Habíamos pensado en ir corriendo hasta el puente Bolín, luego pausadamente hacer el camino a Caín por la Tranvía y Cámara para luego retornar por Hierbas Altas hasta Trea, la primera desconocida para mi, que ganas le tengo, y ambas para Kike.
Al llegar ya se veía el viento, pero en la garganta no molestaba mucho, fue subiendo a los Collados donde empezó la lluvia que al coronar nos azotó con furia debido al fuerte viento, con mallas y zapas de trail poca protección teníamos, pero ya que estábamos intentaríamos salvar el viaje, relámpagos y truenos atronando en la Garganta, todo un espectáculo que nosotros pasamos atechados debajo de un extraplomo y rodeados de cabras, pasada la tormenta eléctrica proseguimos hasta llegar al puente Bolín donde estudiamos la subida, pero ya habíamos desistido al tener que enfrentarnos en esos recorridos a hierba y roca mojada, y quizás a otra tormenta, decidimos entonces seguir hasta Caín para ver cómo evolucionaba la cosa, cuando llegamos a la zona de los túneles después de Casiellas nos sorprendió el rugido del agua al, el espectáculo era cuando menos, fascinante,
cuando nos acercamos el rugido era ensordecedor, el aire estaba lleno de la espuma que forma el agua al precipitarse violentamente, solo por esto ya mereció la pena venir,
otra vista,
si miramos hacia atrás
el agua embalsada,
parada obligadaal resguardo del alero del kiosko de la entrada para cambiar los guantes ya calados por otros secos, es entonces cuando mi compañero se queja de frío, está casi tiritando, como durmió muy poco esta noche pasada y se encuentra mal, decidimos volver en busca de la Trapa, antes habíamos pensado, por el camino, subir por Culiembro y bajar por la Raya, pero visto este acaecimiento desistimos, retornamos por donde habíamos venido a un trote suave con continuas paradas para hace fotos, ya que si bien no era el día ideal , tampoco había los fuertes contrastes lumínicos de los días soleados, en el anchurón de Cabrerizas se ve como va de lleno el canal,
el aliviadero cumpliendo su función,
estas canales, tentadoras..., la nieve queda ya un poco lejos,
un poco más allá nos encontramos los restos de un argayín, creo que el Parque debería cuidar más esta senda, hay piedras molestas por doquier, los charcos son épicos, ya no es cuestión de mojarse o no mojarse, el agua estancada encima de la senda solo sirve para socavarla, con lo fácil que es mantener las pequeñas riegas de drenaje, debemos de pensar que este camino es una obra maestra y el único apto para todo tipo de público desde el que se puede disfrutar de la Garganta.
Entre la Viña y el Saigu tenemos la maravillosa vista de la curva extraplomada debajo del camino,
seguimos caminado, y nos paramos a contemplar los Collados
llueve poco, solo chispea, pero a nuestra espalda la negrura avanza, seguimos para llegar enseguida al comienzo del fantástico mundo del Saigu, donde las fuerzas de la naturaleza se hacen palpables en la forma del Argayu, ¡algún día subiré!
ya de vuelta en el coche después de tres horitas de paseo, nos viene a recibir una vieja amiga de Kike, hay que ver como se ponen cuando oyen el crujido de una bolsa…
Pues nada creo que la senda, fácil y ya conocida, no ha dejado de ser interesante, cada día descubres cosas nuevas en ella, cosas que habías pasado por alto, la actividad no me ha quitado las ganas de montaña, pero me sirvió de entreno, me acordé bien de ayer hoy corrinedo por la ciudad, ¡quien estuviese allí!, de todas formas la Tranvía no se moverá de su sitio… espero, ya volveremos.
Saludos

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