Un “veneno” que inunda nuestras mente y nuestros deseos.
Todos somos instigadores... y también a su vez instigados.
Como cuando nos dejamos contagiar por la sorpresa de David León al descubrir en un mapa del Parque Nacional el trazado de un “camino” que desde la carretera del Desfiladero de los Beyos ascendía por la vertiente norteña del Pico Niajo hasta “La Guaricia Niajo”, una verde explanada de jugosa yerba 600 m. por debajo de su cumbre.
También a nosotros nos sorprendió... el veneno había empezado a circular.
Asi que este Domingo nos agarramos a las raíces del Niajo, ancladas fuertemente en el fondo del desfiladero y ascendimos a través de su impresionante “tronco” por un itinerario carente de caminos, que a imagen y semejanza de una canal, nos fue conduciendo en fuerte desnivel hasta su aérea arista que nos permitió asomarnos a sus vertiginosas caídas.
El veneno había hecho todo su efecto...
Foto del post de David León
Foto de José M. donde se ve el recorrido.
Gracias a los dos.
El itinerario, según el mapa del Parque, discurre por el Valle de Cuerlles, una amplia canal que en medio de todas las angosturas del desfiladero podría tomar el nombre de “valle”.
En dicho mapa el punto de partida es el Puente Pasomina, sin embargo nosotros empezamos en el siguiente puente hacia Oseja de Sajambre, el Puente Cuerlles (480 m.), con el objeto de acceder de un modo más directo al “valle”.
Más tarde, al finalizar el recorrido, un amable paisano oriundo de Ribota nos confirmó que la opción de comenzar en el Puente Cuerlles era la más acertada.
La entalladura del Desfiladero se va haciendo cada vez más tenue... no parece posible que una carretera discurra por esas estrecheces.
La Devesa y C. Loto
La subida por Cuerlles no es demasiado incómoda si se evitan las cotoyas... aunque tardamos un poco en darnos cuenta.
Otros “árboles” calcáreos hunden también sus raíces en la profundidad de este agreste Desfiladero...
Los farallones que se descuelgan a nuestra izquierda nos “disfrazan” la altura real del Niajo, sus 1739 m parecen duplicarse.
Cerca del final del valle de Cuerlles entramos en un bosque de avellanos que atravesandolo por su izquierda nos lleva a una incómoda arista por la que llegamos a otra empinada canal.
Cruzamos la canal y llegamos a un Bosque de Fayas por el que seguimos remotando con tendencia a la izquierda.
Llegamos hasta un pequeño collado desde el que damos vista a La Guaricia y donde se nos presenta una duda:
Tenemos que salvar lateralmente y en flanqueo un cuenco que unos metros más abajo acaba en una cortada impresionante visible desde la carretera.
El terreno es muy pendiente y está cubierto de una yerba larga y resbaladiza donde las fayas tratan de mantenerse en un equilibrio precario.
No hay trazas de sendero, salvo una pequeña trocha embarrada que desaparece al poco.
Viendo la humedad y la inclinación del terreno optamos por no tomar este desvío y decidimos seguir subiendo bosque arriba por una empinada y estrecha canaleta de yerba y árboles.
Resguardados de los precipicios de nuestra izquierda devolamos un pequeño collado (1.310 m.) y ya estamos en la vertiente E del Pico, a unos 160 m. de desnivel por encima de La Guaricia.
Abajo al fondo se puede ver La Guaricia y su muro.
Según más tarde nos confirmó el paisano de Ribota, el camino que seguimos nosotros es el “camin bueno” y el que descartamos “el malu”... que hay que acometer con “cabeza fria” y arriesgando a que un mero resbalón en la yerba te llevé al fondo de los Beyos.
Mirando hacia los Beyos
A la izquierda Peña Subes.
A partir de aquí subimos los empinados 450 m. que nos quedan para acceder a la cima del Niajo.
Fuimos buscando el mejor terreno posible con ligera tendencia a la izquierda y ya cerca del final aprovechamos una pequeña trocha que nos dejó a la derecha de la preciosa arista formada por el Niajo y el Pozalón.
Encaramados en la herbosa arista, el desapacible viento no nos permite disfrutar demasiado tiempo de la vista que se despliega ante nosotros....
Allá abajo a la derecha Tolivia, resistiéndose al tiempo y al olvido, recordándonos la dureza de otras vidas que alguna vez llenaron de voces estos apartados rincones.
Al fondo esta el Pozalón.
Nos separa de él 1 km de bellísima arista que hoy no nos da tiempo a recorrer pero que afortunadamente ya conocemos.
Vista de la vertiente por la que accedimos a la cima del Niajo.
Para regresar bajamos de nuevo a La Guaricia que parece estar ajena a este vertiginoso mundo de desventíos.
Presenta la placidez de un gran remanso verde sostenido por las verticales paredes que se precipitan debajo de ella.
La luz empieza a decaer y los contornos de las montañas que nos rodean parecen fundirse en el gris del atardecer…
La calma de la Guaricia “cala” dentro de nosotros y tomando un último sorbo de esta placidez abandonamos este verde balcón de los Beyos para retomar por otro camino más civilizado pero no por eso menos bello –Monte La Boya- la vuelta hacia Ribota y de aquí otra vez a Puente Cuerlles.
Datos Prácticos:
Desnivel: 1250 m.
Horas: 3:30 h. de subida y otras 3 h. de bajada sin descansos.
Dificultad: El itinerario transcurre por un terreno carente de senderos por lo que es preciso saber orientarse bien sobre todo en la subida.
Saludos y hasta la próxima


