Si seguimos observando esta impresionante vertiente lebaniega del Macizo, la Canal de Lechugales quedaría más a la derecha, en el centro estaría la Canal Mermeja y pegada a su izquierda veríamos la Canal de Montestigu.

Siempre nos ha atraído acceder a los Macizos de Picos a través del fuerte desnivel impuesto por las canales, así que mirando en la lejanía el verde collado que existía entre los Corteses, decidimos internarnos en Montestigu para intentar buscar a su través una salida hacia el collado (2.217 m.) existente entre el Prao y el Pico Cortés.
En ningún libro vimos información sobre ellas, solamente en el Foro habíamos leído la posibilidad de que de estas dos canales, Montestigu era la que podía ser transitable.
No era mucho... existencia, posibilidad... presentíamos que estaba vez tocaba “bregar” por los pedreros y hacia allá nos encaminamos...
Salimos de Tanarrio (650 m.) y por el camino la visión de las Canales no nos tranquiliza y tampoco nos hace albergar mucha esperanza, ya que en su parte alta aparentemente solo vemos un muro vertical.
Y así mientras nuestro pensamiento va por estos derroteros, nuestros ojos intentan buscar esa posible salida, esa oculta “llave” que unas canales guardan casi celosamente y otras ofrecen con generosidad.
Cuando llegamos a La Campa vemos el inicio de la Canal de Lechugales, pero hoy tomamos el pedrero de la izquierda y nos adentramos en Montestigu.

Desde el fondo de la canal mirábamos hacia los Corteses y pensábamos el fuerte desnivel que teníamos que vencer si queríamos llegar hasta el collado.
Al comienzo de la Canal, se salva una pequeña riega que lleva un poco de agua y un poco más arriba dejamos a la derecha el desvío hacia la C. Mermeja.
Vamos escogiendo el terreno más favorable, unas veces por el pedrero, otras por fuera de él y colocamos algunos jitos para que luego nos sirvan de referencia en caso de no encontrar salida por arriba.

Cruzamos las lavadas llambrias por donde desagua la Canal sin mayores problemas.

Las llambrias desde arriba

Hasta que llegamos a un punto que ya habíamos observado en la distancia y que confirma nuestros temores: un gran muro (1750 m.) que nos impide continuar .

Intentamos trepar por un canalizo que recorre el muro por su parte izquierda pero resulta ser más complicado de lo que parece y muy expuesto, así que pensando en un probable destrepe en caso de no encontrar una buena resolución más arriba decidimos no complicarnos más.

… y el tiempo pasa
Nos vamos a la derecha del muro pero la fuerte y larga pendiente se ve arriba rematada por unas grandes llambrias… así que descartamos esta opción… seguimos observando, pensando… probamos y probamos.

… y el tiempo sigue pasando… casi siempre más rápido que nuestras decisiones.
Justo a la derecha de este gran resalte vemos la única “ventana” existente en este cerrado lugar, es una pequeña horcada herbosa (1800 m.)a la que nos dirigimos, allá abajo están los pedreros de la Canal Mermeja.

Viendo que Montestigu nos cierra definitivamente sus puertas, decidimos bajar hasta ellos para a continuación remontarlos y ver lo que nos deparaban más arriba.

Más arriba vemos que la Canal Mermeja finaliza en un circo vertical infranqueable por donde se asoma a la izquierda la cima del Pico Cortes.

A pesar de que la hora nos está anunciando ya el regreso, decidimos continuar y a 2.050 m. nos salimos del pedrero por la izquierda a través de una vira con la intención de comprobar si había continuidad “transitable”.

A una altura de 2.070 m. ya no seguimos subiendo pero pudimos observar lo que podría ser el inicio de una traviesa que si no se ve interrumpida por las caídas del Pico Cortés podría llegar hasta el Collado entre éste y el Prao Cortés.
Mirando hacia la intuida traviesa.

Seguimos elucubrando y vuelve la esperanza, ahora más que nunca los Corteses nos parecían cercanos, pero era mucho lo que nos separaba de ellos … un mundo desconocido… y el tiempo que corría en nuestra contra.
Con la esperanza de continuar otro día esta travesía, de no renunciar a esa “llave” que nos hubiera abierto esta “puerta” decidimos volver sobre nuestros pasos y emprendemos el regreso por donde vinimos.

Itinerario realizado

A pesar de ser frecuentes visitantes de este gran mar de piedra, recorriendo estas Canales nos hemos sentido como pequeñas hormigas deambulando en un mundo descomunal formado por verticales paredes de caliza y en donde apenas había lugar para aberturas, horcadas o collados “esperanzadores”.
No obstante este Jueves vamos a buscar ese horizonte “esperanzador”.
¡Si!, Volveremos por los Corteses y echaremos un vistazo desde arriba… esta travesía inacabada se lo merece.
¡Ah! No os vayáis, que esto todavía Continúa en viewtopic.php?p=101969#101969

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