Este domingo tengo salida con el Grupo de Montaña, más bien con un Grupo de Amigos. Pretendemos enlazar dos de los valles más hermosos que dan entrada a los Picos de Europa, La Liébana y Valdeón, con una excursión muy sencilla cuya única dificultad consiste en el desnivel a superar.
Un microbús nos deja en las verdes praderas de Fuente De (1.094 metros) bajo un cielo amenazante que me hace sentir un tanto inquieto por el buen desarrollo de la travesía. A medida que vamos superando las revueltas de los Tornos de Liordes bajo las paredes de La Padiorna el cielo se va abriendo y con ello también nuestro ánimo.
Unos con más dificultad que otros pero todos con mucha ilusión y ganas de disfrutar caminando llegamos al Collado de Liordes (1.958 metros) tras poco más de dos horas de tranquila ascensión con muchas paradas para disfrutar de la visión del Valle de Baró cubierto en parte por las nieblas, en un paisaje que llena el espíritu.
Lo que nos encontramos al trasponer el collado tampoco tiene desperdicio, pues la Vega de Liordes es como un oasis de verdor entre tanta roca. Las Peñas de Cifuentes, Torre de Salinas, Hoyo de Liordes, Friero y el fondo imponente de la Peña Santa en el Macizo Occidental componen un cuadro de gran belleza que no se pierde por muchas veces contemplado.
El tránsito por el Sedo de La Padiorna es de los que se agradecen, casi horizontal, con mínimos desniveles, en un trazado que facilita la conversación y el disfrute de la compañía. Enseguida estamos en el Collado de La Padiorna (1.971 metros) donde descansan dos jóvenes montañeros asturianos que vienen de Collado Jermoso y que con mucho gracejo y simpatía nos relatan sus penas en la subida por el Argayo Congosto desde Cordiñanes.
Pero nuestro camino no va por ahí. Nosotros nos dejamos caer a derecho por la Canal de Asotín dejando a la izquierda los paredones de la Torre del Friero y a nuestra derecha el impresionante circo de cumbres que rodean el Hoyo de Los Llagos. La canal se va angostando a medida que perdemos altura, para transformarse en un pedrero por el que da gusto ver bajar a mi mujer. Hace un par de años tenía que bajarla casi amarrada y obligada, hoy se atreve a bajar incluso corriendo.
A nuestra izquierda se abre el impresionante Corredor Norte del Friero que a buen seguro habrá subido con hielo nuestro jefe J.Picallo y poco más abajo nos espera el verdor de la Vega de Asotín (1.400 metros) (4 horas) salpicada de rocas y que nos ofrece su mullido césped para descansar y comer con la relativa tranquilidad que nos ofrece un cielo que se vuelve a cubrir de nubes y amenaza con la lluvia.
Tras el paso por un espléndido hayedo la senda nos lleva a la izquierda de la canal para tomar contacto con la vertiginosa Rienda de Asotín, ese precioso sedo aéreo y tallado a veces en la misma roca que deja ver allá abajo el Río Cares y, tras pasar una horcada, el pueblo de Cordiñanes (860 metros), al que llegamos poco después para tomar contacto con el asfalto y la circulación proveniente de Caín.
Media hora de carretera con dos fuertes rampas nos llevan hacia el bullicio de Posada de Valdeón (940 metros) (5 horas y media), final de esta fácil y agradable travesía que une Cantabria y León a través de unos senderos de gran belleza y que no deben ser olvidados.
Un saludo.
GUAU.
Jose.
