La otra noche tuve un sueño ...(comienzo del famoso discurso de Martin Luther King). Estaba invitado a un baile de gala. El lugar el Macizo Occidental y las damas allí presentes todas de los mas distinguido.
Estaba un poco nervioso, era casi mi estreno en este tipo de actos. Tan solo otra experiencia el año pasado por el Oriental (hasta el Sagrado Corazón), algo así como un baile con orquesta para probar. Y vaya si me gusto.
Además está el asunto de ir solo, siempre te intimida un poco mas. Con un amigo las cosas se ven diferente, puedes compartir impresiones y si no bailas tienes con quien hablar.
Mi intención no era nada seria, sólo quería "respirar" ese ambiente.
Llego temprano, no quería sorpresas, y desde lejos ya diviso a las principales invitadas, todas con sus mejores galas.
(como bien podreis observar, estas primeras fotos fueron tomadas ya por la tarde)
Conforme me acerco mas van luciendo mas expléndidas
Durante mi camino de aproximación voy pensando en a quién sacaré a bailar.
Tengo que reconocer que las divas me intimidan, son de alta alcurnia y recio abolengo, demasiado para un novato.
Paro al lado de ellas, esquinada y un poco desapercibida ante tanta majestuosidad, hay una que llama mi atención por la elegancia y lo inmaculado de su vestido.
No voy a mentir. Hace mucho tiempo que esta "chiquita" había llamado mi atención y, aunque ya la conocía de romerias de verano, tenía grandes deseos de conocerla de este otro modo.
Enfrascado en todo esto llegué hasta el collado de la Fragua. Obvio fotos y comentarios hasta este punto pués ya lo puse hace 10 dias en el reportaje "Un paseo hasta el collado de la Fragua" (aquel fué un primer intento fustrado). Sólo apuntar que no hay nieve hasta el refugio viejo.
Una vez en el collado, después de elevarse unos metros por el sendero en zig-zag, hay que superar un pequeño tramo de unos 4-5 m donde el sendero desaparece y sólo queda la pendiente ladera.
Superado ese tramo todo es terreno libre. La nieve está en perfectas condiciones, entra el crampón pero sin hundir la bota.
No reconozco el sendero de verano por ningún lado, así que trazo un camino imaginario y me dispongo a cruzar toda la pista en busca de mi baile.
Al llegar a su lado me detengo y la obsevo. Busco alguna señal que me confirme en mi proposito o que me haga desistir.
Y la encuentro. Veo el camino que en un suave vals me ha de llevar hasta la cumbre.
La primera parte era muy pendiente.
Pero el esfuerzo tuvo su recompensa.
Y pude comtemplar y admirar la belleza en estado puro
La Reina y el Torco.
La Corte, desde el Torco hasta la Horcada de Santa María.
Torre de Enmedio, Torre de la Horcada y Torre de Enol. Por delante, en primer término, la Canal Parda.
Torre de Enol y los Argaos
Hacia el lago Ercina, el Cuera y la costa.
Los Cabrones de Torreblanca (¿y la Punta Gregoriana?)
La brava Robliza
Piedra Luenga, proa hacia el Central.
Hacia el Friero
Es un gran espectáculo de grandeza y soledad. Las sensaciones son enormes. Yo solo. No he visto ningún ser vivo en toda la mañana, tan sólo una chova sobrevoló por encima de la cumbre. Con semejante panorama daba pena dejar el lugar, pero no queda mas remedio.
Retrocedo por el mismo itinerario.
En mi regreso sigo admirando el esplendor que me rodea
Un último vistazo al Jou Santo
Un detalle del Torco
La Canal Parda por su vertiente hacia el Jou Santo
Los Cabrones
La Torre de Enol
Atravieso de nuevo este manto blanco y solitario que deja en mi sensaciones irrepetibles.
Fué todo tan maravilloso que no se si lo habré soñado.
Pero desde la lejanía creo que me sonrie.
No estuvo mal para un novato.
Saludos.

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