Subimos desde Pandecarmen camino del Mosquil de Cebolleda. Antes de llegar allí ya nos desviamos hacia la pared norte del Requexón.
Llegamos a la Cueva de les Merines y comenzamos a subir por las llambrias que hay a la derecha de la cueva. Cruzamos por encima de la cueva sobre una zona herbosa y empinada. Tal vez lo más arriesgado de toda la ruta.
Debemos evitar los tramos de neveros todo lo posible; así todo, algunas zonas de hierba tienen restos de hielo que se ven mal. Rubén nos va buscando el mejor camino, abriéndolo cuando hace falta en la nieve con el piolet; y usando el mismo de pasamanos para asegurarnos al cruzar estos pasos. Superado este tramo, alcanzamos la base del Requexón, en el Colláu les Merines.
Aquí comienza el principio de la trepada. Estos primeros 10 metros son lo peor de toda la subida; concretamente, dividido en dos partes:
- El mismo principio, por esa especie de grieta entre las rocas, es lo más vertical de la ascensión.
- Tras ascender este paso en vertical, viene el segundo tramo. Unos tres metros en horizontal junto a una especie de llambria, con algo de sensación aérea bajo los pies. Para este paso hay instalado un seguro en forma de “puente de roca” al que agarrarse, pero no nos ofrece mucha confianza. A mí me parece débil y tal vez se encuentre algo deteriorado por la intemperie. Por ello es más fiable pasar agarrado a las grietas.
Superado esto, el resto de la trepada es un mero ascenso hasta la cima entre canalizos sin ninguna sensación de patio, que dicen los escaladores.
Vista general de la ruta.
Asomándose a la pared norte desde la cima, para echar un vistazo.
Una privilegiada vista de las cumbres del Cornión desde aquí. Esta era toda la nieve que había en esta zona.
En el momento de empezar el descenso, cinco buitres llegan volando desde la zona del Cotalba y se sitúan casi enfrente de nuestras narices, a unos pocos metros. Oímos perfectamente el zumbido de su planear entre el silencio de la cumbre. No hay fotos de ello, una pena.
Ya abajo, cresteamos por la zona del Colláu les Merines hacia el camino que cruza el Mosquil de Cebolleda.
Pero antes de llegar allí, nos desviamos a la izquierda en dirección Norte para ir atajando a cogerlo más abajo.
Por fin a las cuatro llegamos a comer junto al viejo refugio de Vegarredonda, el otro pone ya en Pandecarmen que permanecerá cerrado enero y febrero.
Según dicen, toda la nieve que falta en estas fotos llega a partir de mañana y cuentan que va a ser mucha. A ver si es verdad y pueden usarse las raquetas en Espinama para algo más que jugar al tenis.
Hasta la próxima.
Saludos.
