Que mejor ocasión para bañar nuestras miradas en sus aguas que hacerlo desde una de las mejoras ventanas que asoman al Dobra y al Cornión... El Travesedo de Peña Beza.
Últimamente y sin ninguna intencionalidad nos dedicamos a movernos por esos pasillos tallados a cincel en las paredes de algunos Picos, las traviesas. No es algo premeditado, pero cuando pensamos en un itinerario... siempre aparece una traviesa que nos anima a completarlo.
Hacía tiempo que en esta excelente pagina conocida ya de todos http://personal.telefonica.terra.es/web/picos/pag3.htm y ¡como no! en el gran libro de Paco Ballesteros “Amieva y Ponga”, habíamos encontrado una referencia a una traviesa que parecía espectacular: El Travesedo de Peña Beza, pero siempre lo ibamos posponiendo a favor de otras actividades que nos tenían más “entretenidos”... y cierto es que a estas alturas del otoño ya lo dabamos prácticamente por descartado, pero esa nieve tan esperada no acababa de llegar... así que no lo retrasamos más.
El domingo amanece espléndido en Avilés, pero llegando a Soto de Sajambre, un gran telón de nubes negras nos cierra toda esperanza de disfrutar del sol y del cielo azul que ya dejamos atrás.
La “ventana” a la que nos vamos a asomar no parece estar abierta del todo, pero si no podemos ver al gran Cornión en toda su magnitud.... allá abajo nos espera el Dobra... y algo más... Dobraseca.
Pero primero vamos a resumir nuestro itinerario:
El Travesedo tal y como su nombre indica, es una traviesa que va rodeando Peña Beza desde un collado situado a su derecha y finaliza en un hombro desde el que se tienen unas impresionantes vistas del Cornión... menos este domingo.
Con permiso de Paco… ¡gracias!
Desde ese hombro bajaremos por una muy inclinada panda de yerba: el Prao Las Segadas, para enlazar con un estratégico paso: el Sedo la Jaya que nos permite continuar en dirección W por toda esta vertiente del conjunto Peña Beza-Canto Cabronero que cae al Dobra hasta llegar cerca de la Majada Llaviñeru. Este último tramo desde el Sedo ya lo conocíamos de otra incursión que hicimos hace un par de años desde un lugar de “sonoro” y mágico nombre: “La voz de Llaviñeru”.
Pero sigamos... sin llegar hasta la majada Llaviñeru nos desviaremos a la derecha por una marcada canal que cae al rio: la Canal de Las Ablanedas llegando ¡por fin! a “nuestro” rio Dobra... concretamente a un rincón especial de su curso Dobraseca.
Para finalizar el circuito ya solo nos queda volver por la conocida y siempre bellísima senda de la Jocica y una vez en Carombo remontar hasta el Puerto Barcinera para dejarnos caer de vuelta a Soto de Sajambre.
¡Nuestro día perfecto!... una traviesa para el desayuno, a la hora de la comida... una ligera Canal y de postre... el Dobra.
Iniciamos nuestro recorrido desde Soto de Sajambre tomando el inmemorial camino conocido como la Senda del Arcediano del que nos desviaremos un poco antes de la Portilla de Beza.
Nuestra intención es traspasar el contrafuerte que nos separa de las cumbres de Peña Beza y Canto Cabronero por una pequeña hendidura que constituye su parte más debil: la Canal de Misa.
Una vez traspuesta la canal, la figura del Canto Cabronero con la verde yerba rodeándolo se nos asemeja a un gran menhir... un “moai” esculpido por las manos del hielo, el agua... y el tiempo.
No hay necesidad de perder altura, seguimos en suave ascenso por la cresta del contrafuerte hasta alcanzar el verde collado (1.825 m.) que está situado a la derecha de Peña Beza.
El frío viento que sopla en el collado junto con la oscuridad amenazadora de las nubes, nos hace dudar de completar el recorrido, así que desistimos de visitar la cumbre de Peña Beza como era nuestra primera intención y rápidamente nos metemos de lleno en el Travesedo.
En algunos tramos las sendas de ganado trazan itinerarios paralelos pero divergentes y así como algunos animales caminan al filo del abismo... otros se alejan del vacio trazando sus huellas al resguardo de la pared... tal y como nosotros los humanos, vamos trazando nuestros caminos en la vida.
La caída que tenemos a nuestra derecha es considerable pero con un poco de cuidado todo el Travesedo se hace rápidamente y sin ningun problema.
Mirando hacia atrás
Quizás es demasiado tarde para contemplar todo este asombroso bosque de Vegabaño desde este privilegiado balcón, quizás hemos tardado demasiado... el bosque no espera ¿acaso nos está retando a una próxima visita?
Y llegamos al hombro que imaginariamente conformaría esa excepcional ventana a través de la cual Peña Santa daría sentido al otro nombre del Macizo Occidental: El Cornión... el gran cuerno de Picos apuntando al cielo... pero hoy el telón no se abre ante nosotros.
El inclinado Prao de Las Segadas desciende vertiginosamente enmarcando una formidable vista del bosque y del inmenso terreno de llastrias y caliza que cae de las cumbreras del Cornión... recordamos una bajada “memorable” por todo este terreno desde el Cdo. Verde por el Abedulu hasta Bellanzo que se nos hizo eterna.
Cuando la inclinación del prao se acentúa cruzamos hacia su parte izquierda dejando a nuestra derecha algún que otro vertiginoso canalizo.
Cercanos a la pared reencontramos una pequeña senda que nos va a conducir al Sedo La Jaya que se ve allá abajo.
Tan solo pasamos por este Sedo en una ocasión anterior y en sentido contrario, sin embargo ahora la senda nos conduce a un pequeño muro (1.360 m.) que queda un poco más arriba de dicho Sedo.
En amarillo el itinerario seguido y en rojo el Sedo La Jaya
Pequeño muro
De todas las maneras tanto por una opción como por otra trepamos casi por el filo del canto hasta dar salida a un pequeño hombro (1.435 m.) al que habíamos llegado en la ocasión anterior.
Desde este hombro miramos hacia atrás y observamos la bajada efectuada por el prao Las Segadas hasta este punto.
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