La cota de nieve estaba a unos 1400 mts.
La boca de la Jenduda. Fantasmagórica, ¿no?
Más vale prevenir.
La Canal de la Jenduda estaba en malas condiciones a diferencia de hace quince días.
La progresión era difícil, pero Patxi se movía como pez en el agua. Abrió huella como un campeón...
..., y yo con seguirle y hacer fotos ya tuve suficiente.
Vista atrás de la Jenduda
Últimos esfuerzos.
Al terminar la Jenduda, en Sotosdollu, nos ponemos las raquetas.
Yo me estrenaba en estas lides, y ya véis que mucho arte no tengo
Entre este momento y en el que alcancé Cabaña Verónica, al principio bien pero después las pasé canutas. No hay fotos, por supuesto- como pasa siempre que las cosas no van bien. Viento, cansancio, ventisca, frío, sin fuerzas, no podía seguir el ritmo de Patxi. Al final el tiempo se apaciguó, y alcanzamos Peña Verónica.
En el refugió pasé un frío de carajo. Lo mejor que pudimos descansar un rato y el caldito de Mariano.
Mientras estuvimos en Cabaña Verónica el tiempo mejoró mucho, y el día se fué abriendo. La bajada fué una gozada. Pudimos disfrutar del paisaje (hasta ese momento nos habíamos movido entre nieblas)
Para los skiadores que nos encontramos en Cabaña Verónica la nieve estaba disfrutona
Al final hasta sacamos las gafas de sol, y nos bronceamos un poco. Nos quedó una tarde de cine.
Vista atrás.
Disfrutamos la bajada de lo lindo .
Hacia la Jenduda para descender.
La nieve blandurria de la Jenduda no permitió hacerla con la técnica del culen boguen. Esa de que te deslizas como si fuera un tobogán. No hubo forma de deslizar.
No es la forma más elegante de moverse por la montaña, pero es tan divertida y tan efectiva.
Saludos

