¿Solo?. Tres cuartos de hora antes de la salida del primer teleférico la cola ocupa casi toda la pasarela. Al menos treinta ciclistas con sus bicis y no menos de cincuenta montañeros esperan ya.
Tenía pensado subir en él para ahorrar fuerzas pues me espera una dura jornada en un día con un calor espantoso. Miro a La Jenduda, miro el reloj y hago un rápido cálculo de tiempo y me dedico a esperar al teleférico. La espera da como para escribir un libro en cuanto a la picaresca utilizada para colarse. Que si las bicis han de subier primero, que si tengo unos amigos delante, que si voy con un grupo y me he retrasado. La indignación puede conmigo y junto con otros dos montañeros nos plantamos, abrimos los codos y aquí no pasa nadie más.
Llego arriba, El Cable (1.847 m.) a las diez y media. Tardísimo. Pista de Covarrobres, desviación hacia la Vueltona y aquí todo el mundo enfila el sendero Bustamante hacia Cabaña Verónica, Horcados Rojos y otros adentramientos en lo más profundo del macizo Central. Yo sigo la pista que gira 180 grados a la izquierda y me quedo solo. Esta vez sí.
La pista finaliza en el Collado de la Fuente Escondida (2.050 m.) y sigo un viejo camino minero que acaba en una zona de hoyos y simas con algunas terrazas que aún guardan restos de los casetones que albergaban a los mineros. Poniendo atención se encuentra ahora un sendero que a veces está incluso excavado en la roca y que se encarama hasta la base de la pared oriental de la Torre de Altáiz. Aquí me encuentro con la gran sorpresa de un camino tallado en la pared a modo de cornisa que en diagonal ascendente pasa sobre unas bocaminas y accede a la base de una canal pedregosa, de gran pendiente y piedra fina donde no es facil avanzar.
Más arriba quedan otros restos de la antigua actividad minera de la zona y evito el tramo final de la canal, ocupada por un gran nevero de poco fiar, trepando por unos canalizos a la izquierda que me llevan a la arista sur de la cumbre, a la que llego sin más dificultad que un aéreo destrepe poco antes de la cima, Torre de Altáiz (2.335 m.), (2 horas despacio). Se trata de una amplia terraza que ofrece unas vistas impresionantes sobre la Cordillera (Espigüete, Peña Prieta, Curavacas, Coriscao, Bistruey, Valdecebollas, Alto Campoo y Peñasagra) y los Picos (San Carlos, Hoyo Oscuro, Madejuno, Tesorero, Horcados Rojos, Santa Ana, Peña Vieja, Peña Olvidada, La Padiorna, Peña Remoña).
El tremendo calor del valle se compensa aquí con una ligera brisa que hace de la estancia una auténtica gozada. Me dejo caer en dirección noroeste para evitar el recortado cresterío por la izquierda a enlazar con una canal que sube desde la Canal de San Luis y por ella accedo con facilidad al Pico San Carlos (2.390 m.), (2 horas y media), que tiene una panorámica similar al anterior.
Ahora el descenso es más prolongado pero igualmente fácil hasta la Horcada Verde (2.295 m.) desde donde observo con preocupación la arista oriental de la Torre del Hoyo Oscuro que no me merece mucha confianza. A su izquierda intuyo una diagonal decorada con tramos herbosos que me lleva a una primera canal con mucha roca en cuya base hay una cueva. Aunque no me parece mala opción, me gusta aún más otra canal que hay un poco más a la izquierda por la que subo ayudándome un poco de las manos, más como apoyo que como auténtica necesidad.
Una vez en la cresta sí he de realizar un destrepe un poco expuesto antes de llegar a la cumbre de la Torre del Hoyo Oscuro (2,417 m.), (3 horas y cuarto). Aquí, inevitablemente la vista se va hacia la impresionante arista del Madejuno
Pero eso queda para otro día, el calor y lo tardío de comenzar la travesía me aconseja que baje hasta las Horcada de Casares (2.335 m.) y dejarme caer a la izquierda siguiendo los jitos (recomponiendo algunos como pequeño compromiso personal) que me bajan al Hoyo del Sedo, a enlazar con el camino de Liordes a Collado Jermoso y sentar mis posaderas un buen rato disfrutando de la visión de Peña Santa y la Vega de Liordes en el Collado de la Padiorna (1.971 m.), (4 horas). ¡Qué gozada¡
El calor es sofocante pero iba bien provisto de agua (2 litros y medio), por lo que me abstengo de bajar a la vega a por ella y sigo el Sedo de la Padiorna hasta el Collado de Liordes donde encuentro al amigo Pablo aumentando su colección de mariposas, corriendo tras ellas red en mano.
El calor aumenta si cabe en la canal del Embudo y me dejo caer con rapidez por los Tornos de Liordes socorriendo por el camino algún montañero sediento que ha calculado mal sus necesidades de agua.
De nuevo en Fuente De (1.094 m.), (5 horas y media), siento la enorme satisfacción de haber descubierto nuevos caminos por este territorio de Picos que creo conocer tan bien y que cada vez me ofrece nuevas sorpresas y nuevos rincones solitarios en los que me siento tan a gusto.
Bibliografía: Guía montañera Picos de Europa, de David Atela. Los Picos de Europa Tomo I de Miguel A. Adrados. Foro picoseuropa.net.
Un saludo.
GUAU.
Jose.

