce de Cuatro Caminos en Torrelavega. Qué lío de cuerdas. Tiempo tengo de observar el precioso panorama con las cumbres que rodean el Jou Tras El Picu, a nuestras mujeres y amigos en el Collado de La Celada sufriendo con los prismáticos en mano y a un grupo que remonta hacia la Collada Bonita que me imagino sea el formado por Constan, Miguel (miembros del foro) y sus mujeres Nuria y Rocío, a los que tuve la satisfacción de conocer y compartir con ellos ayer en el refugio de Urriellu. Anteayer ascendieron a Torrecerredo, ayer al Pico de Los Cabrones y ahora quieren finalizar la travesía en Fuente De.
Cuando al fin encontramos vía libre, el Clon continúa de primero, Kemajo sigue disfrutando de la escalada como un enano y a mí la satisfacción no me entra en el cuerpo. El tercer largo discurre por un diedro evidente con pasos de III y el cuarto se complica en la salida al tener que realizar una travesía en diagonal hacia la izquierda (IV-) por unos tubos de órgano donde ayer las pasé canutas, pues anclé un pie en uno de los tubos con tanta fuerza que después no le podía sacar. La experiencia es un grado y hoy encuentro menos dificultades para llegar a la cuarta reunión.
Aquí la cosa mejora mucho y ayer me escapé desde aquí mismo sin encordar hasta la misma cumbre, pero hoy nuestro jefe prefiere que subamos amarrados hasta la quinta reunión, donde dejamos las cuerdas y parte del equipo. La trepada hasta la cresta cimera es una gozada pero más aún la panorámica que se nos abre sobre el Mar Cantábrico y gran parte de mi querida Cantabria en un día con una visibilidad extraordinaria. Las playas de San Vicente de la Barquera y Oyambre, todo el litoral hasta perderse en el Cabo de Ajo, los límites con el País Vasco por las Montañas Pasiegas, con Castilla-León por el macizo de Alto Campoo y las Montañas de Riofrío. Una pasada, nunca me pareció tan pequeña nuestra "tierruca".
Siguiendo la cresta hacia la izquierda nos espera la Virgen de Las Nieves con el Niño en brazos, en cuyo semblante quiero apreciar un ligero guiño de ojos, como dándome a entender que ellos también han tenido algo que ver en el éxito de la escalada. Qué menos que un beso a la imagen, un abrazo a mis compañeros y un montón de fotos para dejar constancia de este momento que he soñado durante muchos años. Un sueño hecho realidad por partida doble.
Gracias a las cuerdas de 60 y 70 metros podemos bajar en tres rapels, aunque entre uno y otro hemos de esperar lo que no está en los escritos por el embotellamiento que se ha producido en la pared, cosa que por otra parte nos sirve para entablar conversación con cordadas de Polonia, Alemania, un americano con guía y otras de diferentes regiones españolas.
Una vez en la base del Picu nos espera con los brazos abiertos el padre del Clon, Antonio, en labor de gregario de lujo recogiendo cuerdas y repartiendo parabienes. Más abajo, en el Collado de La Celada, nuestras mujeres y amigos y, en el caso de Kemajo, su hijo que se siente aliviado pues ya no tendrá que soportar a su padre por su obsesión en escalar el Picu Urriellu.
Solo me queda agradecer a nuestro guía la paciencia que ha tenido conmigo, a Kemajo su decisión y valentía por afrontar la escalada a pesar de no estar en las mejores condiciones psicológicas, a Jesús, David, Tolo y Nando, mis compañeros de cordada en la jornada de ayer. Por último a los miembros del Grupo de Montaña La Capía de Viérnoles y a la Sociedad Deportiva y Cultural de Puente San Miguel, clubs a los que pertenezco, por su apoyo moral y la cesión del material.
Un saludo.
GUAU.
Jose.


