Si la zona ya de por sí es espectacular, con este manto de nieve...
El refugio tenía aforo completo, hasta el punto que cinco personas tuvieron que pasar noche en este iglú que hay delante.
El Cornión se veía así.
En la cuesta de subida al Jario se podían sentir y ver pequeños aludes que se producían en la zona rocosa que hay a la derecha, según el sol de mediodía iba calentando la nieve. Impresionante oír el BRuuuUUUUUUUUMMMM! que iba en aumento.
Javier hizo cumbre en el Jario. En la collada final, antes de la arista que da a la cima, había una peligrosa cornisa de unos 2 metros: cuidado con asomarse.
Mucho ambiente de raquetas y esquí de montaña en toda la ladera del Jario, que luego confluía en el refugio por la tarde.
Un día de sol ideal para hacer algo de actividad, que pintaba la zona con un paisaje así de guapo.
Hasta otra.
Saludos.
