Al día siguiente de nuestra estancia en Ponga, cambio de parejas y de baile.
El domingo me fui con Emilio, Esther y Pablo al Jario. El desarrollo del recorrido no tiene secreto alguno y es tan conocido que no necesita explicación. Así que paso a colgar las fotos. En todo caso, me permito añadir que, al igual que pasó el día anterior, el colorido de los bosques era excepcional y las vistas quedaban enriquecidas por una luz espléndida. Por eso pongo el mismo título a este correo.

A la salida de Soto de Sajambre, Peña Beza nos va saludando:

Vista del Monte Grandoso, por el que discurre la subida a Vegabaño:

En la Boca de Miraño. No pongo ninguna foto del rincón de Miraño porque las colgué en mi correo dedicado a Alejandro, a quien vuelvo a saludar y dedicar todo este reportaje:

En el camino a Vegabaño:

Ejemplar de haya en ese camino:

Otra más del camino:

Peña Beza desde Los Tesos de Grandoso:

Llegamos a Vegabaño:

Peña Beza desde Vegabaño:

Vista hacia Peña Santa:

Y hacia Los Moledizos y la canal del Perro:

El Jario, nuestro objetivo, desde Vegabaño:

Empezamos a subir. Estamos en la Mata El Rebellao. Puede comprobarse que a partir de esta línea, las hayas han perdido sus hojas:

Llegamos a la majada de Llareya, en la que sólo se conserva su chozo:
Continúa.