Pero todas las historias tienen un comienzo:
Martes 19 de septiembre, las previsiones anuncian buen tiempo y se confirman con una luminosa mañana azul; sólo el día ya promete. Tenemos pensado rondar unos parajes de los que ya teníamos noticias de su belleza e incluso ya los habíamos podido contemplar en otras ocasiones desde la lejanía, pero hoy veríamos su rostro de cerca. Hablamos de Mesones.
Salimos de Caín a las 11 de la mañana, y nos encaminamos hacia Caín de Arriba y la primera fuente ya mana en abundancia. Después un sedo bien armado no hace mas que dar espectacularidad al camino.
Desde Caín de Arriba lo que se ofrece a nuestros ojos ya empieza a causarme cierta sensación. El remate de Piedra Luenga es soberbio.
Continuamos ascendiendo y nuestro cortejo se ve recompensando con pequeños detalles, ahora una cascada (casi seca), después una fuente (la de la Cuciada también nos regala un chorro generoso), una panorámica,…
Por dos veces se nos pone a prueba con unos sedos, pero esto no es mas que un acicate en pos de nuestro objetivo.
Por fin ya está mas cerca, los encantos que se van mostrando no defraudan nuestras expectativas.
Mas, parece que hay algo tenebroso en la sombra, acechando y esperando.
Seguimos acercándonos y al trasponer un collado que da vista a los Puertos de Cuba, nuestras imaginaciones se ven ampliamente superadas.
Pero no teníamos ni idea de lo que nos aguardaba. Cuando tomamos altura y nuestros ojos contemplan lo que allí se ofrece, no podemos mas que caer rendidos ante tanta belleza. Un verde tapiz, suave y mullido, sobre el que se yerguen colosales cumbres de blanca caliza que refulge al sol, todo bajo una bóveda de azul intenso. Siento decir que las fotos no hacen justicia a lo que allí se podía contemplar.
Pero todo no podía ser fácil. Aquella figura tenebrosa resultó ser el Cueto de los Cabritos, férreo guardián de estos encantos.
En nuestro ánimo estaba culminar la conquista, por lo que no había mas remedio que plantarle cara al coloso.
El combate no fue fácil. Dos compañeros intentamos el primer envite por la canal amarilla y fuimos rechazados en la cota 1960; altos muros de roca terminaban cerrándola y se hacía imposible proseguir. Mientras tanto los otros dos acosaban por la canal roja. Hacia ella fuimos nosotros también ya sin tenerlos a la vista, desconociamos entonces su resultado. El nuevo intento nos lleva a la cota 2010, donde un muro de hierba vertical de 2 m vence nuestro envite. Toca retirarse con un sabor amargo. En el collado nos unimos a nuestros compañeros que si habían tenido éxito al echarle mas valor en el mismo punto donde habíamos retrocedido. Buscando una alternativa para el descenso, encontraron su talón de Aquiles en la tercera de las canales (canal verde) que surcan su flanco sur y que desde el pie del collado nos quedaba oculta. Podíamos hacer un nuevo intento pero desistimos; será la excusa para un reencuentro futuro.
En la collada reponemos fuerzas, contemplando la belleza de todo lo que la rodea: Piedra Bellida, Los Traves, Canal y picos Dobresengos, Cabrones, Torrecerredo, Arzón, Moeño, Argayo Bermejo, Asotín, el Friero, Torres de Arestas, Pambuches, Torre Ciega, Peña Santa, Piedra Luenga, Traviesos, La Robliza, Peña Blanca, Cuvicente y el Jultayu cerrando el círculo. Creo que no existe lugar con tan amplias y detalladas panorámicas. Se podrian llenar varios post sólo con las vistas desde este lugar.
Con la espina del desaire proseguimos camino. Buscando resarcir el ego herido vamos en busca de otra belleza, Capozo.
Aquí cambiamos dulzura por bravura. Desde el camino que viene de Vega Huerta se nos muestra entera, en estado salvaje.
Pero la senda es buena y aplaca el contacto. En suave recorrido vamos bajando hasta llegar a sus mismas entrañas, donde en la Fuente de la Cueva volvemos a saciar nuestra sed.
El camino ahora se retuerce mas, un bosque de avellanos, un sedo y así hasta llegar al precioso hayedo de los Cavidos. Lo atravesamos y pasamos por la surgencia de la Farfada, con poco agua hoy (hace dos meses reventaba de agua todo su cauce).
Sólo queda continuar hasta el mirador del Tombo y regresar a Caín.
En mi cabeza permanecen unas imágenes que no creo pueda olvidar.
También todas las historias tienen su final y el de esta llega aquí.
Saludos.

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