El viernes 1 de Agosto espero a Miguel (sí ese que fue al encuentro y que algunos conocéis y que no le da la gana de escribir algo en el foro, que condenado) a la salida del trabajo y nos ponemos camino a Sotres. Dejamos la furgo en los invernales del Texu, era ya de noche, sobre las diez y media, sólo ponernos a andar paran unos espeleólogos (iban para la zona de Peña Castil donde tenían el campamento) en un todo terreno y nos ofrecen subirnos a Pandebano, no era nuestra intención subir en coche pero ganar una hora a la noche nos animó. A partir de aquí rally hasta Pandebano y a la llegada, sorpresa, el Parking de Carrefour en Picos, pero si había más coches que un domingo en el Sardinero, y un trasiego de gente, ¡eran las 11 de la noche!, ¿siguen permitiendo subir en coche?...
Nos echamos las mochilas a la espalda, nos ponemos las frontales y para arriba. No tenemos miedo a perdernos
La subida hacia Urriello de noche no tiene nada de particular, sólo que hacía calor y nos entreteníamos identificando las luces de Bulnes (pensábamos; el Alberto, Rafa y demás que por allí andan, mañana bajamos a comer) y una luz en Amuesa que aparecía y desaparecía.
Ya en la canal de la Celada recordaba las palabras de Paquete “la canal por la izquierda es mejor” y nosotros por el centro, cansados y con sueño encontramos un vivac en medio del camino casi en el collado y sin pensárnoslo al saco, eran como las tres de la mañana. En un vivac en Picos aunque sea en Agosto refresca por la noche, y más a 2000 m, pues no, pasamos calor con nuestros sacos de invierno, la pera.
A las 7 de la mañana me despierta el primer montañero que iba para la Sur, joder como madruga la gente, venía del refugio y detrás otros dos. Miguel para arriba que empieza a haber cola. Al pasar por el collado de la Celada se nos queda cara de tontos
En la base esperamos a que suba la primera cordada, eran tres y lleva su tiempo pues tienen que dejar libre la primera reunión y eso supone un rato.
Una vez en la cresta cimera las sensaciones aumentan y nuestras ganas crecen de llegar a la cima. La cima es amplia y con una Virgen y el Niño, las vistas impresionantes y desde un ángulo diferente para nosotros.
"El paisaje que divisamos no era otro que el corazón de los Picos de Europa, visto en medio de ellos: glaciares, neveros, peñascales, torres, tiros, agujas, desfiladeros, vertientes, pedrizas, pozos, robezos empingorotados en alguna punta, o manadas de ellos paciendo a nuestros pies en el valle desierto, en la olla profunda, en el hoyo inmenso, tranquilo y solitario; algunos Picos, perdiéndose en las nubes, rebasándolas otros, y en todas partes el abismo, el precipicio, encarcelándonos en aquella roca encantada que había sido virgen por los siglos... Allí nos quedamos absortos contemplando un paisaje tan vasto, tan original y tan a lo Gustavo Doré" (Pedro Pidal, Marqués de Villaviciosa).
Fotos a mansalva aunque las fotos a mediodía y los Picos “pelaos” de nieve son muy monotonas.
En el descenso las aglomeraciones en las reuniones, menos mal que los rapeles van aparte, pero así todo tenemos que andar con cuidado al tirar las cuerdas. Los rapeles una pasada, aprovechas las cuerdas a tope, rapeles de casi 60 m, Miguel echa de menos los guantes para bajar a toda leche en plan Hombres de Harrison, a mi me gusta más bajar controlando y despacio. Miramos el reloj y son las 2, y sin comer y casi sin agua, hemos tardado más de lo esperado con el tiempo de cima y las aglomeraciones. La Celada el sábado, un horno
Es una ascensión para recordar toda la vida, la primera vez que subimos al Picu. Ya pensamos cuando volver, pues nos damos cuenta que es una ascensión asequible a nuestras mujeres, tiempo al tiempo……
Un saludo, Constan


