El viernes me dirijí al puerto de Tarna con la intención de subir al Remelende, para bajar de nuevo al puerto y subir al Abedular, aunque luego cambié de planes. Deje el coche en el puerto de las Señales.
Desde este puerto de más de 1600m y en poco menos de 1 hora llegué al Remelende. Aquí fue donde cambié de planes, viendo una tremenda explanada que se me abría ideal para raquetear. Me marqué un objetivo lejano, con la idea de conocer toda esa zona y ver si desde allí podía divisar Vega Pociellu.
No tardé mucho en realizar esta travesía, ya que practicamente no se pierde altura. Creo que este grupo de cumbres en las que estuve se llama Las Borderas.
Toda una gozada raquetear por estas cumbres cargadas de nieve abriendo huella.
Desde aquí una parada para contemplar las vistas, el Tiatordos destacando ¡¡¡Que ganas le tengo!!!
Conseguí uno de mis objetivos, ya que, como pensaba, si que se veía Vega Pociellu. Tanto Vega Pociellu como el Cantu L'Oso son dos sitios que tengo ganas de conocer.
Hacía el sur el Susarón, otra montaña emblemática leonesa.
Ya en la bajada comenzaba poco a poco a meterse la niebla, y aunque no es una zona especialmente problemática no me entretuve mucho más.
La casualidad del día, mientras bajaba veo pasar un helicoptero y escucho cantidad de coches y motos subiendo por la carretera, y cuando llego al coche ya me doy cuenta de lo que pasa; la vuelta ciclista a Castilla y León. Soy bastante aficionado al ciclismo y lo cierto es que si hubiera sabido que pasa la vuelta por el puerto hubiera calculado tiempos para verla, ya que estaba por allí, pero por suerte llegue 10 minutos antés de que pasará el primero, que además fué el paisano Samu Sánchez.
Este que aparece medio tapado es Contador, último ganador del Tour.
Ya al día siguiente, con algo de cansancio en las piernas, me dispongo junto al compañero Monchi a subir a la Peña del Viento o la Rapaina, otras dos ascensiones invernales muy entretenidas, sobre todo la primera.
Cogemos la pista de Wamba a las 11 de la mañana, con la nieve en estado ideal para raquetear, no como a la vuelta, que se nos hizo la pista interminable.
Objetivo principal del día a la vista.
El Toneo queda atrás tras cruzar un arroyo.
Nos desviamos de la pista de Wamba, todo un paraiso para los raqueteros y los esquiadores de travesía, para enfilar en dirección a la Peña del Viento, con el Cascayón de fondo.
Encarar la arista final es muy guapo, sobre todo cuando las condiciones de la nieve son buenas y se minimizan los riesgos.
Que mejor sitio pa sacarse la foto de rigor.
Ya en la cumbre, toca disfrutar de las vistas y sacar las fotografías que haga falta y que permita el incomodo viento, haciendo honor al nombre de la cumbre:
El picu Torres destaca con su esbelta figura.
Retriñón, Cascayón y Corteguerón, me queda el Corteguerón por subir, cualquier día de estos. Preciosas las tres con esa capa de nieve que las cubre.
Brañagallones en primer plano, el Tiatordos y los Picos.
El sector de san Isidro, como no, la estación a reventar, yo todavia no se que gracia le ve la gente a pagar un pastón pa estar más de media hora haciendo colas y luego bajar en 5 minutos, y mira que a mi me gusta tanto el esquí como el snow, pero no me meto yo un día así en esos barullos ni aunque me paguen.
La subida a la Rapaina, pese a ser más alta que la peña del Viento, de menos entidad y con peores vistas, personalmente, por supuesto.
En la subida a la Rapaina tratamos de ir por donde más dura estuviera la nieve, pa darle un poco de uso a los crampones, al contrario que en la Peña del Viento, que como se puede ver en el trazado evitamos las zonas con nieve en la subida final.
Sector de cumbres desde el Torres hasta las proximidades del Cascayón.
Si algo quiero mostrar con este reportaje, es que estas dos zonas zonas tan cercanas entre sí, ofrecen un montón de posibilidades para hacer actividades invernales, con multitud de posibles picos, ideal también para los que se incien tanto con las raquetas como con los crampones y el piolet. Supongo que es algo que el gremio montañero ya sabe, porque raro es el día que no haya por la pista de Wamba raqueteros o esquiadores de travesía.
Un saludo y hasta la próxima.

