La descripción está hecha por Xuacu, yo soy malísima escribiendo, espero que disfruteis algo de lo mucho que lo hicimos nosotros.
Tres días de montaña para alcanzar una cumbre largamente deseada.
Llevó largo tiempo organizar la cordada, concretar las fechas, vigilar el tiempo, buscar guía, preparar el material, hojear los esquemas de la vía hasta aprendérsela de memoria… Cada minuto dedicado a los preparativos era devuelto por la espera en forma de horas, crecían las ganas con cada intento.
La ilusión era grande desde el mismo momento de cargar los equipajes y emprender el viaje. Los nervios y la inquietud no lo eran menos, se irían disolviendo lentamente entre el cansancio que provoca la aproximación larga del primer día y la niebla que nos acompañó durante los tramos más duros de la subida.
El comienzo lento, un tramo en coche por la pista con alguna protesta de su propietaria que se levanta, como flotando de voluntad, en el asiento cada vez que pasamos por encima de una piedra o de un pequeño resalte del camino. Dos pequeños roces en el suelo, dos miradas asesinas ¿quién se atreve a esperar la tercera? aparcamos el coche y nos disponemos a seguir el camino a pie, justo en el lugar donde la pista se inclina apuntando al cielo, con gran peso en la mochila y con fuerte calor a esas horas del día.
Comienzo de la ruta.
Un trecho de camino hasta la primera parada en la fuente (Llós, agua abundante) que nos regalaría primero con su refrescante líquido y que prometía castigar luego nuestra osadía con una carga adicional para nuestra espalda. En ese lugar llevamos la primera alegría, hay agua en la fuente de arriba; y la primera inquietud, bajan dos que se han caído en el quinto largo y han tenido que abandonar la escalada y parte del material, cuerdas incluidas. Tragamos saliva en silencio, no hablamos demasiado de ellos, tras un pequeño descanso en la hermosa pradera seguimos camino. Un tramo de camino más llevadero, pasamos por delante de la segunda fuente (Frade, un hilillo). En adelante nos acompaña la niebla en el tramo más duro de la subida y se disipa cuando llegamos al collado último, desde el que ya se divisa la vega destino de nuestro descanso y donde se nos ofrece, Reina, rodeada de toda su corte, la pared para el día siguiente. Otro trecho y llegamos, buscamos habitación entre las no reservadas por el ganado, recogemos agua (Huerta, agua suficiente) y nos disponemos a preparar y degustar una excelente cena: Ensalada, embutido, pasta, queso, fruta, café y farias; seguida de un sueño reparador bajo las estrellas.
Anochece en Vega Huerta
La mañana se nos hace lenta y perezosa, desayuno, con café y galletas, preparativos lentos y vamos hacia la base de la pared. Comenzamos a las nueve, llegaremos a la cima a las siete. El día excelente, despejado y con una brisa suave, temperatura ideal. Nunca había disfrutado tanto de una escalada.
Nos está esperando
La cortesía de los dos hermanos da paso a la mujer en primer lugar, ella se lo toma en serio y se come los cinco primeros largos hasta el circo sin rechistar.
El primero a modo de calentamiento, rápido, enseguida llega su voz alegre “reunión”.
1º. Largo
El segundo con una dificultad mayor, hemos elegido la opción de la izquierda, la más fácil, pero aún así tiene su dificultad, pensamos que un clavo a mitad de la travesía hacia la izquierda de su inicio despista porque algo más abajo parece haber una terraza más fácil. Le lleva tiempo pero lo supera, a nosotros nos cuesta más, a mi mucho, será la mochila que tira de la espalda al vacío.
2º Largo
El tercero y el cuarto sin ninguna reseña especial, vamos despacio, vamos muy bien.
4º Largo
En el quinto vuelve a presentarse una nueva dificultad que se supera sin más que dedicarle tiempo para asegurar y dar el paso delicado con la confianza suficiente.
5º largo
En el circo, un descanso, algo de alimento, una pequeña trepada hasta meterse en la zona de las chimeneas y nos disponemos a continuar. La invitamos de nuevo a abrir vía pero ya no “pica”, ya ha hecho su parte, ahora se ofrece generosa a llevar una mochila en la retaguardia. Se encarga mi hermano, es la parte más confusa y él ya conoce la pared.
El sexto lo hace rápido, no presenta dificultades apreciables.
6º Largo
El séptimo se ofrece más complejo, el interior de la chimenea es complicado, una travesía a la derecha desde el primer clavo, sir subirse a la chapa, para coger el espolón, es el paso más asequible, aún así es delicado. Lo más bonito es la costura que se le puede hacer.
7º Largo
Ahora viene una zona de trepada, con las cuerdas al hombro, hasta el inicio de la última chimenea.
El octavo otra vez sencillo.
8º Largo
Un nuevo intercambio de mochilas, y de ataduras en las cuerdas, comienza la zona más bonita de la escalada, las llambrias de canalizos, me toca.
El noveno pegado a la pared, sencillo, pocos sitios donde asegurar, algún clavo, algún cordino en puente de roca.
9º Largo
El décimo y el undécimo similares, aunque algo más aéreos, por donde guíe el instinto, similares dificultades para asegurar, en uno me dejo la reunión atrás, pero no plantean problemas, son rápidos y limpios.
10º Largo
El último se me hace complicado, hay que subir en diagonal a la derecha, subo demasiado, tengo que descender, es muy aéreo, no encuentro el paso, hasta que aparece ante mis ojos, escondido en el interior de un canalizo, un clavo, es por aquí, sudo, ¿cómo vas? preguntan, callo por educación, cansado, muy despacio, sudo, paso, llego. Monto la última reunión, me quito los gatos definitivamente, tardo un par de minutos en “cantarles” la llegada, la satisfacción es plena, el paisaje sobrecogedor, el esfuerzo y la tensión queda totalmente recompensados. “Reunión”. Aparecen al poco rato.
12º Largo
Son las siete. El guardián nocturno de la Peña Santa nos lleva observando desde hace rato.
La vuelta nos llevará cuatro horas, una destrepada en diagonal por la pared norte, bajada por la brecha con varios rápeles precarios, camino hacia la forcadona sin perder altura por un terreno muy malo, se nos echa la noche encima, nos oscurece en la pedrera, la luna y un frontal nos ayudan a buscar camino y jitos, que perdemos definitivamente en el canchal, poco antes de llegar a “casa”, a las once, una gente cena, otra duerme.
Destrepe por la Norte
La noche se presenta ventosa, fría, húmeda, el amanecer igual, remoloneamos dentro del saco antes de recoger y emprender el camino de vuelta.
Hasta la parada de la comida, en la pradera de Llós, no nos hacemos conscientes del esfuerzo que nos ha supuesto y del cansancio que nos atenaza. Las dos cervezas que dejamos en el coche, en una bolsa aislante, están frescas.
Nos vemos foreros


