de esta guisa llegamos a la primera cabaña de la Jelguera donde empieza el pindio prau, allí nos vestimos y calzamos las raquetas, cuando empezaban a asomar las cabañas de la Terenosa, en la zona que en los mapas viene como Collado Jelgera, el viento se comenzó a notar ¡y de que manera! Con las raquetas costaba mucho caminar estuvimos a punto de caer en varias ocasiones, poco a poco y trabajosamente llegamos a la cabaña refugio, detrás de cual nos guarecimos, allí decidimos no intentar siquiera llegar a las Moñas pues se veía muy malo para arriba, comentamos ir hasta el Collado Vallejo, en ello estábamos cuando vimos aparecer un grupo numeroso en el Pandebano, con las raquetas puestas comenzamos el camino, al cabo de un rato, y después de pasar una zona donde hubo dos pequeños aludes,
llegamos a un sitio con hielo, muy pindio, Jorge me indicó que pararamos a poner los pinchos, ¡por fin! los extrenaba veremos como se camina con ellos, desde allí se veía la zona de la Jelguera,
estábamos poniéndolos y recogiendo las raquetas cuando el grupo de montañeros, que resultaron ser colegas vascos llegó a nuestra altura, charlamos un poco y ellos decidieron continuar con las raquetas, nos adelantaron y siguieron con ellas aunque el paso estaba helado y era muy pindio para hacerlo con raquetas, me acordé del post de Hector sobre su uso
pero una vez que pasaron esta zona más difícil la mayoría de ellos ya cambiaron también a los pinchos, circunstancia que aprovechamos para volver a adelantarles, la verdad es que costaba subir, la nieve estaba muy desigual, tan pronto había hielo donde pinchar como nieve blanda donde te hundías hasta el muslo, el viento de cuando en cuando te obligaba a parar y afianzarte, llegados al Vallejo hicimos las fotos de rigor, lo primero el Picu, un poco tapado por la Morra del Carnizoso,
aquí se medio adivina el camino de subida por la zona de las Traviesas, aunque sin huella abierta,
la falda del Frailón y la pedrea del Jou Lluengu, donde se adiviniba una huella, como me acuerdo de esa pedrera y de lo que costó subir este verano,
después de las fotos y de comer algo para abajo, desde la otra cara del collado vimos como subían los vascos,
la sensación con los crampones fue muy buena, dan mucha seguridad, pero me faltaba el piolet, esta semana trataré de hacerme con uno, por veces las rachas de viento eran fuertes lanzándonos la nieve helada con fuerza,
nos encontramos enseguida con el grupo que subía con el que charlamos un momento, para enseguida continuar la marcha, hasta la Terenosa bajamos con los pinchos, pero como os decía era costoso muchas veces te hundías bastante,
llegamos a la zona de los aludes,
en el monte la Varera se nota bien los efectos de anteriores avalanchas,
ya en la Terenosa nos pusimos las raquetas y raudos hasta la Jelguera,
luego otra vez a recorrer el camino de Bulnes, que con sus continuos cambios agua nieve,
era desesperantemente malo de seguir, el río Bulnes bajaba con mucha fuerza poniendo la nota sonora con el incesante estruendo y la visual con sus cascadas,
en la zona donde nos pusimos las polainas por la mañana nos encontramos este arrendajo, que antes no estaba, la dureza de la vida,
así sin más novedad llegamos a Bulnes desde donde decidimos subir a ver la cascada de las Mestas para hacerle unas fotos y ver como andaba de agua, como veis llevaba bastante, estaba maravillosa, estuve un rato contemplando el rugido y viendo el agua caer,
los que subais por balcosín ya os imaginais como estarán de agua las dos zonas estrechas, una última parada,
en uno de los estrechamientos, creo que es la zona de las Salidas, vimos este alud de nieve y tierra que casi lo taponaba,
tuvimos la merecida paradita en Arenas, a tomarnos un café y unos pinchos, pero luego vino el regreso al mundo real
Me he quedado con una buena sensación del uso de los crampones, creo que todos recordareis algo parecido de la primera vez que los pusisteis, es algo extraño, en principio ves como agarran pruebas y te va dando confianza, eso si las polainas no se libraron de su ataque, el pantalón al menos por esta vez si, bueno nos queda pendiente Peña Castil, a ver cuando podemos volver.
Saludos

