Saqué la mochila del armario, como me gusta el olor del macuto cuando lo abro, el mío huele a monte cantidad. ¿A donde podría ir y estar de regreso a la hora indicada? Pensé algunas montañas pero no me convencían, Quería algo turbador y emocionante y de repente eureka, la Torre de Santa María, suficientemente lejos, suficientemente cerca, apurando un poco, no más de catorce horas ir y volver.
La Torre de Sta. María desde la Canal Estrecha.
Me mola el ambiente que hay en el monte por el verano y este sábado lo había.
Así que en un pispas dejamos atrás la Vega la Piedra, la Rondiella, el Collao Gamonal y como quien no quiere la cosa estábamos en el Mosquil de Cebolleda.
Foto de arriba: La Torre de Santa María, las Cebolledas, Cuetu Llagu,
Requexón, Canal Vaquera y Cotalva.
Foto de abajo: las Cebolleda, Jou Lluengu y la Torrezuela.
Volvimos a llenar las cantimploras en Fuente Prieta y subimos toda la canal de la Horcada de Santa María, dos pasos adelante uno atrás como el estribillo machacón de la canción del verano.
El Jou Lluengu y la Fuente Prieta con flecha roja desde la Torre de Enmedio.
Sentados en el borde de la Horcada de Sta. María, apoyados con la espalda en el Jou Lluengu y los pies colgando sobre el Jou Santu, hacemos amigos y nos extasiamos con la exhibición paisajística.
Jou Santu, el Boquete, Canal Parda, Piedra Lluenga T.de los Traviesos y los Urriles.
Estudiamos atentamente la entrada a la pista del baile, descendemos unos cincuenta metros, Miguel entra por las flechas azules y Epe, Iñaki y yo por las flechas rojas.
¡Y ahí estamos ya!, bailando, agarrados a la rubia en un swing de vértigo, mareados e intentando no perder el paso ni el compás.
Ascendemos y el vértigo gira tenaz a nuestro alrededor, queriendo que nos rindamos al mareo, donde el precipicio, siempre abierto nos fascina e hipnotiza como la boa al colibrí pintado.
Subimos toda la Grieta Rubia y damos vista a la Cara Norte y la Cemba Vieya por donde discurre el Corredor del Marqués y facilmente coronamos el techo de Cangas de Onís.
El Tiatordos y dos amigos que me eché en el monte, Epe e Iñaki.
Todavía es temprano, así que decidimos atacar la Torre del Medio, mejor dicho, la Torre de Enmedio...vaya lío, voy a dejarlo como Torre del Centro, La que está entre la Torre de la Horcada y las Tres Marías.
Las flechas indican por donde subimos.
Descendemos con cuidado, las piedras parece que tienen patas y solo con mirarlas se desbocan por el abismo.
Último destrepe.
Nos posamos de nuevo en la Horcada de Sta. María, la cruzamos horizontalmente perdiendo algo de altura y bajo los derrumbes de la Torre de la Horcada ganamos el Collado que las separa. Facilmente alcanzamos la Torre de Enmedio.
La Torre de Enmedio.
Desde la cima retrato La que lo preside todo, tan cerca y tan lejos, igual le hago una visita este otoño por la Canal Estrecha.
Llegué a Oviedo en el horario previsto. Me entero da la gran masacre del Líbano
Odio a los Perros de la guerra que se corren disparando su Cañón.

