Hoy, Paco Ballesteros nos va a llevar por una zona del Cornión tan cercana como poco transitada; intrincada, llena de antiguas majadas, cuevas, fuentes, cabezos, canalones,… Desde la Ercina, nos acercaremos hasta el espléndido mirador del Pico Cojurtao (1925 m), al pie de la Torre Blanca de los Cabrones. Después de acercarnos al vecino Cuevo Hurtado, cruzaremos hacia el oeste, en dirección al Porro Perullo, para intentar descender por el profundo tajo del Resquilón, y volver a los lagos por el largo valle glaciar del Resecu.
Un circuito 5 estrellas, donde cada rincón tiene un nombre, y cada nombre un porqué.
Como veis, todavía no hemos arrancado, y Paco ya está charlando con los patos. ¡Ya vamos!.
Bordeamos el lago La Ercina por la derecha, y recorremos el pequeño cierre de contención que lo limita por el Sur. Por cierto, hoy he oído en la radio que este verano lo van a arreglar, para evitar la desecación del lago. Falta hacía.
Inmediatamente, la pequeña subida de la Canaleta nos acerca a la cercana…
Majada de la Canaleta, obviamente! Pequeña, recogida, con buena sombra y cabaña bien conservada.
Remontamos la Vega el Texu, y poco a poco vamos ganando altura.
En pocos minutos, llegamos a la Vega el Paré, con su majada, cómo no! Preciosa, por cierto.
Y seguimos hacia el Sur, por terreno cómodo y llano. Tan llano, que a veces tiende a encharcarse, y de ahí le viene el nombre: las Tremas. Se bordea, y en paz.
Por detrás del Cueto la Cuerria, asoman sus nieves los Traviesos y la Canal Parda. Hoy los veremos de cerca.
Después de cruzar Las Tremas, una pequeña remontada nos acerca a la Majada de Toyeyu. Paco nos insiste: To-ye-yu, y no Tolleyu, por que el nombre le viene de su emplazamiento, en un Toyo pequeño. Todos de acuerdo, continuamos.
Seguimos remontando hacia el Sur, y pasamos por la Fuente Espines. Grata y limpia, el pequeño chorro mana sin atreverse a hacer ruido, para no romper el silencio de la zona.
Y poco a poco el verde va cediendo protagonismo a favor de la caliza. Una mirada atrás, y entendemos por qué mejor no jugar con la niebla por estos parajes. Afortunadamente, hoy no hay cuidado.
Un poco más adelante, remontamos las Camperas de Jaces.
Estamos ya a casi 1600 m. Pasaremos junto al Cuevo Oscuro, en el centro de la foto, y en breve llegaremos a la Camperona.
El camino está relativamente marcado y bien jitado, y en pocos minutos nos deposita en el pequeño collado.
Desde la Camperona, aparece poderosa la Torre Santa María y los Argaos. La Camperona es un buen mirador, y desde allí estudiamos detenidamente la zona que cruzaremos en travesía, y vemos que el profundo tajo del Resquilón, por el que pensamos descender al Resecu, se encuentra ocupado por un gran nevero.
Pero todavía nos queda por subir, así que dejamos lo de pensar en bajar para más adelante.
¿Qué dónde queda el Cojurtao? Pues allí:
Así que para allí que nos vamos.
Foto viene, foto va, la subida, por el lomo rocoso, es bonita y sencilla.
Desde la cumbre, hacia el Sur y el Oeste, se divisan Torre Blanca, los Traviesos, la Canal Parda, la Torre de santa María y los Argaos.
Desde el Cojurtao, la Vega de Aliseda.
La Verdilluenga
La Torre Blanca de los Cabrones y los Traviesos
La Torre de Santa María
Al pie de la Torre Blanca de los Cabrones, se encuentra el Redondo del Cojurtao. Si queremos visitar el Cuevo Hurtado, es imprescindible localizarlo. Se reconoce fácilmente, gracias a la pequeña pradera que lo corona. La cueva se encuentra en su pared Este. Para llegar desde el Pico Cojurtao, descendemos hasta el nevero que hay al pie del Redondo, y lo rodeamos hacia la izquierda, superando el pequeño collado en el que acaba el Canalón de Cojurtao, entre el Pico y el Redondo. En unos 15 minutos, habremos llegado a la cueva.
Paco nos recuerda cómo Saint Saud, en septiembre de 1906, haciendo campamento en Aliseda, recorrió todos esos parajes en compañía del Cainejo. El dato del Cuevo Hurtado lo comunicó a Leon Maury, que lo incluyó en su mapa.
El Cuevo es una galería de unos 20 metros, bien protegida y estratégicamente situada, junto al colladito que une el Canalón de Cojurtao con la Vega de Aliseda.
Tras la visita al Cuevo Hurtado, retrocedemos al collado y comenzamos a descender el Canalón de Cojurtao. La bajada es muy evidente, y si lo seguimos, se continúa más abajo con el Canal de las Perdices, yendo a dar a la cabecera de los Joos de Resecu, visibles al fondo de la foto. Cerrando el valle del Resecu por el Oeste, el Canto Limpó y el Collado los Afrentadorios, que da paso a la vega y majada de Justillagar.
Imposible no recordar la canción que Paco oyó cantar, a pleno pulmón, como le gustaba hacerlo, al gran Remis, que la aprendió a su vez de su padre:
Adios Cantu l’Impou
Vega de Justillagar,
les cuenyes de la Vallisca,
y los llaguiellos de Orrial,
y los llanos del Resecu
Y la Vega del Bricial.
Pero nuestros planes no son tan sencillos: todavía no toca bajar al Resecu. En vez de ello, a la altura de la Fuente Los Desvíos, remontamos decididamente hacia el Oeste, para cruzar el tajo del Canalón de los Desvíos y seguir faldeando en cota cercana a los 1800 m., en dirección al Porro Perullo. El terreno es caótico, pero existen abundantes jitos y las familiares marcas de pintura rosa.
El Canal de los Desvíos
Hacia atrás, el Cojurtao (a la izquierda).
Cruzando el Canal de Los Desvíos.
Subiendo al Collaín de los Desvios.
Como punto de referencia, la ruta cruza la gran llambría visible en el centro de la foto.
En la llambría de los Desvíos.
Una enorme y preciosa llambría –Picos en estado puro- que, en su aparente monotonía, esconde pequeños tesoros…
Como tantas otras veces, la Naturaleza se recrea en imitarse a sí misma: sobre las lisas llambrías, brutalmente alisadas por el glaciar, la karstificación, más reciente, se entretiene en tallar pequeñas maravillas que nos hacen soñar. El agua y el viento han moldeado caprichosas maquetas a escala de picos de ensueño, y lilliputienses gargantas de ríos sin nombre; paredes terribles de un palmo de altura, y glaciares sin hielo envueltos en una encainada imaginaria… ¡Qué facil es sonreir y soñar en el Cornión!
La travesía por las alturas está tocando a su fin. Justo antes de llegar a la altura del Porro Perullo (1825 m), y ya a la vista de la Altiquera, giramos a la derecha, hacia el Norte, para asomarnos a la gigantesca balconada que se asoma a los Joos del Resecu.
La profunda grieta del Resquilón, por la que planeábamos bajar al Resecu, está ocupada por un gran nevero, que la hace impracticable.
El Resquilón (por cierto, Delgado Ubeda lo denomina el Caleyón en su mapa) divide en dos los paredones que caen al Resecu. Al oeste, Llampa buena; al este, Llampa Mala. Esta última hace honor a su nombre, pero se puede bajar. En realidad, más que bajarla, se trata de cruzarla hacia la derecha (hacia el este), siguiendo lineas de jitos, sin perder demasiada altura, para ir a salir a la zona intermedia del Canalón de Cojurtao.
Una vez en el Canalón, ponemos el automático y… a disfrutar.
En la bajada, dejamos a nuestra derecha la Cueva Las Perdices, y continuamos bajando hacia el Resecu por el Canal de las Perdices.
Desde los Joos del Resecu, vemos (a la derecha en la foto) las caídas de Llampa Mala. El pedrero de la Canal de las Perdices, con la Cueva Las Perdices a su izquierda, se continúa más arriba con el Canalón de Cojurtao.
Hacia el sur, el paredón que cierra los Joos del resecu: Llampa Mala, el Resquilón y Llampa Buena.
Hacia el norte, el Valle del Resecu, profundamente moldeado por el glaciarismo.
Según bajamos, a nuestra derecha veremos La Covellona, cerca del Porro Cureñes (1681 m.). En la otra vertiente, justo a la derecha y detrás del Porro, queda la Camperona, por la que transitamos esta mañana para ascender al Cojurtao.
En la fuente de Resecu Cima.
En la majada de Resecu Cima. Cerrando el valle, Llampa Mala y el Resquilón. Al fondo, la Torre Santa María y Cemba Vieya.
Continuamos hacia Resecu Bajo.
Una vez alcanzada la Majada Les Texuques, el valle se cierra, y bajamos por el cauce del Resecu, gracias a que hoy hace honor a su nombre.
El último tramo lo recorremos a la agradable sombra del hayedo de La Joyosa Les Texuques.
Casi sin darnos cuenta, pisamos terreno llano. Cada uno a nuestro aire, cruzamos lentamente la Vega del Bricial, bajo la sorprendida mirada de los numerosos xatinos, y ascendemos a la pequeña majada, oculta entre los árboles.
Desde la Majada del Bricial, para el que quiera intentarlo en sentido inverso, el acceso al Resecu (en rojo).
Y en cinco minutos llegamos a la Majada Las Rebladas. Dominando el lago La Ercina, el Pico Llucia.
Diez horas después, estamos de nuevo en La Tiese. Los cientos de visitantes que se han acercado al lago a hacerse la foto ya se han ido, y por fín las vacas pueden disfrutar a solas en su pradera.
La luz de poniente blanquea las calizas, y permite distinguir por contraste al Pico Cojurtao, como una pequeña pirámide gris situada delante de la Torre Blanca de los Cabrones. Un pequeño gran pico. Por cierto, Paco: ¿quién era el tal Hurtado?
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Gracias a Paco Ballesteros, que, además de llevarnos a conocer la zona, me ha facilitado la mayoría de las fotos de este reportaje.
Y a Emilio, Rebeca, Pablo, Begoña y Alfredo, un abrazo.

