Animado por lo de los Dobra (1 y 2), que decían no haber visto mucho en el Foro sobre la Silla del Caballo Cimero, he buscado y encontrado unas diapositivas de la Prehistoria (de 1.988) de una actividad que hicimos por el Oriental subiendo a esa cima y de la que tengo unos recuerdos imborrables.
Nuestro objetivo era la Morra de Lechugales, llevábamos un mapa regular de Odriozola y, por supuesto, ninguna descripción (en aquellos tiempos no abundaban).
Los componentes de la "expedición" éramos casi al 100 % de mi pueblo, Sietes. Teverga conoce a uno de ellos, por lo que se descubrió en el post "Pueblos de Asturias".
Salimos de Sotres, ya que por aquel año los coches no subían más arriba (por cierto que en las cabañas de los invernales de la Caballar he dormido un par de veces).
En el Jito de Escarandi nos metimos ya hacia la derecha, hacia el Makalu (Mancondiu), que dice un forero, cuyo nombre no recuerdo ahora:
Siguiendo el recorrido lógico, pasamos por donde está ahora el Casetón de Andara (que yo sepa, en aquel año aún no existía) y avanzamos dando vista unas veces hacia la izquierda (valle del Deva):
y otras hacia la derecha (valle del Duje y Macizo Central):
(Si digo alguna imprecisión en algún nombre, me corregís, el Oriental es el macizo que peor conozco).
Sin que os sepa decir muy bien por dónde fuimos (mirando ahora el mapa supongo que por junto a los Picos del Grajal) nos metimos al Hoyo del Evangelista sin saber que la que veíamos al fondo era La Silla del caballo Cimero (buscábamos la Morra):
Atravesando un nevero, con más acoj.no que técnica,
nos dirigimos directamente hacia la Silla para salir del Hoyo y tener vista. No recuerdo bien, pero supongo que la subimos por la derecha, donde arranca una cresta. Lo que sí recuerdo es que al asomarnos vimos con gran susto y disgusto que la Morra estaba bastante más hacia la derecha, separada por un vacío intimidante:
Ya que estábamos allí, culminamos la subida y por una placa descubrimos dónde estábamos:
La vista desde allí de la Morra de Lechugales, con el Macizo Central detrás, es espectacular:
Como el principal objetivo era La Morra, nos metimos a la aérea y rota cresta que va hacia ella, con un ambiente bárbaro (y con un cierto acoj.no):
Después, vimos una serie de viras por las que ya se accedía a La Morra:
(Para ser exactos, el recorrido por la cresta, ida y vuelta, lo hicimos primero dos, para ver si tenía solución).
Al pie de la Morra:
Antes de subirla, vistazo hacia las honduras del Canalón del Jierru (por donde pretendíamos bajar) con el Macizo Central nadando (o volando) al fondo:
El dueño del Hotel Prida de Sietes (buen Pote Asturianu) "sufriendo" en la subida a La Morra (en alguna foto ya se ve que le iba el oficio de chigreru: va pertrechado con una buena bota de vino):
Y ¡en la cima de La Morra de Lechugales con gran satisfacción!, con la Silla del caballo Cimero detrás:
y frente al Macizo Central, con el Sol cayendo:
Como ya se había hecho tarde y el tiempo estaba muy bueno, decidimos quedarnos a vivaquear un poco por debajo de La Morra de Lechugales. El hotel resultó de lujo, de mucho más de cinco estrellas, con una puesta de Sol por el Macizo Central y una salida de Sol por el otro lado (¡evidentemente!) de auténtico privilegio:
Levantándonos de la cama con La Morra arriba vigilando (la Ley Antitabaco aún no estaba vigente):
Comenzamos a buscar la bajada hacia el Canalón del Jierru, que no resultaba evidente desde donde estábamos, ya que estaba muy cortado (supongo que el segundo del fondo es el Cortés, ¿y el primero?):
Perdiendo altura por la vertiente contraria (la del Deva) alcanzamos la horcada final del Canalón del Jierru (la Horcada del Jierru, supongo), desde donde parecía ya franca la bajada por el Canalón.
Vista desde la horcada hacia donde habíamos dormido (se ve a uno de los nuestros allí), con La Morra arriba y el cortado que teníamos debajo:
Desde la horcada la bajada por el Canalón no tuvo ya ninguna dificultad especial, salvo su longitud y desnivel.
Refrescándonos en el Duje:
La cosa se remató bien con una muy buena comida en Sotres en ¿La Gallega? (no estoy muy seguro de que sea ese el nombre correcto) de un memorable cocido y un memorable cabritu. ¡Qué bien sabe la comida cuando se baja del monte!. Tengo fotos, pero se me salen ya del tope de 25.
Y esto fue todo: dos días muy completos de esos que se recuerdan toda la vida (las diapositivas ayudan a ello). Espero que lo hayáis disfrutado, al menos una mínima parte de lo que lo hicimos nosotros.
(Veo que alguna de las fotos verticales se me coló a 700 de ancho, con lo que su altura es excesiva, lo siento).
