El domingo 19, nos levantamos con una mañana lluviosísima en toda la garganta del Cares. Pero sabemos que en estas condiciones, es posible que si superamos la capa de niebla que provoca la persistente lluvia, quizá encontremos una zona en la atmósfera, entre las capas de nubes, que nos deje hacer algo sin mojarnos demasiado...
Asi es como aterrizamos en el puerto de Panderruedas; allí llueve bastante menos, ya que en efecto hemos salido de la densa niebla que cubre la Garganta Divina, pero nos encontramos justo bajo otra capa de nubes, situada aproximadamente sobre la cota 2000, que alguna precipitación nos deja. Asi que la cosa parece clara: sólo se puede hacer algo entre los 1000 y los 2000 mtrs.
Vamos a descubrir quién tiene la culpa de cortar una cordillera de roca caliza como si de un queso se tratara.
El rio Cares, sobre el que innumerables libros se han escrito. El rio Cares, que ha determinado la forma de vida tanto humana como animal en esta región desde hace siglos. El rio Cares, que ha abierto una brecha de comunicación trascendental para el ser humano. El rio Cares, que tiene parte de culpa en que hoy muchos de nosotros estemos sentados delante del ordenador unidos por nuestra común pasión en torno a los Picos de Europa.
La culpa de todo la tiene el Rio Cares. El Rio, por antonomasia.
Así que iniciamos nuestra marcha, sin una meta concreta, hacia el Circo de Frañana y el Gildar, pensando más bien en dar un paseito una mañana otoñal por el bosque lluvioso, más que en lograr nuestros objetivos. La toponimia empleada es la de Adrados, se ruega cualquier corrección ante los posibles errores cometidos en la denominación de los lugares.
El sendero parte del puerto de Panderruedas hacia el sur, por la loma divisoria de la que forma parte el mismo puerto. Primero camino, luego sendero, discurre por un espeso bosque mixto ascendiendo progresivamente hasta cerca de las Cerras de Cuénabres.
En el bosque fantasma que atravesamos, se aprecian los restos de una batalla por la vida que debió ser colosal a juzgar por el tamaño de los restos que nos encontramos; alguna pequeñaja parece que lamenta la pérdida, permaneciendo unos minutos impasible a pesar de nuestras llamadas, como si rindiera un tributo a los restos del guerrero. No somos capaces de imaginar su tamaño mientras estaba vivo.
Es uno de esos recorridos donde la sensación de VIDA, a pesar de ser otoño, te abruma de tal manera que te persigue la sensación constante de que cientos de ojos te observan desde la profundidad del bosque.
Bordeando las Cerras de Cuénabres por el Oeste, a bastante altura sobre el Valle de la Iglesia, se dirige a la cabecera de éste sin descender a su fondo. De momento la estrecha franja entre los estratos de nubes se mantiene estable, y nos deja paso, mientras por debajo de nosotros un incendio de humedad y vapor avanza a través de los bosques de Sajambre y Valdeón:
La magia de algunos momentos es indescriptible; el batir de las olas de nubes dota de vida propia al paisaje. Los espectadores enmudecemos a cada metro recorrido.
Desde el Collado de Sotres, cambiamos de vertiente en el cordal que seguimos desde el puerto, y al fin vislumbramos la majada de Frañana y las fuentes del Rio Cares, 2 ó 3 arroyos en el circo de Frañana que tienen la culpa de todo.
Podrían haber vertido sus aguas hacia el sur, o hacia otra parte, pero no. Tenían que hacerlo hacia el Norte. Tenían que atravesar montañas. Ya que existimos, pues a dejar huella a lo grande. Y asi de paso volvemos locos a unos cuantos, como Jose m., David León, Francisco Ballesteros, y muchos más enamorados de este rio. Pues aquí teneis a los causantes de una de vuestras pasiones:
Para otros de cuatro patas es un simple lugar donde respirar libertad y beber agua limpia:
Descendemos a la majada de Frañana, a las 2 horas del inicio del paseo. Los bronquios abiertos al máximo, la oxigenación no puede ser mayor, pero abierto al máximo también tenemos el estómago, así que un poquito de comida liofilizada....
Y regresamos por un camino que nace cerca de la cabaña, por el margen derecho del Gran Culpable, el cual sigue el valle, hasta unirse con una pista cerca del puente de Frañana, que de nuevo, siguiéndola hacia la izquierda, nos lleva al punto de partida. Adrados recomienda dejar el camino en un determinado momento, pero debía ser en un trazado anterior, porque en la actualidad siguiendo el camino desde la misma cabaña te lleva sin rodeos ni pérdidas de tiempo al destino.
Excursión altamente recomendable en Otoño. Y si el tiempo lo permite, no dejar escapar la ascensión al Gildar, el "Padre de la Criatura"
Un saludo.



