• Escoge bien tus excursiones y actividades, elige la zona adecuada. No sobrevalores tu fuerza y capacidad. Sal con compañeros experimentados. Nunca salgas solo.
• Deja dicho a donde vas y cuando vienes a tu familia, a tus amigos, a la guardia civil, en el Ayuntamiento del último pueblo por el que pases o en algún establecimiento público.
• Piensa que los cambios bruscos de tiempo son frecuentes en la montaña. Lo fácil se vuelve difícil y peligroso. Desconfía de la niebla.
• Lleva siempre equipo suficiente, saco de dormir y ropa apropiada. El anorak o plumífero son casi imprescindibles. En invierno asesórate bien.
• No tengas prisa en la montaña. Nunca llegues a la extenuación. El conocimiento de la montaña sólo se adquiere con una larga y prudente práctica.
• Lleva siempre comida ligera. Efectúa cortos descansos en lugares abrigados. Nunca abandones a tus compañeros y sigue los consejos de los lugareños.
• No alteres la paz y el silencio de la naturaleza. Nunca tires piedras en la montaña, especialmente en las gargantas, desfiladeros, cortadas, etc.
• Guarda fuerzas para el regreso. Recuerda que la excursión acaba en el valle.
• Cuida el paisaje, la flora y la fauna como preciado legado para nuestros descendientes. No olvides el gran bien que es la naturaleza para la humanidad.
• Aprende a renunciar, si no logras realizar la actividad hoy lo harás mañana. Si caes es fácil que nunca lo hagas.
¡¡Buenas travesías y ascensiones!!

